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lunes 23 de noviembre de 2009

La fiesta de las sobras

Hace unos días, después de trabajar toda la tarde, llegué al barrio y aparqué el coche. Y cuando me dirigía al portal pasé por el Lidl que está enfrente de casa. ¿Qué hará tanta gente en la puerta del súper estando ya cerrado? –pensé-. Me lo tomé con calma y decidí saciar mi curiosidad, Así que, a pesar del frío, me encendí un cigarro y me senté en la baranda del portal. Quedaba poca gente ya por la calle, ya digo, la temperatura no invitaba a andar por ahí y además era la hora de cenar. Apoyadas en la fachada de un blanco impoluto se silueteaban las figuras de seis señoras rumanas de etnia gitana con sus pañuelos cubriendo las cabezas y anudados a sus cuellos. Charlaban animadamente y unos diez niños correteaban por la acera jugando. Se les veía felices, tanto a ellas como a las criaturas, ya digo, sonrisas a tutiplén, conversación animada y la algarabía de los críos. Yo no es que estuviera muy feliz que digamos. A esas alturas, el frío empezaba a hacer mella pero mi obstinada curiosidad se resistía a abandonar el escenario con las dudas iniciales. Me encendí otro cigarrillo y seguí esperando. Junto a ellas estaban sus carritos de la compra. Pensé que estarían esperando a sus maridos o qué sé yo.

Siguieron pasando los minutos y la escena persistía, reiterativa y sin sentido. Parecía como si el frío y el mundo en general no les afectara. Estuve a punto de desistir y marcharme para casa pero, de pronto, se abrieron las puertas del súper y un empleado sacó el cubo de la basura. Tanto ellas como los críos se arremolinaron en torno a él entre sonrisas y gritos de júbilo. Lo volcaron en la acera y llenaron sus carros. Allí había un poco de todo: conejo, pollo, pan de molde, leche, etc., todo caducado. Cuando terminaron su labor, esas madres llevaban los carritos llenos para sus casas. Y los niños daban saltos de alegría alrededor de ellas.

Todavía me quedé unos minutos para contemplar el silencio que se instauró en la acera donde minutos antes había regido el rumor de palabras y risas. Luego me fui para casa y me hice un par de preguntas. La primera tuvo que ver con la paradoja de que exista gente que tiene que coger la comida de la basura en los países llamados ricos. La segunda estuvo relacionada con la felicidad que vi en esos rostros antes, durante y después de la fiesta de las sobras. Y cuando me puse a hacer la cena con comida, esta sí, pagada, me prometí a mí mismo que al día siguiente intentaría dibujar en mi cara un porcentaje, aunque fuera pequeño, de la felicidad que vi en los rostros de estas personas.

sábado 21 de noviembre de 2009

Presentación de “As de espadas”

Ayer volví a visitar la librería “Estudio en escarlata”, que todas las semanas hace presentaciones de libros. La pasada tarde le tocó el turno a “As de espadas”, de Javier Otaola, acompañado de Alejandro Gallo, que no hace mucho también presentó allí su “Operación exterminio”. Cuando llegué no había nadie, las presentaciones en esta librería suelen ser familiares, de ahí su encanto. Busqué la novela para que posteriormente me la firmara Javier. También busqué “El viaje íntimo de la locura”, de Roberto Iniesta, pero el librero me dijo que se había agotado. Así que me cogí la última de Landero a quien todavía no he tenido el placer de leer. Lo que pasa es que leí una entrevista al autor en el “Qué leer” y me pareció un señor muy simpático.

Lo de Iniesta, que como sabéis es el alma mater del grupo de rock “Extremoduro” y, en mi opinión, uno de los mejores poetas españoles, merece un capítulo aparte. Resulta que ha escrito su primera novela y la ha publicado con la editorial “El hombre del saco”, a la que nadie conoce. Si hacéis una búsqueda en Google, de la editorial ni rastro. Aun así, el libro se ha aupado hasta las listas de los 10 más vendidos de todos los puntos de venta y revistas especializadas, escalando hasta los primeros puestos.

Volviendo a Otaola, Alejandro le presentó como un autor de ensayos de diversas disciplinas y como escritor de Novela Negra, profesión para la que le habrá servido de mucho su otra ocupación, la de abogado. Al tomar la palabra, el escritor dijo sentirse fascinado no por el crimen en general, sino por las personas normales que, en un momento dado y tras llevar una trayectoria vital impecable, cometen un crimen. Habló de la policía, más concretamente de la Ertzantza, cuerpo policial al que pertenece su personaje Felicidad Olaizola, inspectora y lesbiana, y para el que él mismo ha dado varios cursos de formación. Y de la realidad del País Vasco, en donde la policía, además de luchar contra el crimen organizado, como en todas partes, vive las connotaciones especiales del ambiente abertzale.

Además, se declaró masón, cosa que creo que los que estábamos allí ya sabíamos. Y reveló que la residencia que aparece en su novela como escenario del crimen, en realidad existe, aunque con otro nombre.

Bueno, pues al final me firmó mi ejemplar con una dedicatoria en inglés, no sé qué se le pasaría por la cabeza. Y me marché de allí a hacer mi acostumbrada ruta, ya sabéis, el indispensable bocata de jamón ibérico y mi copita de Rioja. Después y, como de carambola, me metí a la sala Galileo Galilei, que está a tiro de piedra de la librería. Me pareció interesante ver la actuación de Javier Krahe, que sigue tan delgado como siempre y con su pelo y su barba más blancos que nunca.

En fin, que la velada fue agradable con Literatura, Gastronomía y Música. Que haya muchas como ésta.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Insulto a la inteligencia

“Es un insulto a mi inteligencia”, le decía Michael Corleone a su cuñado cuando éste negaba su implicación en el asesinato de Sony, hermano mayor de aquél. Desde entonces, la frase ha quedado impresa en el inconsciente colectivo y es utilizada recurrentemente. Me apropio de la misma para decir que es un insulto a la inteligencia y al sentido común la puesta en escena de la plana mayor del Gobierno la mañana siguiente a la liberación de los pescadores del Alakrana. Ahora que ya podemos hablar después de la ley del silencio, hay que joderse, hay que decir que España ha pagado y los secuestradores han soltado a los rehenes, punto. De ahí a considerar el hecho un éxito del Gobierno media un abismo. Otra cosa es que el ejecutivo hubiera planeado una operación militar; o que los inexistentes infantes de marina hubieran repelido la agresión desde el barco antes del abordaje. Entonces sí. El Gobierno lo único que ha hecho es negar que los soldados vayan en los barcos, de ahí el secuestro. Después ha cedido al chantaje. Y luego ha dado orden de perseguir a los desarrapados de los kalashnikov. Resulta que con las dos fragatas mejor equipadas del mundo, el helicóptero, la lancha rápida y el copón de la baraja, no han sido capaces de cogerlos. O sí, pero ha sido un paripé, que yo ya no me creo nada. Que estos han sido capaces de pactar con los piratas hasta su huída. O si no, ¿qué es esto? ¿Una peli de Berlanga? ¿Una guerra de las de Gila?

