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Al otro lado

Al otro lado
"Al otro lado", de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-15352-66-2.
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Presentaciones:

Sábado, 27 de abril a las 12 h. en la Feria del libro de Granada, en el Centro de Exposiciones de CajaGRANADA Puerta Real. Me acompañará en la presentación el compañero de Granada Jesús Lens. Y a las 13 horas firma de ejemplares en la Caseta de Firmas.

Sábado, 20 de abril, de 11 a 13 h. y de 17 a 20 h. en la Feria del Libro de Fuente el saz de Jarama.

Sábado, 26 de enero a las 20 h. en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan. Me acompañará en la presentación el compañero de Ciudad Real José Ramón Gómez Cabezas, autor de "Réquiem por la bailarina de una caja de música", de la Editorial Ledoria.

Martes, 23 de octubre a las 19.30 h. en la librería Estudio en Escarlata (Guzmán el Bueno 46, Madrid). Si no puedes acudir y queréis un ejemplar firmado, ponte en contacto con ellos y pídeselo (91 543 0534). Te lo enviarán por correo.

Miércoles, 24 de octubre a las 18 h. en Getafe Negro (Carpa de la Feria del Libro). A las 20 h. participaré en una mesa redonda con otros compañeros de la Editorial Ledoria titulada "En los arrabales de la Novela Negra.

sábado, 17 de abril de 2010

La estrategia del agua, de Lorenzo Silva

Allá por septiembre me apunté a un curso de Novela Negra, más bien seminario, por la brevedad del mismo, que impartía Lorenzo Silva en la Escuela de Escritores. Me acuerdo del primer día. Llegué a las inmediaciones de la escuela demasiado pronto, lo que lejos de ser una contrariedad es una ventaja, sobre todo si uno lleva un libro y encuentra una cafetería tranquila. Pedí un café, encendí un cigarrillo y me puse a leer. La primera vez que levanté la vista, vi entrar a un hombre con un ordenador portátil. Pidió un café, se sentó y empezó a manipular el ordenador. Yo no salía de mi asombro. Uno de mis escritores preferidos, el profesor que iba a impartir el curso, también había llegado pronto y había elegido la misma cafetería que yo para dejar transcurrir el tiempo. Y estaba sentado a mi lado. Él no recuerda la anécdota porque entonces no me conocía, pero yo la recordaré siempre. El seminario fue más que interesante, no todos los días puede uno recibir lecciones de uno de los escritores de este país que más novelas vende. Desde entonces, no he tenido la oportunidad de volver a verle pero sí que he hablado con él en alguna ocasión a través del correo electrónico. Porque Lorenzo, además de buen escritor, es buena gente y nunca deja de hablar con sus admiradores; no es de los que se lo tiene creído, que razones tendría, sino que mantiene la cabeza en su sitio.

Lorenzo Silva es el escritor aventajado de todos esos escritores nacidos en los años sesenta y que están haciendo que la Literatura Negra de calidad esté penetrando por los recovecos de las preferencias de los lectores. No diré que es el mejor, porque tengo mucho respeto por Oscar Urra, David Torres, Jerónimo Tristante y Pedro de Paz, por citar sólo a cuatro dignos representantes de la generación; pero sí es el que más novelas escribe y vende. De hecho, nada más publicarse “La estrategia del agua” (2010), se aupó al número dos de los libros más vendidos. Y si no fue número uno fue por la coincidencia temporal de la novela con la última del maestro Pérez-Reverte.

“La estrategia del agua” es la sexta de una serie que se inauguró en 1998 con “El lejano país de los estanques”, novela que propicia el bautismo de fuego de los personajes que inauguran la saga, la pareja de la Guardia Civil de los entonces bisoños sargento Rubén Belvilacqua y agente Virginia Chamorro. Y los seguidores de estos insólitos personajes hemos tenido que esperar cinco años, que han sido los que han transcurrido desde la cuarta entrega, “La reina sin espejo” (2005). Unos personajes que han ido transitando y madurando a través de “El alquimista impaciente” (Premio Nadal del 2000), “La niebla y la doncella” (2002) y “Nadie vale más que otro” (2004), todas ellas, novelas puente entre aquella primera y esta última, y algunas llevadas al cine.

