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Al otro lado

Al otro lado
"Al otro lado", de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-15352-66-2.
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Presentaciones:

Sábado, 27 de abril a las 12 h. en la Feria del libro de Granada, en el Centro de Exposiciones de CajaGRANADA Puerta Real. Me acompañará en la presentación el compañero de Granada Jesús Lens. Y a las 13 horas firma de ejemplares en la Caseta de Firmas.

Sábado, 20 de abril, de 11 a 13 h. y de 17 a 20 h. en la Feria del Libro de Fuente el saz de Jarama.

Sábado, 26 de enero a las 20 h. en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan. Me acompañará en la presentación el compañero de Ciudad Real José Ramón Gómez Cabezas, autor de "Réquiem por la bailarina de una caja de música", de la Editorial Ledoria.

Martes, 23 de octubre a las 19.30 h. en la librería Estudio en Escarlata (Guzmán el Bueno 46, Madrid). Si no puedes acudir y queréis un ejemplar firmado, ponte en contacto con ellos y pídeselo (91 543 0534). Te lo enviarán por correo.

Miércoles, 24 de octubre a las 18 h. en Getafe Negro (Carpa de la Feria del Libro). A las 20 h. participaré en una mesa redonda con otros compañeros de la Editorial Ledoria titulada "En los arrabales de la Novela Negra.

jueves, 25 de febrero de 2010

El Gobierno contra los funcionarios

El último globo sonda lanzado por el Gobierno es la más que previsible congelación de los sueldos de los funcionarios. Es una medida muy típica de sociedades con una economía en crisis. Los casos de Grecia, en donde la medida ha provocado una huelga general, y de España son únicos. Son dos países mediterráneos, muy similares en defectos y en costumbres. También tienen en común que sus funcionarios son los que menos ganan, comparados con los países de su entorno.

En España, acceder a la función pública no es fácil. Mientras que para acceder a cualquier trabajo en una empresa privada sólo piden un currículum, que en la mayor parte de los casos se falsea, y una entrevista, para acceder a un trabajo en cualquier institución pública hay que estudiar, y mucho. Hasta para barrer te piden aprender la Constitución, que hay que joderse. Y no digamos si uno se presenta a una oposición para la que se pide una licenciatura. Lo más fácil es que uno se pegue estudiando el temario años y años, vamos, que no lo regalan.

Soy profesor desde hace dieciocho años. Ni les cuento el temario que me tuve que aprender. Aquí somos del grupo A, el máximo nivel que se puede adquirir en la Administración. Cualquier amigo licenciado que trabaje en la empresa privada gana más que yo, es más, un fontanero o un electricista gana más que yo. Tengo menos poder adquisitivo que hace dieciocho años. Por suerte, no tengo críos. Y digo por suerte, porque no se me ocurren los números circenses que tendría que hacer para mantenerlos. Mi profesión, gracias a las reformas educativas de los sucesivos gobiernos, ha sido sucesivamente degradada y vilipendiada. A eso, hemos de añadir que cada año gano menos. En la nómina de enero me han quitado cuatrocientos euros del neto, sin más aclaración que una nota explicativa que no entiendo.

Ahora, parece ser, según el último globo sonda, que van a reducir todavía más mi poder adquisitivo y, al parecer, con el visto bueno de tertulianos, periodistas y público en general, que parece ser, tienen un odio congénito a los funcionarios por su estabilidad laboral.

Un profesor en Canadá gana el triple. Y en Francia, más del doble. Y son economías serias, de países serios, no como éste. Y esas economías no se vienen abajo por los sueldos de los funcionarios. Pero la nuestra, al parecer, sí. Pues aquí estamos, señores del gobierno y coro de palmeros. Defenéstrennos aún más. Que aquí, no pasa nada.

12 comentarios:

Virtudes Reza dijo...

Pués nada, encima de mal vistos, apaleados. No entiendo como podemos llegar a tal extremo, cosa que ya veíamos de venir Paco, como tantas veces hemos comentado. Cada vez menos sueldo, menos recursos y menos vacaciones porque encima nos convertiremos en guardería en los meses de verano, tiempo al tiempo.
Cuesta mucho llegar a ser funcionario, de educación, en este caso, para que veamos ahora como se nos limita en todos los sentidos. La verdad es que llega a ser frustrante.

Mercedes dijo...