Lo de los secuestros clama al cielo. Que los europeos tengamos los ejércitos más avanzados y que no podamos con esas bandas de mercenarios es increíble. Lo que ha hecho el Gobierno es fomentar la piratería pues, al conseguir pasta, los piratas seguirán abordando. Incluso hemos subido el caché, ya que hemos pagado el rescate más caro hasta ahora. Y como, al parecer, se ha pactado el regreso de los compinches que tenemos aquí detenidos, están presionando a la Judicatura intentando quitar cargos. A ver cómo manipulan al fiscal cuya acusación rebasaría con mucho los cinco años de condena que exige la Ley de Enjuiciamiento Criminal como límite para los juicios rápidos (Ley 38/2002, art. 795).

Ya digo, lo que más me indigna es que lo presenten como un éxito de la diplomacia. Somos muchos a los que todavía nos quedan unos gramos de sentido común por mucho que piensen que somos tontos. Y para los que toda la gestión de principio a fin es un insulto a la inteligencia.

lunes 16 de noviembre de 2009

Encuentro en la Besteiro

La Escuela Julián Besteiro, dependiente del sindicato UGT, es algo más que una escuela. Sí, dan cursos para trabajadores y desempleados, pero sobre todo se distingue por su implicación en la organización de eventos. Actos en forma de seminarios, conferencias o cursos que tienen que ver con la memoria histórica o con temas de actualidad política. Pero también con la Cultura, pues hacen ciclos dedicados a poetas, cineastas y a artistas plásticos entre otros representantes de diversas disciplinas artísticas. No obstante, este año están echando el resto organizando diversos eventos relacionados con la Novela Negra. Y, por lo que se ve, según me comentaba esta misma tarde el director de la escuela, van a seguir en la misma línea el año entrante en el que piensan organizar unos talleres dedicados al género.

Pues bien, hoy tocaba una interesantísima conferencia titulada “Límites y contaminación entre la realidad y la ficción. ¿Periodista de día y novelista de noche?”, con tres primeros espadas que son o han sido periodistas y además novelistas de género negro: Juan Madrid, Rafael Reig y Carlos Quílez. La presentación y moderación ha corrido a cargo del, una vez más sensacional, Paco Camarasa, dueño de Negra y Criminal de Barcelona que ya nos sorprendió en septiembre en la Besteiro impartiendo el curso” De Edgar Allan Poe a Stieg Larsson. Historia de la novela negrocriminal”, en el que los aficionados nos pudimos deleitar con sus exposiciones.

Hablaron por este orden, Juan Madrid, Rafael Reig y Carlos Quílez, exponiendo sus particulares puntos de vista sobre el oficio de periodista. Y los tres coincidieron en manifestar las dificultades de los profesionales libres en los medios de comunicación, controlados cada vez más por intereses políticos y empresariales, cada vez más siniestramente fusionados. Luego vino el turno de preguntas y yo expuse que, lógicamente, no todos los novelistas son periodistas, pero que cada vez son más los que cambian el oficio de la columna, la crónica o el reportaje por la novela. Ante mi pregunta de que si la novela era el último territorio de la libertad de expresión del periodista la respuesta fue contundente: “sí”. Después silencio. “Es que no te podemos decir más –decía Carlos Quílez-, es que lo has clavao”.

Tras la ronda de preguntas, Juan me miró y me dijo de echar un cigarro fuera, que ya llevábamos allí hora y media. Así que salimos con Rafael Reig a ejercitar el vicio, segregados en una esquina del patio exterior. Lo que allí hablamos empezó por mi pregunta a Rafael Reig respecto a por qué había dejado de escribir su columna diaria en un diario de tirada nacional de cuyo nombre no quiero acordarme. A partir de ahí se generó una amena conversación que duró por lo menos una hora y tres o cuatro cigarrillos y que me reservo por confidencial. Tan entretenida estuvo la charla que me perdí el corto programado para después de la conferencia, pero se da por bueno. Cuando volvimos a entrar todo el mundo estaba en el catering cortesía de la escuela y yo subí al salón de actos porque me había dejado allí mis cosas. Me despedí de Juan que, amablemente, siempre me pregunta que cómo me va con la publicación de mi primera novela y cuando llego al salón de actos y veo mi ejemplar recién adquirido de sus “Cuentos completos” que llevaba para que me lo firmara me di cuenta de que tendría que ser en otra ocasión. Así que salí a la calle y subiendo la calle Azcona me lo vuelvo a encontrar en camarilla con Reig, Camarasa y el director de la Besteiro. Tuve la suerte de subir charlando de nuevo con Juan hasta Francisco Silvela y volverme para casa con el libro dedicado y Juan, quizá porque siempre nos vemos esporádicamente, tuvo el detalle de escribirme su teléfono. “Si no te publican la novela me llamas, a ver qué se puede hacer” –me dijo-. Qué tío más majo.

Enhorabuena a los espadas, al profesor, moderador y librero y, por supuesto, a la Besteiro.

domingo 15 de noviembre de 2009

Un día tranquilo

Los sábados molan. Casi es como un día de diario porque no cierran los comercios pero no tengo que ir al trabajo. Me levanté y me tomé el café con mi cigarrito y estuve dos horas escribiendo mi ya cuarta novela. No me merece la pena estar más tiempo porque a partir de ahí no rindo. Así que me bajé para contemplar el barrio en plena ebullición. Me fui al bar, me pedí un café y ¡bingo!: el periódico estaba libre. Salvo por una familia súper numerosa de las de abuelos, padres, amigos de los abuelos y niños correteando, el ambiente era soportable, sólo alterado por risotadas de las susodichas abuelas y por los corrimientos de sillas de los críos ante la pasividad de los padres.

Más tarde acudí al súper para agenciarme una menestra riojana que consumí a la hora de la comida: deliciosa. Pero antes de eso me fui a otra cafetería mucho más tranquila y al parecer no descubierta por la mencionada familia de antes. Estuve cerca de una hora leyendo “La mano izquierda del diablo”, una policíaca de Paolo Roversi que el autor me dedicó en su día en la presentación que tuvo lugar en “Estudio en Escarlata”. Una buena novela no tiene que ser de una gran editorial ni de un autor conocido, es lo que le pasa a ésta. Hay que aplaudir la iniciativa de “Vía Magna” que, últimamente, está publicando muy buenas novelas policíacas de autores no conocidos.