“La estrategia del agua” nos presenta la madurez de los personajes entregándonos a unVila (apelativo de Belvilacqua) hecho brigada y a una Chamorro ascendida a sargento, en compañía del inexperto agente Juan Arnau y un variado plantel de secundarios. Pero el asentamiento de la madurez de los personajes no se vislumbra únicamente en sus ascensos, sino en los rasgos de sus personalidades. Vila es más cascarrabias e irónico que nunca y, aunque él mismo dice que no sabe mandar, la verdad es que como brigada lo borda; y Chamorro ya no es la chica introvertida y taciturna de hace años.

En esta entrega, resuelven el crimen de un hombre que aparece asesinado por arma de fuego en el interior de su bloque, con un Vila un tanto quemado, ya que unos días antes del comienzo de la investigación un juez deja en libertad a un asesino extranjero en el que el brigada había empleado muchísimo tiempo para su detención, después incluso de un largo proceso de extradición desde su país.

Sin desvelar la trama de la novela, Lorenzo vuelve a emplear la Novela Negra para plasmar el más oscuro realismo social de la sociedad que no se puede plasmar desde el periodismo o la denuncia en cualquiera de sus vertientes. A través de sus capítulos nos mete de lleno en los fallos de nuestro Sistema Judicial, centrándose en la facilidad de algunos jueces para poner en libertad a los delincuentes y en los fallos de la Ley de Violencia de Género, centrándose en particular en los casos de denuncias falsas de mujeres que denuncian agresiones inexistentes para sacar beneficios aprovechándose vilmente de una ley aprobada para protegerlas.

El libro se lee de corrido por el estilo realista y nada complicado de Lorenzo, que demuestra una vez más que lo dicho en su día por Chandler al respecto de que el detective o policía debe ser pobre e inculto porque de otra forma no sería policía o detective, hoy en día no es cierto, principalmente porque la sociedad ha cambiado. Chandler olvidó el aspecto vocacional del investigador. Y actualmente el panorama social ha cambiado tanto que un servidor de la Ley como Vila, lejos de ser casi un vagabundo como los personajes tradicionales, es incluso Licenciado en Psicología.

Lorenzo Silva es heredero de la poesía de González Ledesma, de la sofisticación de Vázquez Montalbán a través de Carvalho y del realismo de Juan Madrid, el más chandleriano de los tres. Construye tramas a la manera tradicional de las novelas policíacas y denuncia a través de sus páginas las injusticias sociales con un estilo ágil, fácil de leer y de asimilar y con la utilización de gran variedad de recursos narrativos derivados de su amplia experiencia en el oficio.

Pero el autor, no sólo lo es de Novela Negra. Y si tarda tanto entre entrega y entrega de las novelas de Vila y Chamorro es porque es uno de nuestros autores más prolíficos, con más de treinta libros de toda índole a sus espaldas, además de artículos de prensa, relatos, impartición de cursos y participación en otras actividades, como por ejemplo ser comisario deGetafe Negro, una feria de Novela Negra que se ha consolidado en España por su culpa.

Por tanto, la lectura de “La estrategia del agua” es más que recomendable. Yo sólo espero que no tarde tanto tiempo en obsequiarnos con otra entrega de la saga. Y si queréis saber más del autor y de su obra, podéis visitar la página web de Lorenzo y su blog, cuyas direcciones web son respectivamente:

http://www.lorenzo-silva.com/

http://lorenzo-silva.blogspot.com/

Que lo disfrutéis.

miércoles, 14 de abril de 2010

Carta de una profe

No suelo ser muy dado a publicar cosas de los demás, pero esto me llegó por correo con autorización para distribuirlo. Al parecer es una carta escrita por una profesora de Música de un I.E.S. Bajo mi punto de vista, es graciosa, hace reflexionar y estoy de acuerdo con todo lo que dice. Os la dejo aquí para su uso, distribución y disfrute:

CONTRA LA TONTUNA LINGÜÍSTICA, UN POCO DE GRAMÁTICA BIEN EXPLICADA

Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 48 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.