Todo lo que hoy nos cuentas es aplicable a los facultativos médicos, por ejemplo, que trabajan para la sanidad pública. En esta profesión, la fuga de cerebros es imparable; en cualquier país semidesarrollado son más considerados en todos los aspectos que aquí. Como tú bien dices, arreglar lavadoras sale muchísimo más rentable que velar por la salud de los ciudadanos: desplazamiento, dos horas de trabajo y cambio de un par de piezas, 158 euros. Me quedé muerta. 8 horas de trabajo en un gran hospital, sometido a todo tipo de riesgos, 120 euros, si quitamos lo de hacienda, 90. ¿No es alucinante?
Un saludo.

Paco Gómez Escribano dijo...

Virtudes:

Sí que es frustrante. Y tú y yo, al fin y al cabo, que damos FP, aunque ya hace mucho que notamos la falta de nivel y los cambios de conducta a peor de los alumnos, tenemos más suerte que los compis que dan ESO, que se encuentran con aulas llenas de niñatos como el John Cobra ese que la montó el otro día en la gala de Eurovisión, como decía hoy un compi en una carta del diario EL Mundo. A todo esto hay que añadir pérdidas de poder adquisitivo encubiertas y ahora congelación salarial con el beneplácito de la opinión pública y de los periodistas, que al parecer, odian congénitamente a los funcionarios y no valoran nuestra labor.

Mercedes:

Llevas razón, Mercedes. Aunque si me refiero a los profesores, es porque lo nuestro clama al cielo. Lo que dices de los médicos es cierto, pero un médico duplica en ingresos a un profe. Tienen incentivos, guardias, congresos, etc., cosa que nosotros no tenemos, y nuestros sueldos están llegando a ser míseros en comparación con otros funcionarios de la Administración de nuestro mismo nivel. Cualquier licenciado de la administración pública, un arquitecto o un médico, gana más que nosotros. Y no está sometido a las presiones que nosotros tenemos. Y la perspectiva que tenemos es cobrar cada vez menos, hacer cada vez más papeles inútiles, y que los alumnos nos hagan cada vez más imposible nuestra labor.
Cuando yo entré en esto, los compañeros se reenganchaban hasta los 70. Ahora se jubilan anticipadamente a los 60 hartos de aguantar tonterías. Es lo que hay.

Un beso para las dos.

Guido Finzi dijo...

Hay funcionarios, y Funcionarios. Tú, obviamente, perteneces a la segunda categoría, ejerciendo una labor menos valorada de lo debido. Supongo que son los signos de los tiempos, donde se valora más la fama efímera y el medrar por medio de métodos poco dignos. El esfuerzo es algo obsoleto, como lo está empezando a ser la educación, la cultura y la inteligencia.
Por eso, que existan tipos con tu sensibilidad en el ámbito educativo, suponen un rayo de esperanza, a la vez que una encomiable resistencia ante el avance de la barbarie.

Un saludo, Maestro.

PD: Una de las cosas buenas de cuando ganes el RBA de Novela Negra, va a ser que podrás mandar a paseo a muchos impresentables...

Paco Gómez Escribano dijo...

Gracias, Guido. Tío, al final vas a acabar ruborizándome.
Es que me quema la sangre. Esta mañana pongo la radio y todos los tertulianos diciendo que la medida estaba bien y en la tele lo mismo. Periodistas, que por una columna diaria en el periódico de turno se llevan 200 talegos, sentaditos desde el sillón de casa. Y que además cobran por las tertulias, programas de televisión, escriben libros, etc., etc. ¡Que se bajen el sueldo ellos, coño! Y ojo, que no digo que no se lo curren, que ya me gustaría a mí. Lo que me quema es el odio congénito de todo Cristo en este país hacia los funcionarios. Aunque luego bien que llevan a sus hijos al cole, acuden a la Delegación de Hacienda, al INEM, etc. En todos los casos son atendidos por funcionarios y se jactan de tener derecho a ello. Cuanta hipocresía.
En cuanto a lo del RBA, lo empiezo a ver negro, no me publica ni Dios. Si algún día se produce la noticia te juro que voy a tener que tomarme un calmante.
Un abrazo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Poco más se puede añadir a lo que tú has dicho, Paco. Siempre ha sido fácil hacer demagogia con los profesores y sus vacaciones. Y acaberemos dando clase en julio, con menos sueldo, y teniéndole que reírles las gracias a los que se empeñan en que los IES funcionen como partidos políticos de estructura caciquil (nuevo ROC). No concibo un sector del funcionariado más machacado que el nuestro (¿la policía?). Los señores de la Junta parecen haberse dado cuenta de dos años para acá (informes PISA) de que los niños no leen ni escriben bien; podrían empezar por derogar sus leyes-basura. Un abrazo.