Pues lo que decía, al subir a casa aliñé la menestra con un poco de sal y aceite, de escándalo. Luego eché las dos horas reglamentarias de siesta de sábado. Al despertar, pues lo típico, otro café y otro cigarrito. Y vuelta a escribir mi novela. Después, tomé la línea 5 del Metro con dirección a la Gran Vía con la de Roversi bajo el brazo, el Metro sigue siendo un buen lugar para leer. Había quedado con mis amigos Pilar y Jorge, algecireños, buenos médicos y mejores amigos. Habían venido a Madrid a hacer un examen y estaban que se caían de sueño. Bueno, pues de tranquis, de forma que les llevé a la calle San Bernardo a enseñarles “El paraíso del jamón” que es un museo del buen fiambre, que decimos aquí, o de las buenas chacinas, que dicen en Algeciras. El bocata de jamón de bellota acompañado por el buen Rioja que pusieron frente a mi feliz rostro, extático ante tal visión, no tiene precio. Como tampoco tuvieron desperdicio las horas que pasé charlando con mis dos buenos amigos, hábiles conversadores y dos muestras vivientes del mejor humor algecireño. Espero volver a verles pronto, quizá allá por diciembre pase por Algeciras. Echo de menos el montadito en la Brujidera, los pinchos de Lizarran, el cafelito en Montes y el airecito del Hurricane que, por cierto, es donde comienza mi cuarta novela.

jueves 12 de noviembre de 2009

El esperpento en la crisis del Alakrana

Sólo me alegraré de una cosa en la resolución de la crisis del Alakrana según el criteriode nuestro gobierno: de la liberación de los pescadores y del fin de la angustia de ellos y de sus familias. Pero no puedo estar contento por nada más. Resulta que nos tenemos que ir a pescar donde Cristo perdió el mechero porque hemos esquilmado nuestros mares. Pero de ahí a que una banda de macarras con kalashnikov y lanzagranadas secuestren a los trabajadores que van en los barcos media un abismo. Primero, si se pesca en aquel caladero es porque los países que ponen allí a sus pesqueros pagan una millonada, no sale gratis. Por tanto, según la legalidad internacional, los barcos están allí con plenos derechos. Y segundo, un barco con estandarte español en alta mar es territorio español, cosa que estos tíos de los fusiles se pasan por el forro de sus caprichos, avalados por sus abogados londinenses cuyos bufetes se están forrando con los rescates.

Creo que ningún gobierno debería permitir el abordaje de sus pesqueros y me parece de sentido común el que en los barcos vayan militares armados hasta los dientes, ya que los secuestradores no son hermanitas de la caridad. Para eso y para otras cosas está el ejército. Creo también, que un gobierno no debería ceder al chantaje de estos tipos y que debería resolver militarmente todos los secuestros que se produjeran. Con esta gente de los lanzagranadas no hay nada que hablar.

Particularizando en el caso español, resulta particularmente esperpéntico el lío que están montando con los dos secuestradores detenidos por la Armada y actualmente custodiados por nuestro Sistema Judicial, independiente, como en cualquier país democrático que se precie, de los poderes legislativo y ejecutivo. Pues resulta que ahora nuestro gobierno pretende meter la zarpa en nuestra Justicia porque no sabe cómo devolver a los detenidos a los secuestradores que están demandando el regreso de sus compinches como parte del rescate. Estos dos delincuentes deberían ser juzgados y, si son culpables, condenados.

Si cedemos a los chantajes mañana nos volverán a hacer lo mismo. E insisto, teniendo ejército como tenemos, se debería montar una operación para rescatar el Alakrana. Y mientras persista la actitud de estos desalmados piratas, los soldados deberían proteger nuestros barcos y, en general, cualquier interés español en el extranjero. A ver si empezamos a ser serios.

martes 10 de noviembre de 2009

Agravios comparativos en divorcios

El Sistema Judicial Español se deriva de una dictadura de cuarenta años y, en algunos casos, hay leyes vigentes anteriores al periodo mencionado. Otras, afortunadamente, han cambiado. Ni qué decir tiene que tanto en la república como en la dictadura, la situación de la mujer no era la más adecuada. No había igualdad con respecto al hombre, hecho que, afortunadamente, ha corregido la democracia. Hoy, la mujer tiene los mismos derechos que el hombre, al menos teóricamente. Y, en algunos casos, tiene más, lo que ya no me parece tan adecuado. Antiguamente la mujer se casaba y, en la mayoría de los casos, dejaba el trabajo para entregarse al cuidado de los hijos y del marido. Era lógico pues, que las leyes protegieran a las féminas en caso de separación con pensiones compensatorias y por hijos.

Pero actualmente los hábitos han cambiado. Tanto el hombre como la mujer estudian y trabajan, desarrollándose ambos como personas. Y, sin embargo, cuando hay divorcio, es el hombre el que se queda sin casa, sin hijos y sin la mitad o más de su sueldo, hecho a todas luces injusto.

La mujer se queda con la casa en más del 95% de las sentencias y, por tanto, también con la custodia de los hijos. En 2008 unos 80000 hombres abandonaron su hogar al divorciarse y el 80% no pudo pagar una vivienda nueva, terminando en pensiones, en casa de sus padres o en campings.

Pongamos un ejemplo: un hombre cuyo salario sea de 2000 euros (que no todos ganan eso) y que tenga que pagar la mitad de la hipoteca del piso en el que ya no reside, pongamos 500 euros. Que además tenga 2 hijos y que tenga que pagar 400 euros por cada uno de ellos. Si obviamos la pensión compensatoria, este hombre dispondría de 700 euros para subsistir.

Según están las cosas, un divorcio tiende a ser un premio para la mujer y un castigo para el hombre que, desde luego, pierde automáticamente el derecho a ser feliz con otra pareja en una casa nueva. Sencillamente, no puede volver a rehacer su vida. Y si la rehace, más vale que no tenga más críos y, desde luego, que ni se le pase por la cabeza volver a divorciarse.

viernes 6 de noviembre de 2009

Siento


Siento que el fuego me devora desde dentro,
que llevo conmigo mi incendio interior,
sin embargo mi semblante está frío,
como mis pensamientos.

Siento que me ahogo,
que tengo que pararme para respirar,
el agobio me pesa como si fuera plomo,
y mis ideas están heladas.

Siento que me muero,
he agotado las lágrimas
y no tengo más capacidad de sufrir,
ni memoria a la que esquilmar un último recuerdo.

Siento que me desvanezco,
que la rosa de mi pecho se ha marchitado,
que mi cerebro está yermo,
y mi cuerpo cansado.

Siento la luz y la oscuridad
y también siento la nada,
Dios no existe,
ni existe tu mirada.

Siento una pena muy grande,
de rosas despedazadas,
ya no quiero ver a nadie,
quiero escuchar a la nada.

jueves 5 de noviembre de 2009

¿En manos de quién estamos?

Ayer me ocurrió algo curiosísimo. Resulta que andaba con el ordenador después de desayunar y, a la vez, escuchando la radio. Y de repente escucho a un tipo, al que estaban entrevistando, hablar de Educación. Enseguida me di cuenta de que, al menos, profesor no era. Y de que nunca había estado cerca de un instituto de secundaria. Era obvio, por las insensateces que decía. Hablaba de que la Educación tenía que ser menos rígida. “¿Menos rígida?”, pensé. Pero si nunca ha sido menos rígida que ahora. Si los profesores han ido perdiendo autoridad con las sucesivas reformas hasta ser casi monigotes a los que nadie hace caso.