En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña".

Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En EGB estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión y Educación Física. En 8º de EGB, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te suspendían.

En BUP, aunque yo era de Ciencias, estudié Historia de España (en 1º), Latín y Literatura (en 2º) y Filosofía (en 3º y en COU). Todavía me acuerdo de las declinaciones (la 1ª.: rosa, rosa, rosa, rosae, rosae, rosa en el singular; -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is, en el plural; la segunda;-us, -e, -um, -i, -o, -o, en el singular; -i, -i -os, -orum, -is, -is, en el plural; no sigo que os aburro), de los verbos (poto, potas, potare, potavi, potatum, el verbo beber), de algunas traducciones ("lupus et agni in fluvi ripa aqua potaban; superior erat lupus longeque agni": el lobo y elcordero bebían agua en el río; el lobo estaba arriba, lejos del cordero; "mihi amiticia cum domino erat": yo era amigo del señor).

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Aprendí que se dice "Presidente" y no Presidenta, aunque sea una mujer la que desempeñe elcargo.

Y... vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", o "residenta”.

Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo eliminarlas) pero, por una vez, os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto... Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

domingo, 11 de abril de 2010

El asedio, de Arturo Pérez-Reverte


Desde que el autor me firmó mi ejemplar hasta hoy, en que he finalizado la lectura del tocho, han pasado unos 25 días, aproximadamente. Bien es cierto que la lectura no ha sido todo lo seguida que a mí me habría gustado y que ha habido que robar tiempo a los viajes en Metro y a tardes soleadas. En “El asedio”, de Arturo Pérez-Reverte, los franceses asedian Cádiz de la misma forma que el lector asedia las hojas de la novela que se va a más de 700 páginas. No estamos ante una novela, sino ante varias que se superponen, y de varios géneros.

La primera de ellas es una novela negra que tiene todos los ingredientes del género, con el comisario Tizón y el profesor Barrull ejerciendo de Holmes y Watson por las calles del Cádiz del siglo XIX. Aunque Tizón dista mucho de ser el sofisticado Holmes. De hecho es todo lo contrario, un hombre oscuro, tétrico y siniestro, salvaje en sus formas, pero con el que el lector acaba identificándose.

Es también una novela de espías en la que se narra la vida de un taxidermista español, afrancesado y admirador de los principios liberales franceses. Por eso espía y pasa información a las tropas francesas.

Es también una novela de guerra en la que se narra, por un lado, la inquietud de un capitán francés por hacer que las bombas lleguen más lejos para cubrir toda la ciudad de Cádiz y no sólo una parte, y por otro, la historia de un salinero integrado en un regimiento de escopeteros, pobre y buscavidas.

Otra de las tramas es la de Lolita Palma, una próspera comerciante gaditana enamorada de un corsario a su servicio. En esta novela se narran las costumbres de la alta sociedad gaditana de la época y los escarceos políticos de los diputados.

Hay otra novela, la marinera, en la que se narran las peripecias del mencionado corsario, el capitán Lobo, al servicio de Lolita Palma y enamorado de ella.

Todas las tramas o novelas intercaladas en “El asedio” interactúan entre sí lo justo aunque los personajes de cada una acaban contactando en algún punto de la novela, como no podía ser de otra manera, de eso se encarga la habilidad de Reverte, que ha declarado que esta es su novela más completa, en la que ha volcado toda su experiencia de escritor y en la que ha empleado todas sus dotes narrativas.