Carlos González dijo...

No es por desanimarte, Paco, pero el otro día estuve hablando con un tipo que es profe de FP, como tú. Gana cinco veces más. Pagan más impuestos, pero aun así la diferencia es considerable. Claro que este es un país serio. Votan a personas, no a partidos. Y votan hasta a los jueces y a los fiscales, no como en España, que gana las elecciones joselín o marianín, y no hay más opciones, y luego ponen jueces y cargos a dedo. Somos españoles, Paco, y eso es un lastre. Nos contentamos con ganar la Eurocopa, que vale, que mola, pero no es serio.
Saludos desde USA.

Paco Gómez Escribano dijo...

José Miguel:

Ya lo he dicho muchas veces. Cuando yo entré en esto, hace 18 años, la gente se reenganchaba hasta los 70. Ahora se jubilan anticipadamente a los 60 y porque no pueden antes. Por algo será. Como dices, creo que somos los funcionarios más machacados. Y nos lo tenemos merecido, por no hacer nada al respecto.

Carlos:

Pues lo estás arreglando. Cinco veces más es mucho, porque en USA las cosas valen como aquí e incluso menos. Vaya tela. Llevas razón, este país no es serio. Ten cuidado, tío.

Un abrazo para los dos.

Antonio de Castro dijo...

Paco, yo tampoco tengo mucho que añadir a lo que has expuesto. Sólo decir que lo que comentas lo he oído también, palabra por palabra, a otros funcionarios en tu misma situación. Sin ir mas lejos, hace diez años mi padre, que es profesor de instituto, probablemente habría trabajado hasta los sesenta y cinco, pero este año se jubila por fin, y con sesenta, y lo habría hecho antes si hubiera podido. Tal y como estan las cosas, los profesores tenéis un mérito considerable. Lo del odio, o mejor dicho envidia, a los funcionarios, acaba resultando un poco vergonzoso. Y algunos comentaristas que sientan cátedra en la tele y en la radio me gustaría que se dieran un paseo por los lugares donde sucede todo aquello de lo que hablan, en ocasiones sin tener ni puta idea. En fin, los libros, el cine, la cultura, es lo que nos queda, lo que nunca va a fallarnos.
Un saludo
Antonio

Paco Gómez Escribano dijo...

Antonio:

Pues poco más que añadir a lo que comentas. Ya he dicho en algún otro comentario que cuando yo entré en esto la gente se reenganchaba hasta los 70. Como dice José Miguel, no creo que haya otro cuerpo funcionarial más vapuleado que el nuestro. Y ni una huelga, ni una protesta, salvo las huelgas lights de un día que no valen para nada.
Un abrazo.

J Kerr dijo...

Para acceder a una empresa privada basta un currículum y una entrevista, y para la función pública estudiar mucho. Sí señor, usted seguro que estudia más que un analista financiero o un matemático experto en telecomunicaciones. Venga,déjese de ser autoindulgente y de coronarse con lo bueno que es usted y lo malos que son los otros.

Paco Gómez Escribano dijo...

SR. J Kerr:

Lo que he dicho es cierto y me ratifico. Para acceder a un puesto de la Administración pública en el que se pide una licenciatura hay que estudiar mucho, que se lo digan a médicos, arquitectos o a nosotros, los profesores, desde luego más que para acceder a la empresa privada. Y le diré que en mi caso, tengo que estudiar todos los años, pues cada curso doy una asignatura distinta y cuando no, hacen una reforma y cambian todo. Le aseguro que en la Administración Pública cobramos un 30% menos que en un puesto equivalente en la empresa privada. Y en época de crisis, como ahora, a los primeros que nos bajan el sueldo es a nosotros.
Por otra parte, su comprensión lectora deja mucho que desear. Yo en ningún momento digo que yo soy muy bueno y los demás muy malos, ni siquiera lo insinúo.