Pensé que el que hablaba sería un pedagogo de los que se les llena la boca de términos ininteligibles, de los que cambian las palabras “temario” por “currículo” o “asignatura” por “módulo” y se creen que han descubierto América.

Total, que me fui cabreando paulatinamente según iba siguiendo el hilo de las elucubraciones del tipo que hablaba de “diversidad”, término tan de moda y que obvia que todos los alumnos deben ser iguales a la hora de hincar los codos. Siempre hay alumnos a los que les cuesta más, siempre los ha habido y siempre se les ha ayudado un poco más, a pesar de que no existían conceptos como “atención a la diversidad”. Pero eso sí, no se les regalaba el título como ahora. Yo recuerdo exámenes míos en los que te suspendían por tener cinco faltas de ortografía aunque lo hicieras “de diez” en contenidos. Era una medida que, como te interesaba aprobar, servía para que al final corrigieras el tema de la ortografía. Plantear una cuestión como esta en los tiempos que corren significa que te tachen de retrógrado y de causar no se cuántos traumas al niño. Desde luego si se hiciera esto ahora mismo no aprobaría nadie.

Luego, el tipo de la radio, justificaba que en Cataluña se dieran más horas de catalán y menos de español, más o menos. En definitiva, que cada autonomía hiciera lo que quisiera en función de sus santas competencias autonómicas que, según demuestra la realidad educativa, nunca debían haber sido transferidas. La Educación es uno de los temas más importantes que tiene un país y nunca habría que dejar a cada autonomía a su bola. Es evidente y de sentido común que cada alumno debe aprender su lengua autonómica pero no en detrimento de la lengua española.

Y, por fin, el tipo, alababa la medida lanzada en forma de globo sonda de alargar la obligatoria hasta los 18 años, cuando todo profesor sabe que parte de los problemas de la Enseñanza Pública es la obligatoriedad hasta los dieciséis. Adolescentes que ya no quieren estudiar a los doce y obligados a permanecer en los institutos cuatro años más reventando clases y pasillos. Pues venga, ahora hasta los dieciocho y como repetirán más de dos veces, pues eso, angelitos de veinte campando a sus anchas. A ver quién es el guapo que les dice algo.

El cabreo se transformó en temblor de piernas cuando descubrí, por fin, la identidad del tipo que hablaba. Era el Ministro de Educación. Automáticamente se me vino una pregunta a la cabeza: ¿En manos de quién estamos?

martes 3 de noviembre de 2009

Pensamientos negros

Carros de flores negras,
cubiertos de satén negro,
avanzando por caminos tortuosos,
vislumbrando paisajes marchitos.

El aire pesa y huele a azufre,
no existe el tiempo,
sólo desolación
y procesión de almas negras.

El horizonte se pierde
en cielos sin estrellas,
hay ríos secos
y montañas romas.

Hay quejidos,
que atraviesan mis oídos,
y que hieren mi alma,
cansada de caminar.

No tengo nada,
no quiero nada,
sólo seguir caminando,
sin pensamientos.

Estoy muerto,
hace mucho tiempo,
no sé de silencios,
llevo conmigo el Infierno.

lunes 2 de noviembre de 2009

José Luis López Vázquez

Recuerdo una noche, cuando era un crío, en la que toda la familia estábamos reunidos ante el televisor de blanco y negro. No sé si íbamos o acabábamos de cenar. El caso es que estábamos expectantes debido a que habían anunciado que la programación iba a contar con algo que, sin llegar a ser película ni corto, nos iba a dejar impactados. Vi “La cabina”, de José Luis López Vázquez, y esa noche no pude dormir. A partir de ese momento, cada vez que pasaba por una cabina sentía una aprensión fuera de lo común. Y aún siendo adolescente, cada vez que llamaba por teléfono desde una cabina ponía el pie para que no se me cerrara la puerta.

José Luis López Vázquez se ha ido para siempre. Hacía tiempo que no estaba bien, ya lo pudimos ver en aquella gala de los Goya del 2004 en la que le premiaron por su carrera. Una trayectoria difícilmente igualable y un actor genialmente versátil, capaz de interpretar el papel más dramático, como el que protagonizó en “Mi querida señorita”, o ser un personaje de comedia hilarante, como el padrino de “La familia, bien gracias”. Pero es que también fue hombre lobo, ladrón de atracos a las tres o el terror de las suecas en las comedias de la transición. Por no hablar de sus papeles en innumerables en obras de teatro o apariciones televisivas.

No fue un galán, más bien parecía un señor normal de los que te encuentras en el Metro. Tampoco se vendía en las revistas del corazón. No le hacía falta ni una cosa ni la otra. Llevaba dentro lo que muy pocas personas tienen: arte y genialidad. Ni siquiera era hijo de actores. Era hijo de modista y de un funcionario que abandonó el hogar obligando a todos los miembros de la familia a buscarse la vida. Y perteneció a una generación a la que le tocó vivir la Guerra Civil y sus consecuencias.

Nos hizo reír hasta la extenuación y también llorar. Hasta nos hizo pasar miedo. Nos hizo experimentar todas las sensaciones que diversos tipos de actores hacen sentir a su público. Pero él sólo era uno, un actor polifacético dotado con un don, el de interpretar cualquier tipo de papel en cualquier época y lugar.

Gracias, amigo. Y..., buen viaje.

Ágora

En España tenemos directores de cine muy buenos. Pero, en mi opinión, hay dos que son genios. El primero es Pedro Almodóvar, surgido de las profundidades de Castilla La Mancha para aterrizar en plena Movida Madrileña. Y el segundo es Alejandro Amenábar, con su inseparable Mateo Gil, que dejó a todos boquiabiertos con “Tésis”, su ópera prima, y a mí particularmente con “Abre los ojos”, que me pareció obra maestra. A partir de ahí su trayectoria se salió del perímetro del mapa nacional y se consagró internacionalmente con “Los otros”. A ninguno de sus admiradores se nos ocurrió que su próximo estreno sería una película épica y es entonces cuando nos ha sorprendido con “Ágora”.

Bien es cierto que cada vez voy menos al cine. Ya no me gusta tanto como antes el que te pongan el aire acondicionado en octubre, las toses de la gente, las pataditas en los respaldos de los asientos y los ruidos de palomitas y patatas fritas. Además la gente ya no es tan educada y se ponen a hablar cuando no suena un móvil. Pero, el caso es que ayer me aventuré, volviendo a experimentar todas esas “molestias” ya comentadas, y la cosa mereció la pena. La dirección de la peli es magistral y la historia elegida viene muy a propósito en los tiempos actuales en los que la intolerancia está muy lejos de desaparecer.

La película cuenta la historia de Hipatia de Alejandría, una filósofa neoplatónica que nace en la segunda mitad del siglo IV en un mundo dominado por hombres y por el auge de la religión cristiana, convertida ya en religión del Imperio. Hipatia dedicó su vida a investigar el Cosmos y a profundizar en las enseñanzas de los filósofos griegos. Pero quizás lo más interesante es su faceta de profesora. Enseñó tanto a esclavos como a hombres libres, tanto del ámbito cristiano como del pagano, que más tarde ocuparon altos cargos en la administración civil y en la religiosa. Ella sólo creía en la Filosofía, que entonces englobaba todas las ciencias. Y era inteligente, lo que provocó envidias y le condujo a la muerte, por lapidación en la película, y desollada o muerta a golpes en la realidad y paseados sus restos por la ciudad para escarnio público.