La novela no defrauda aunque no es de lectura fácil, ojo. “El asedio” es una novela pero también es un tratado de historia, un manual de taxidermia, un libro de instrucciones de trayectorias y pesos en Artillería, un tratado de marinería en el que Reverte se ha empleado a fondo con los términos marineros de la época, en definitiva, una novela compleja que quizá aburrirá al profano pero que azuzará al curioso y a los estudiosos de la Literatura de Reverte que pugnarán por ver hasta dónde llega esta vez el escritor de culto. Mi opinión es que llega lejos, que se vacía y que ha realizado un trabajo de investigación extraordinario. Por tanto, la lectura de “El asedio”, yo diría que es altamente recomendable.

miércoles, 7 de abril de 2010

Sentencia ejemplar contra una madre que agrede a una profesora

En noviembre de 2006, el entonces fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), José María Mena, dictó una instrucción para que sus fiscales tipificaran como delito de atentado, castigado con hasta cuatro años de cárcel, las agresiones a profesionales de la educación y la sanidad. Cuando un Fiscal Jefe dicta una instrucción de esta índole es porque la situación es insostenible. Aun así, desde el año 2006 han sido varios los médicos y profesores agredidos mientras ejercían sus funciones en sus puestos de trabajo, no sólo en Cataluña, sino en toda España.

Como consecuencia de esta instrucción, una juez de Barcelona ha condenado a dos años de cárcel a una mujer acusada de haber pegado e insultado a la profesora de su hija, del instituto Roger de Flor de la capital catalana. Bien es cierto que la mujer no irá a la cárcel como consecuencia de la endeblez de nuestro sistema penal, empeñado en proteger más a los delincuentes que a las víctimas, pero quizá sirva de aviso disuasorio para otros salvajes que intenten agredir a los profesores de sus hijos.

En la actualidad, los profesores de E.S.O. soportan más de una agresión verbal al día por parte de sus alumnos, que contemplan la figura del profesor como la de alguien que les quiere amargar la vida. Como Jefe Estudios de un I.E.S. que he sido durante cinco años he visto de todo. Agresiones entre alumnos, de alumno a profesor y de padres a profesores. Trabajar en un I.E.S. se ha convertido en una locura porque a los profesores no se les permite realizar su labor, es decir, impartir un temario (perdón, currículo en terminología LOGSE-LOE) de una asignatura. Cuando el profesor entra en el aula tiene que emplear la mitad del tiempo en mandar callar y en corregir trastornos de conducta de los alumnos, y así no hay quien avance. Luego se quejan del fracaso escolar, pero aquí nadie da con la tecla para corregir la actual situación. El fervor progre de principios de los ochenta que quiso transformar una educación autoritaria en una educación democrática lo único que ha conseguido es cargarse el Sistema Educativo. Y como los sucesivos gobiernos siguen con estas ideas en la cabeza, la cosa, me temo, no tiene remedio.

No obstante, sentencias como la mencionada contra la madre agresora, pueden hacer que las cosas vuelvan a su sitio. Y que a todos estos gobernantes que tenemos con tan poca categoría, les entre en la cabeza de una vez que la Educación no puede ser democrática. Que en un aula, quien manda es el profesor. Y que los alumnos, deben hacer lo que diga el maestro.

martes, 23 de marzo de 2010

El cuerpo del delito

El inspector Antonio Parras, de homicidios, entró en el edificio en ruinas que había sido el matadero dando una patada a los tablones que había en el hueco de una de las puertas de entrada. Casi se cae por el impulso de la patada, un esfuerzo muy superior al necesario para romper unos tablones medio podridos. Uno de los confidentes habituales le había dicho que muchas prostitutas utilizaban el antiguo matadero como picadero, así se ahorraban la habitación. El sitio era cutre, estaba sucio y olía a orines. El inspector no se hacía a la idea de cómo alguien podía realizar allí actos sexuales. Pero, claro, la prostitución de la zona tampoco era de lujo, los clientes no eran precisamente ricos. A veces ni siquiera tenían un trabajo.