Con un metraje aproximado de 2 horas, la película se hace corta. Alejandro denuncia la intolerancia y es original que los cristianos aparezcan como “malos” cuando en la mayoría de las películas épicas aparecen como mártires.

Pero decía yo que el tema ni es nuevo ni está erradicado. Y si no, que se lo pregunten a las familias de las mujeres que actualmente mueren todavía lapidadas por la intolerancia de algunas sociedades.

domingo 1 de noviembre de 2009

Sentido común en la Enseñanza, por favor

Hace unos días, tras una reunión de departamento, un compañero nos anunció que deja la Enseñanza. Tiene 58 años y le quedan dos para jubilarse, así que ha pedido excedencia y va a estar estos dos años con el taxi que le deja su cuñado. Dice que ya no aguanta más tonterías de los niños.

Cuando entré en esta profesión, hace ya más de diecisiete años, los compañeros se reenganchaban hasta los 70. Luego se empezaron a jubilar a los 65. Finalmente, aprovechaban la oportunidad que daba la Administración de jubilarse anticipadamente a los 60. Bueno, pues ya empiezan a marcharse antes. Y, de seguir así, esto no habrá quien lo pare.

La Enseñanza, al igual que algunas otras profesiones, siempre fue un trabajo vocacional. Pero actualmente el profesor entra en un aula y lo que se encuentra es un pequeño manicomio impregnado de gritos, con niños correteando y pegándose, obviando la presencia del profesor. Cuando finalmente éste logra “imponer” su existencia y se logra algo parecido al silencio para poder impartir la clase, se encuentra con un colectivo que en su mayoría no hace caso a las explicaciones y que adolece del más mínimo interés por las materias. Como se aburren, hablan o la montan, con lo que es bastante complicado avanzar. El perjuicio es para los que sí tienen interés y que no van a aprender porque no da tiempo a dar los temarios. Y las vocaciones de los profesores se van acabando, lamentablemente.

Gran parte del problema es la escolarización obligatoria hasta los 16 años. Hay niños que con 12 deciden no estudiar más, no es el primero que me lo dice. Sin embargo, están obligados a permanecer en los institutos hasta los dieciséis por el empecinamiento de los sucesivos gobiernos. Y en este contexto, al ministro no se le ocurre decir otra cosa que probablemente la obligatoriedad de estudiar se prolongue hasta los 18 años. Si van con esta necedad para adelante, el fracaso escolar se duplicará.

Los gobiernos siguen tirando el dinero de los españoles en mantener en el Sistema Educativo a niños que ya no quieren pertenecer a él y en libros gratuitos en Primaria y Secundaria que acaban pintarrajeados y rotos.

Habría que plantearse una Educación gratuita, incluso la Universitaria, pero no obligatoria. E invertir el dinero en gente que sepa aprovecharlo. Con eso se conseguiría quitar de en medio a todos los alumnos que con su comportamiento impiden que se den las clases y que los que sí quieren estudiar aprovechen el tiempo. Y buscar otras alternativas para aquellos que permanecen secuestrados en los institutos reventando lo que debería ser un normal funcionamiento de los Centros de Enseñanza. Y de paso, alguien podría tener el sentido común de reducir la E.S.O. y alargar el Bachillerato, uno de los más cortos del mundo.

jueves 29 de octubre de 2009

Esperpento educativo

Anonadado me he quedado hoy leyendo un reportaje titulado "Sin leer ni escribir hasta los seis" en el diario "El País". Catedráticos y pedagogos vuelven a dar las directivas para que mejore la Educación. Es acojonante el empecinamiento de unos y otros en "inventar" nuevas formas de dar clase que van en la línea de las pautas sobre las que se han fomentado las sucesivas reformas educativas que nos han llevado a la cola de los informes elaborados por la OCDE y otros organismos internacionales. Resulta que ahora enseñar a los niños a leer y a escribir a temprana edad es malo, ya que se debería emplear ese tiempo en enseñarles a practicar "habilidades sociales" y no sé cuántas otras chorradas. Para partirse, vamos. Del reportaje he extraído un par de frases para enmarcarlas: "La enseñanza debe ser lúdica y tener en cuenta intereses y desarrollo del niño" y "Arrancar la clase con una asamblea".

Punto número uno: La Enseñanza ni es ni debe ser lúdica excepto por el placer que los contenidos de las diversas materias causen en los alumnos. Al colegio se va a aprender y para aprender hay que estudiar. Y retener los conocimientos implica un esfuerzo y un compromiso por parte de padres, profesores y alumnos. Los intereses y el desarrollo del niño deben ser los que marque la ley, no los que el niño diga. No olvidemos que los críos no son adultos. Ya les tocará decidir cuando cumplan la mayoría de edad. Mientras tanto, deben seguir las pautas impuestas por los profesores, que son los que entienden de esto.

Punto número dos: Lo de que hay que empezar la clase con una asamblea es lo que me quedaba por oír. O sea, que según los expertos hay que transformar la clase en una especie de comuna y decidir lo que se va a hacer de forma democrática. Pues apañados estamos. Ni la enseñaza ni la educación deben ser democráticas porque la cosa se viene abajo. Si los niños hacen "democráticamente" lo que les da la gana en casa luego intentan hacer lo mismo en los institutos y más si en los mismos se les da alas. Así está la Educación y me temo que vamos a peor.

Y mientras desaprensivos como los que opinan en el reportaje campen a sus anchas y sean los encargados de las reformas iremos bajando puestos en los informes internacionales hasta acabar los últimos. Toda esta gente tienen algo en común: Nunca han pisado un aula de secundaria. Pero sin embargo se permiten el lujo pronunciar las lindezas que se les ocurren.

Lo de que hay que revestir a los profesores del rol de autoridad pública está fuera de toda duda. Hace dos días han agredido a otro docente en Vallecas. Y aquí no pasa nada. Cuando un profesor entra a un aula de E.S.O. se encuentra a todos los niños gritando y correteando por los pasillos. Y su presencia no calma los ánimos de los alumnos, que siguen a su bola. Se tiene que dedicar a gritar él también y a golpear la mesa y sí, en el mejor de los casos consigue algo que en nada se parece al silencio total ni a la atención de todo el colectivo. Últimamente no se terminan de dar los temarios (perdón, currículos en terminología LOGSE) porque no se puede. Los pocos niños que vienen educados desde casa y que quieren aprender no prosperan porque el resto de compañeros no les dejan. Los críos vienen a las aulas con unos egos como catedrales y se permiten el lujo de discutir a los profesores hasta su forma de dar las clases. Si algún docente decide expulsar al alumno de clase tiene que pensárselo mucho porque puede acabar siendo insultado o agredido (no hace mucho a una profesora le tiraron una mesa por expulsar a un chaval).

Señores políticos, reformen la Educación. Pero pregunten a los profesores, que son los que verdaderamente entienden, y déjense de pedagogos y lumbreras apoltronados en cátedras que no tienen ni idea de qué va esto.

lunes 26 de octubre de 2009

No todo vale

A veces me pregunto si no asistimos al declive de la civilización. ¿Por qué no? Antes cayeron Persia, Mesopotamia, Egipto, Roma... y tantos otros. Lo digo por la gilipollez nacional de la telebasura, por el desastre en Educación y por la homogenización de las costumbres absurdas instauradas. ¿Para qué sirve un Gobierno si no regula un poco? Que el mundo se rige por el dinero y que si adoleces de él te conviertes en un bulto sospechoso queda fuera de toda duda. Pero no todo debería valer para forrarse y para hacer funcionar la Economía de Mercado. Y sobre todo, es llamativo lo de la televisión. He terminado por no ver las generalistas ante la falta de programas interesantes. Ya ni siquiera los telediarios que son incapaces de salirse del guión que alguien desde la sombra debe marcar, porque si no, no se entiende que en todos den las mismas noticias obviando otras.

En cada salón de cada familia hay un televisor. Y la televisión influye decisivamente en las líneas de pensamiento de cada uno. El invento es genial pero el uso que de él se hace es deplorable. Nos meten programas que no interesan en absoluto pero que, al parecer, acaban interesando mucho porque tienen las mayores audiencias. Antes había periodistas del corazón. Pero es que ahora, cada programa, mete su sección del corazón, llenando la pantalla con personajes absurdos y vacíos que no tienen nada que decir y que sin embargo no paran de hablar y de chillar. Y lo que es peor, crean ídolos de barro que acaban siendo referentes para niños y jóvenes que aspiran a ser belenes estéban o lekios. ¿Dónde han quedado programas como “La clave”? Sencillamente, han desaparecido.

La telebasura es nociva y, como tal, debería estar regulada. No aporta nada, ni intelectual ni humanamente. Convierte a gente sin oficio conocido, incultos, mezquinos y caraduras en referentes nacionales de ciudadanos que, estoy seguro, ven esos programas porque no hay otra cosa en la televisión. Desde luego, en ciertas franjas horarias copan las programaciones. Y no me vale el argumento de que a la gente le gusta eso y no otra cosa. Nunca como ahora se han publicado más libros, ni ha habido tanta oferta de cine y de teatro, ni ha habido tantas webs con contenidos interesantes, será por algo.

Luego nos quejaremos de que escasean los médicos y los arquitectos y de que estamos a la cola en Educación. Arreglen las cosas, señores políticos. Trabajen, que para eso cobran. Regulen las programaciones y reformen de una puñetera vez la Educación. Porque..., no todo vale.

domingo 25 de octubre de 2009

El rey de Algeciras

Una de las cualidades que tiene este Madrid es la de albergar salas de Teatro a tutiplén. La oferta, que es variada, va desde los principales teatros privados a los teatros de los barrios y distritos. Compañías profesionales, compañías de aficionados, funciones subvencionadas, da igual, el caso es que cada día una pléyade de actores se sube a las tablas y entregan todo lo que tienen, para goce y disfrute del público.

Ayer estuve en el Teatro Bellas Artes. Llamó mi atención el título de la obra: “El rey de Algeciras”. Y claro, habiendo vivido tantos años en esta ciudad y llevándola en el corazón, pues fui a ver la función. Al recabar información sobre el autor y los actores me encontré con que la obra ha sido escrita por Juan Alberto Salvatierra, algecireño, que no tengo el gusto de conocer, pero al que hoy conozco un poquito más por el contenido de su obra cuya puesta en escena resultó espectacular.

Juan Alberto retrata magistralmente una parte de esa Algeciras de la que nadie se enorgullece pero que está ahí. La obra enseña la marginalidad, común por otra parte, a todas las ciudades que tienen puerto pero con las singularidades algecireñas: ser la punta meridional de Europa y la puerta a Europa de África. Y con problemas tan definidos como la droga, la miseria y la inmigración.

La obra transcurre en el puerto a través de siete personajes arquetípicos que cualquiera puede encontrarse discurriendo por el Paseo Marítimo o por el propio puerto. Podrían ser más, pero Juan Alberto elige a esos siete que cualquiera que se de una vuelta por la ciudad puede encontrarse fácilmente. Los dos borrachines, uno autóctono, hablador y filósofo, y el otro alemán, representando a esos guiris despistados que se han quedado por allí y que sin trabajo ni expectativas acaban dándose al alcohol y la droga; la pareja de la Guardia Civil, él tradicional y sabedor de las costumbres de la gente y ella lanzada y revitalizada por la autoridad del uniforme; el pescador que soporta la crisis y la falta de pescado en la bahía y que saca un sobresueldo trayendo inmigrantes ilegales en su barco y su mujer, prostituta y enganchada a la heroína; y el inmigrante marroquí que trafica con pequeñas cantidades de hachís y que sueña con obtener su propio barco para forrarse con el tráfico de compatriotas.

Los actores, pertenecientes al Centro Andaluz de Teatro, estuvieron de diez, muy metidos en los personajes y dando realismo a la obra con sus actuaciones que no adolecían ni del típico acento algecireño al hablar. Al término de la función tuvieron que salir al escenario al menos tres veces para recibir los merecidos aplausos del público puesto en pie. Y bien que se lo merecieron Aníbal Soto, Marisol Membrillo, Manuel Monteagudo, Miguel Zurita, Olga Salut, Sergio Domínguez Parreño y Salvador Reina.

Juan Alberto Salvatierra nace en Algeciras en 1978 y es director, actor, dramaturgo, diseñador y técnico de iluminación. Ha estrenado las siguientes obras de su autoría:

  • 60 obras de 1 minuto de 60 autores dramáticos andaluces, proyecto coordinado y dirigido por Alfonso Zurro y estrenado en la ESAD de Sevilla en 2006.
  • Puertas cerradas, escrito junto a Gracia Morales y Antonio Hernández Centeno, estrenada en Jaén en 2005.
  • La orilla perra del mundo, texto de varios autores coordinado por José Sanchis Sinisterra estrenado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2005.
  • Desde fuera, estrenada en el Institut del Teatre de Barcelona en 2005.
  • Sobresalto, estrenado en la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga en 2004.
  • El rey de Algeciras, producido por el Centro Andaluz de Teatro (CAT) y estrenado en 2003 en el Teatro Central, Sevilla.
  • Por feo, estrenado en el Teatro Principal de Chiclana en 2000.