Avanzó temiéndose lo peor. Hacía dos días que nadie veía a Laura. Había objetos por todos los lados, algunos inverosímiles. El inspector tuvo cuidado de no pisar ninguna jeringuilla. Después de recorrer la planta baja subió una altura más. Había transcurrido media hora cuando el inspector se topó con un zapato rojo de tacón. Unos minutos después vio un pie desnudo asomando por debajo de una puerta que había en el suelo. La apartó y contempló la espalda desnuda de una mujer. El espectáculo no era agradable. El cuerpo de la chica estaba desnudo y presentaba mordeduras que presuntamente serían de las ratas que habitaban el edificio. Extrajo unos guantes de látex de su bolsillo, se enfundó las manos y dio la vuelta al cuerpo. Las cuencas de los ojos estaban vacías. Por más que se fijó, la chica no presentaba ningún orificio de bala ni de arma blanca. La causa de la muerte estaba más que clara. Después de un leve reconocimiento advirtió que la tráquea de Laura estaba rota. El cabrón que hubiera hecho eso la había apretado el cuello con todas sus fuerzas.

Sacó su cámara digital de alta resolución y realizó algunas fotos. Laura le observaba con la mirada vacía. Y vacía estaba su alma también de sentimientos, única forma de realizar su trabajo sin enloquecer.

Al cabo de quince minutos llamó a la central. Después se sentó en una caja de madera cochambrosa a unos diez metros del cadáver y se encendió un cigarrillo. En breves instantes aquello estaría lleno de pasmas y de forenses, momento en el que él se retiraría a emborracharse, una vez más, en el silencio y en la penumbra del salón de su diminuto apartamento.

sábado, 20 de marzo de 2010

Premios de novela desiertos

El V Premio Bruguera de Novela fue declarado desierto. Con un total de 334 manuscritos recibidos, el escritor Félix de Azúa, en calidad de jurado único, no creyó que ninguna de las 334 novelas tuviera el nivel suficiente como para alzarse con el galardón. Curioso y difícil de creer. En principio, creo que un premio de una editorial histórica como es Bruguera debería de tener un jurado compuesto por varias personas que representasen dignamente el ámbito de la Literatura y la Cultura, no un escritor solo, que no creo ni por asomo que se haya leído él solito los 334 manuscritos.

Cuando un escritor manda su novela a un premio lo que está haciendo es entregar su trabajo de meses cuando no de años. Luego están las bases de cada premio, que a veces piden el manuscrito hasta por quintuplicado, lo que quiere decir, que el escritor se tiene que gastar una pasta en la impresión, la encuadernación y el envío. Y lo que es más importante, la ilusión con la que ese escritor envía su obra para intentar ganar el premio y verla publicada. Por eso creo que, en este caso, Bruguera, con la complicidad del señor Félix de Azúa, ha jugado con los sentimientos y las ilusiones de todos los participantes. Es imposible que entre 334 manuscritos no haya un buen puñado de ellos con la suficiente calidad.

Pero no ha sido solamente Bruguera la que ha declarado su premio desierto, con lo que me empiezo a preguntar si no habrá algún interés oculto en no dar el galardón a nadie. También se han declarado desiertos el XXV premio de novela “Benito Pérez Armas”, el II Premio Internacional de Novela “Las Dos Orillas” (con 700 ejemplares presentados), el VII premio de novela Pastor Díaz de Viveiro, el VIII Premio Letras de Novela (con 104 manuscritos presentados) y la IV edición del Premio Tusquets de Novela (con 427 obras presentadas).

Digo yo que más valdría que si no tienen dinero para pagar el premio, para publicar la obra, o sencillamente, si no les viene bien, más valdría que no convocaran el premio, más que nada para no jugar con las ilusiones de tantas y tantas personas.

Y digo yo, que también convendría que se hiciera una lista de cuáles son los premios que están dados de antemano y cuáles no. Así, los escritores noveles no andarían perdiendo el tiempo.

jueves, 18 de marzo de 2010

Ya está bien

Hay veces en que al acostarme por la noche caigo en una especie de optimismo antropológico. Sí, el mismo en el que permanentemente está instalado nuestro Presidente del Gobierno. Pero al levantarme por la mañana y escuchar la radio y leer la prensa, vuelvo a instalarme en el pesimismo cotidiano, empujado por la categoría y el nivel de nuestros políticos.