Enhorabuena.

jueves 22 de octubre de 2009

Bares nocturnos

Hoy, como cada día, he tomado el Metro para ir al trabajo. Las mismas caras, otras nuevas y, en definitiva, las mismas costumbres de gentes junto a las que transito a diario y de las cuales no sé nada. En Madrid, uno se sumerge a diario en el torrente de vidas que inundan las calles, los parques, las estaciones de Metro, los autobuses, las cafeterías, los mercados..., amparado por el más estricto anonimato. Tengo la costumbre de leer novelas mientras realizo los trayectos de esas incursiones. Los viajes se hacen más cortos y desaparece la monotonía de ver el paso de las estaciones. Hoy, en cambio, no me he enterado en absoluto del viaje. Sólo recuerdo que, cuando por unos momentos he mirado por la ventanilla, he visto que el Metro estaba a punto de cerrar las puertas. Yo estaba tan tranquilo y, sin embargo, la estación era la mía. He dado un salto, he tomado mis pertenencias y he salido del vagón en el último segundo. La causa de mi despiste: “Bares nocturnos”, la última novela de Juan Madrid.
La presentó ánoche en el “Fender Club”, un bar de copas situado en la Calle Escaño de Getafe, en el ámbito de “Getafe Negro”, la cada vez más famosa feria de Novela Negra de la capital de España. Llegué con la hora pegada, no me acordaba de lo lejos que estaba Getafe. Terminé de trabajar y me metí en la M-30 desde el Barrio del Pilar y, tras hora y media de atascos y lluvias, milagrosamente, encontré un sitio al lado del garito para aparcar. El Fender es un bar alargado y el elemento decorativo que predomina es la madera. Tienen colgadas fotos de portadas de cómics clásicos, fotos de actores y de músicos. Afortunadamente, Juan llegó después que yo y subió a la tarima que habían preparado allí con una mesita redonda. Me alegré de que me reconociera como antiguo alumno suyo y que me diera la mano y me saludara. Se le veía que estaba en su salsa, con su cervecita y su cigarrito. Le acompañaba Juan Yuste, que no sé quién es, lo siento, pero que fue el encargado de abrir el diálogo. Escuchar a Juan es un gusto siempre. Casi no se habló de “Bares nocturnos”, sólo de refilón. Pero una de las cosas que mejor sabe hacer aparte de escribir o dar cursos es contar anécdotas, siempre frescas, simpáticas. Me voy a cuidar muy mucho de contarlas aquí porque la mayoría de ellas afectan a personas más o menos famosas del mundo de la política y del mundo editorial y no me gusta herir sensibilidades. Sólo diré que el público asistente rompía a reír cada dos por tres y escuchaba atentamente al escritor malagueño o madrileño, que a estas alturas ya no sé yo. Y éste estuvo más de una hora y media hablando entre cervecita y cigarrito.
Bares nocturnos” es una novela un tanto atípica ya que aunque sale su personaje tradicional, Toni Romano, lo hace como secundario. Y el protagonista es Silverio, su supuesto hijo como resultado de la relación de Toni con Juanita San Juán. Tiene buena pinta, al menos lo que he leído hasta ahora que, como digo, casi hace que me pase de estación en el Metro.
Al término de la velada se formó una cola para la firma de ejemplares. Cuando me llegó el turno, volví a saludarme con Juan Madrid, que me firmó mi ejemplar y me preguntó por la novela que van a publicarme. Me dedicó unos diez minutos agradables de conversación. Hablamos de editoriales y de premios literarios. Y cuando volví la cabeza y vi la cola que había detrás de mí, me dio vergüenza y me despedí.
Espero que haya otra presentación pronto. Sé que Juan ha publicado o va a publicar un volumen de cuentos. Procuraré enterarme de dónde los presenta para darle otro apretón de manos.

martes 20 de octubre de 2009

Virtudes Reza gana el primer premio del XXVII Premio de Poesía “Lola Peche” del Casino de Algeciras

Virtudes Reza Sánchez acaba de ganar el primer premio del XXVII Premio de Poesía “Lola Peche” del Casino de Algeciras. Virtudes es profesora de Formación Profesional en la especialidad de Fabricación Mecánica aunque desde su más tierna infancia tiene su vocación puesta en las Letras, más concretamente en la Poesía.

La poetisa algecireña ha obtenido el galardón con una obra de más de cien versos titulada “Aromas de la Bahía”, fiel a su estilo y con guiños a lugares y enclaves de Algeciras y su entorno.

Virtudes es autora de dos poemarios aún sin publicar: “El faro de las melancolías” y“Últimas palabras”.


Participa en diversos blogs y ha dado varios recitales en distintas instituciones de Algeciras, Sevilla y Cádiz. Ha sido ponente en el Taller de Poesía del Hotel Cristina de Algeciras. Tiene diversas antologías entre las que se encuentran:

· Femigrama. Poesía con voz de mujer: Encuentro Poético en 2008 en Sevilla de mujeres poetas: http://www.femigrama.com/publicacion.html

· Antología de mujeres poetas docentes: Pendiente de publicación. La Junta de Andalucía ha querido reunir aquí a un grupo de mujeres poetas cuyo vínculo común es que se dedican a la enseñanza.

· Antología de Primaria: Antología de poemas y relatos de profesores.

· Antología de Secundaria: Antología de poemas y relatos de profesores.

El estilo de Virtudes es fresco e innovador. Es una incansable investigadora, capaz de realizar composiciones que se derivan de su percepción a través de los sentidos ordinarios y de su inmersión en otros planos no tan ordinarios. Además es aficionada a la pintura y a la fotografía y ha realizado composiciones extraordinarias como resultado de observar cuadros o fotografías de paisajes o situaciones. También ha escrito numerosos poemas que nacen como resultado de la inmersión de la poeta en perspectivas y entornos de la naturaleza y en paisajes rurales y urbanos.

Su capacidad para agrupar las palabras e ir formando los versos que componen su obra es extraordinaria. Sus versos son como latigazos que hacen que sus poemas cobren intensidad desde la primera línea y la mantengan hasta el final.

“Aromas de la Bahía” es una composición que ha sido creada especialmente para el certamen de poesía de su ciudad. Cada verso destila aromas y embrujos característicos de todos y cada uno de los rincones de Algeciras:

Bitácora de sentimientos,

de aromas que perduran,

en calles que no se olvidan,

aromas en plazas de mi corazón,

en calles que añoro cuando estoy lejos,

aromas de Plaza Alta,

aromas de Calle Ancha,

aromas de Calle Convento,

aromas que viven en los poros de la piel,

y en las grietas del pensamiento.