Ayer, Bibiana Aído, titular del Ministerio de Igualdad, nos regaló su enésima “perla”. Y lo hizo en el Senado, en una jornada amparada en el lema “Universidad e Igualdad”. Y claro, allí que se presentó nuestra ministra con su insultante juventud para serlo y con su insultante torpeza, habitual, por otra parte. Su falta de juicio hace que constantemente tenga que estar desmintiendo y matizando sus salidas de tono. La culpable no es ella, adalid del aborto indiscriminado, sino quien la puso ahí y la mantiene obstinadamente al frente de ese ministerio que nos cuesta un riñón a los españoles.

Resulta que Bibiana, al parecer, en un ataque de progresía incontenible, dijo que “es el momento en que la igualdad, los estudios de género y la tradición intelectual e histórica del feminismo tienen que ocupar un lugar en la formación troncal de los estudiantes". Esto, señora ministra, o señorita, o lo que sea, en cualquier caso “miembra” de este gobierno de pacotilla, es pedir que los universitarios estudien una asignatura común en la que aprendan los principales conceptos que aborda el feminismo, por mucho que lo haya desmentido usted al mediodía, dándose cuenta de la metedura de pata y habiendo leído la prensa, en donde la han llamado a usted de todo menos bonita. Lógico, ya está bien de tonterías.

Señores políticos, sería conveniente que dejaran de cargarse la educación. Y que cada vez que se les ocurra a ustedes un tema, por extravagante que sea, como por ejemplo educación vial, ciudadanía y ahora feminismo, dejen de intentar meterlo con calzador en la escuela. Las escuelas deberían dar Matemáticas, Lengua, etc. Asignaturas a las que ustedes están restando horas para impartir chorradas.

Yo ya me canso de predicar en el desierto. Esto de los políticos es como lo del villancico: “Sale uno, salen dos, salen tres y salen cuatro, pero…”. En el villancico salen borrachos. En la política de este país salen tontos o listillos corruptos. Ya está bien.

martes, 16 de marzo de 2010

Presentación de "El asedio" en Madrid

El pasado lunes 15 de marzo, el Teatro Español, enclavado en la madrileña Plaza de Santa Ana, fue el escenario escogido por Alfaguara para presentar “El asedio”, la última novela de D. Arturo Pérez-Reverte. Tuve la suerte de estar hace unos años en el Teatro Falla con mis alumnos en la presentación, ante cientos de jóvenes estudiantes de institutos de Secundaria de la provincia de Cádiz, de su novela “Cabo Trafalgar”. Disfruté tanto en aquella presentación que no dudé ni por un instante acudir el lunes al Teatro Español.

El acto estaba programado para las ocho de la tarde y la entrada era libre hasta completar aforo. Fui previsor y aparecí por la Plaza de Santa Ana a las seis y media. Ya había unas ochenta personas haciendo cola, así que me puse a la misma. Me aburren las colas, pero por lo menos el lunes disfrutamos en Madrid de sol y buena temperatura, algo insólito después del frío que ha hecho y de las constantes lluvias. Y para la espera, nada mejor que la lectura que, en este caso, como no podía ser de otra forma, era “El asedio”, cuyas 725 páginas me dejaron las muñecas un poco..., digamos cansadas.

Cuando abrieron las puertas la cola era inmensa. No sé si entrarían todos, pero el teatro estaba lleno, tanto el patio de butacas como los palcos.

Entre los asistentes al acto, cupo destacar entre otras la presencia de Javier Marías, amigo de Reverte y, como él, columnista, novelista y Académico de la Lengua, aunque había muchas más personalidades. El acto empezó con unas palabras de una señora que debía ser de la editorial, pues habló del autor y de su novela. A continuación, el actor Ginés García Millán leyó diversos pasajes de “El asedio”. Y al término de su intervención, entre aplausos del público salieron al escenario el periodista Juan Ramón Lucas, conductor del acto, y el propio Pérez-Reverte, ambos aplaudiendo al unísono con el público.