El premio le será entregado en el Casino de Algeciras el sábado 31 de octubre de 2009. Algeciras homenajeará así a una de sus mejores poetas honrándola con un galardón más que merecido. Y nosotros podremos seguir disfrutando de sus versos en el blog de la autora: http://garitodelverso.blogspot.com/.

domingo 18 de octubre de 2009

Cosecha Negra 2009

El pasado viernes, 16 de octubre de 2009, cinco escritores se sentaron a una mesa en el auditorio del Instituto Cervantes, dentro de los actos organizados para la II Edición de Getafe Negro, para debatir sobre el estado actual de la Novela Negra. Oscar Urra, Marcelo Luján, Francisco Zamora Loboch y José Ángel Mañas, moderados por Pedro de Paz, hablaron por turnos de lo que para ellos significa el auge del género en los días que vivimos. Cada uno de ellos expresó su opinión después de que abriera el acto el Concejal de Cultura de Getafe. Todos hicieron referencia a los que según ellos son los padres del género, Hammet y Chandler. Y luego particularizaron en los motivos que a cada uno les llevó a escribir novelas negras o novelas que, si no negras, sí que tienen algunos de los tópicos del género. Defendieron esta modalidad literaria como una de las mejores formas de hacer Realismo Social. Particularmente gracioso estuvo Marcelo Luján que ante las preguntas del público referentes a sus gustos de lectura como germen para escribir, el escritor dijo que casi no había leído nada en cuanto a novela policíaca. Aseguró que el principal motivo por el que escribía Novela Negra es que había nacido en Buenos Aires. Esto había hecho que las novelas le salieran como le salen, sin ninguna pretensión de escribir específicamente Novela Negra. José Ángel Mañas explicó que la temática de sus novelas se derivaba de sus vivencias en la década de los ochenta en el hábitat de la Movida Madrileña. Oscar Urra atribuía su forma de escribir a sus tránsitos por Tirso de Molina y otros enclaves madrileños. Y Francisco Zamora llenó el auditorio con su particular sentido del humor sobre negros y blancos con el gracejo característico de haber nacido en Guinea Ecuatorial.

Y cómo no, salió Larsson. En mi habitual recorrido por este tipo de actos, me estoy dando cuenta de una cosa: está de moda en los ambientes intelectuales decir que Larsson es un mediocre. Resulta que a los escritores y al público especializado no les gusta el sueco. Y yo creo que es la causa principal del auge de la novela negra en todo el mundo. A estas alturas, cuando acudía al acto en el Metro, en mi vagón había dos personas leyendo a Larsson. Creo que todos somos conscientes de la dificultad de ver a dos personas leyendo el mismo libro en un vagón teniendo en cuenta la cantidad de libros que se publican. Y, sin embargo, a día de hoy, cuando ya hace bastante tiempo que salió a la venta la última de la trilogía, la gente sigue leyendo Millenium. Y en verano era exagerado, te podías encontrar a cinco o seis personas leyendo un ejemplar de la trilogía en el mismo vagón.

Pues yo discrepo, no sé si eso me hace menos intelectual o no, pero a mí me encantó la trilogía. Y creo que tanta gente leyéndola ha propiciado que el siguiente libro que se hayan leído haya sido también policiaco, propiciando un incremento en las ventas del género. Mankell, por ejemplo, estaba ahí, pero, ¿cuánta gente ha leído a Mankell por primera vez después de leer a Larsson? Creo que mucha. Y que eso les ha llevado a leer a los demás suecos e incluso a los españoles. De hecho, los organizadores de la II Edición de Getafe Negro han programado multitud de actos con los suecos como primeros espadas del cartel. Por algo será.

Tengo la impresión de que en este país enseguida se tira por tierra a los autores que más venden. Hay veces que sí, que esos autores son malísimos. Pero no es el caso.

Por lo demás, el acto estupendo. Creo que Getafe Negro va camino de ser un referente Nacional e Internacional.

sábado 17 de octubre de 2009

Presentación de Getafe Negro

Antesdeayer, 15 de octubre de 2009, tuvo lugar la presentación oficial de la II Edición de Getafe Negro en El Corte Inglés de Preciados. Un acto presentado por la representante de la firma comercial y el Concejal de Cultura de Getafe. Llegué a eso de las ocho menos cuarto, con suficiente antelación como para percatarme del emplazamiento del evento, que no estaba muy claro. Lo de “mesa redonda” se lo tomaron al pie de la letra, pues eso es lo que pusieron en la librería de la Puerta del Sol. Lo primero que pensé es que como acudiera mucha gente la cosa no iba a funcionar, porque montaron la mencionada mesa en uno de los escaparates y allí no había ni sillas ni instalación alguna adecuada para albergar al público.

Poco a poco fueron llegando los escritores invitados a debatir sobre Novela Negra: Tomás García Yebra, David Torres, Marta Sanz y Javier Puebla. Pero lo que no llegó fue la gente, afortunadamente para mí que pude disfrutar del debate en primera fila aunque, eso sí, de pie y pegando la oreja porque la megafonía dejaba mucho que desear. Por lo demás bien. La organización había puesto programas de Getafe Negro por todos lados con un diseño espectacular. Y el debate estuvo estupendo.

El concejal presentó el evento y la II Edición haciendo un poco de historia y remarcando el hecho de que, tras la I Edición, se habían visto un poco desbordados, lo que por otra parte les había servido para esmerarse en la organización de la edición de este año. Y lo han conseguido, no hace falta nada más que echar un vistazo al programa para ver que el festival está plagado de actos protagonizados por figuras nacionales e internacionales del género.

Abrió el debate Javier Puebla que, aunque en teoría ejercía de moderador, acabó siendo un contertulio más. Cada uno de los escritores fue presentándose verbalizando un breve currículo de cada uno. Y después empezó el espectáculo. David Torres es una enciclopedia andante del género, lo que propicia que sea siempre un gusto escucharle. Habló de Chandler, de Hammet y de otros escritores contemporáneos y de sus aportaciones al género. Alabó la serie de televisión “The wire” como una de las series que más ha aportado a la forma de construir buenas tramas policíacas. Calificó el cine de Tarantino de “cine basura” (con un par) y se mostró sorprendido con el éxito de las novelas de Larsson que a él particularmente no le gustan. Marta Sanz habló en la línea de David, mostrándose de acuerdo con él en todo. La nota discrepante la puso Javier Puebla, que no estaba de acuerdo con los anteriores respecto a Tarantino y Larsson. Tomás García dio su particular visión de la cosa aunque todos se mostraron de acuerdo con las aportaciones del cine a la novela y viceversa. Y se habló de editoriales y de márketing y de la necesidad de los escritores en la mayoría de los casos de publicar “productos” vendibles y no libros.

En definitiva, más de una hora de interesantísimo debate. Al término del mismo, los de El Corte Inglés tuvieron la deferencia de invitar a la gente a una cervecita, tortilla y ensaladilla en la cafetería. David, Marta y Tomás se tuvieron que ir, así que, momentos después, nos reuníamos en otra mesa redonda para tomar el tentempié Javier Puebla, dos personas de la organización y los tres asistentes al evento que quedábamos al final y que nos invitaron a la fiesta. Con unas cervezas y unos cigarritos, la conversación fue más distendida. El chico de la organización, creo que era David Barba, me comentó respecto al libro que yo llevaba, una novela de Petros Márkaris, su intención de invitar al autor griego nacido en Estambul para el año que viene. Javier nos habló del mundo de la edición, de editoriales, de cursos, de libros, etc., y siempre es un gusto escucharle y disfrutar de su simpatía.

Yo al final acabé donde siempre, tomando unas bravas en Sol. Pero contento de haber disfrutado del evento que, a ver si el año que viene se programa un poco mejor, con unas sillas y tal.