El evento fue una conversación entre el periodista y el autor. Éste empezó diciendo que la que se presentaba era quizá su novela más ambiciosa y en la que íbamos a reconocer a todas las anteriores. Una novela que transcurre durante el asedio francés a Cádiz en 1811, aunque el objetivo de la misma, no es narrar ese asedio, eso ya lo ha contado Galdós y muy bien, ha dicho en más de una ocasión D. Arturo. Ese asedio es el telón de fondo sobre el que transcurre la historia, compuesta por varias tramas, muchas subtramas y muchos personajes, media docena de principales y bastantes secundarios. Podríamos decir que hay una trama policíaca, otra de espionaje, una trama sentimental entre una mujer burguesa y un corsario, una trama de aventuras, una trama científica, bastantes desafíos en los que entran el ajedrez, la taxidermia, la balística y la artillería. En definitiva, quizá sea el libro más complejo de Pérez-Reverte; desde luego es el más voluminoso.

Hizo el autor una descripción para situar la novela en el periodo histórico correspondiente, un periodo protagonizado por una ciudad liberal, la Cádiz del siglo XIX que, debido a la Guerra de la Independencia, albergaba la sede de la Regencia y las Cortes. Liberal por abierta ya que en ella en aquel momento se hablaban todos los idiomas europeos. Y por el comercio con las colonias, que reportaba beneficios, que se traducían en prosperidad y bienestar. Decía Reverte que habría sido fantástico que Cádiz hubiera contagiado al resto de España. Pero que ocurrió al revés y España perdió la oportunidad de haberse desarrollado como país liberal, al igual que Francia o Inglaterra. Decía también el autor, que en este país siempre nos equivocamos a la hora de elegir a las víctimas. Y sacó a relucir la guillotina para afirmar que si se hubieran cortado las cabezas de Fernando VII y Carlos IV, las de unos cuantos aristócratas y las de unos cuantos clérigos, habríamos tenido ese país añorado por el autor, más parecido a las democracias europeas.

Habló Reverte también de la labor de documentación, la cual le ha acarreado mucho trabajo, aunque yo creo que no tanto debido a que él es ya todo un experto en Historia de España, sobre todo del período que transcurre entre los siglos XVII, XVIII y XIX. Maneja como nadie los términos de la marinería de la época. Quizá lo que más trabajo le haya dado, como el mismo dijo, haya sido el estudio de la taxidermia, oficio de uno de los principales personajes que además es espía, y la investigación para hablar de balística, así como el trabajo para documentarse en artillería.

Reverte plantea como desafío, según sus palabras, el que el lector llegue a identificarse totalmente con Rogelio Tizón, uno de sus personajes principales. Es un policía corrupto, oscuro, torturador y violador que, sin embargo, es el encargado de investigar los crímenes de las muchachas que aparecen muertas y salvajemente torturadas. Los lectores que había por allí y que ya han leído la novela daban fe de que el escritor lo consigue.

Juan Ramón Lucas interpeló al novelista al respecto de la consecución de hacer una novela tan compleja. Pérez-Reverte nos obsequió con una disertación en la que nos explicó lo que significa ser un escritor que escribe novela y que yo ya he oído en diversas ocasiones a otros escritores de éxito. Aseguró que si bien la escritura surge como consecuencia de la creación y del talento del escritor, ésta tiene mucho de oficio y de trucos del escritor para liar y enganchar al lector. Y que él, como consecuencia de llevar muchos años en esto, domina el oficio. Recalcó que el lenguaje es sólo una herramienta para narrar una historia y que se debe aplicar en cada contexto narrativo con la correspondiente habilidad.

Tras una hora de conversación entre el presentador y el escritor vinieron las firmas. Tardé casi cuarenta minutos en que me firmara mi ejemplar y cuando abandoné el teatro había todavía una cola que iba desde el escenario hasta la puerta de salida. No quiero terminar esta crónica sin resaltar la simpatía y la amabilidad del novelista, siempre con una sonrisa en su rostro. A cada lector que subía al escenario para la firma de su ejemplar le decía algo, le saludaba y se hacía una foto si así se lo requerían, cosa que se agradece, porque no sé a qué hora saldría de allí este hombre con la cola que había.

Después de lo de ayer, si no era yo ya lo suficientemente partidario de D. Arturo Pérez-Reverte, por sus novelas, sus artículos y su forma de ser, admiro todavía más a este hombre que además es académico de la Real Academia de la Lengua Española. Continuaré leyendo “El asedio”, pero ahora con mi ejemplar firmado. Y lo mejor que me ha podido pasar, tras llevar leídas ciento veinticinco páginas, es saber que me quedan todavía seiscientas, o lo que es lo mismo, muchas horas de placer y de disfrute de esta gran novela.

viernes, 12 de marzo de 2010

Sin palabras

«Si la muerte es inevitable, ¿no habrá sido preferible así?»

de su obra ‘Señora de rojo sobre fondo gris’

Adiós, maestro.

martes, 9 de marzo de 2010

Giro

No cabía duda, el pueblo costero gaditano ejercía en Paco verano tras verano el efecto terapéutico esperado. Después de trabajar todo el año, tenía que acudir allí y dedicarse a no hacer nada, a prescindir de horarios, a contemplar las montañas, a oír el susurro del oleaje, a tomar el café con los parroquianos. Y tenía que hacerlo solo. No sabía a ciencia cierta de qué manera había desarrollado ese instinto que le hacía no sólo buscar la soledad, sino amarla y gozarla intensamente. Cada vez odiaba más el tener que mezclarse con gente. Si tenía que hacerlo, siempre acababa frustrado y maldecía en silencio el momento en que había decidido acudir a la reunión. La última había sido en su casa, antes de iniciar sus vacaciones. Invitó a una pareja a la que conocía de toda la vida y acudieron con los niños. Ya durante la cena experimentó la familiar sensación de tedio al comprobar que la estrella de la velada era la ausencia de cualquier tipo de conversación medianamente inteligente. Echó profundamente de menos a las personas que conoció tiempo atrás. Cuando al término de la cena el tiempo fue pasando y la pareja compartía juegos con los niños en un pequeño artilugio que él supuso que era una consola, se levantó, se dirigió al servicio y vomitó. Cuando volvió seguían emitiendo gruñidos e incluso se enfadaban entre ellos. Así que les echó de su casa con toda la diplomacia que fue capaz de reunir.

Acababa de cenar y mientas fumaba un cigarrillo escuchando el ruido de las olas, estaba reflexionando. ¿Sería una enfermedad sentirse feliz estando solo? Hacía ya mucho tiempo que se hacía esta pregunta. Abandonó el murmullo de la terraza y se dirigió a experimentar su rutinario paseo nocturno. Le gustaba ir de noche por esa carretera oscura, sin más luces que las de las casas lejanas, sin más ruido que el pitido de los barcos que atravesaban el Estrecho de Gibraltar. Y rezaba para que la civilización no llegara nunca allí, para que su refugio estival permaneciera siempre como hasta ahora, en estado semisalvaje. Al cabo de un buen trecho de marcha observó un bulto en la oscuridad, algo sobre el murete que bordeaba la estrecha carretera. Cuando se fijó un poco más, vio que era un hombre de espaldas que miraba en dirección a la estela luminosa proyectada por la luna sobre el mar. El hombre lloraba y su llanto era el más amargo que Paco había escuchado nunca. Se quedó tan impresionado por la circunstancia que su primera reacción fue seguir la inercia de sus pasos y, cuando se dio cuenta, había dejado la escena unos cien metros atrás. De repente sintió que no podía seguir paseando y que de alguna manera, se había contagiado de una angustia vital como nunca antes había sentido. Giró ciento ochenta grados y se fue acercando poco a poco al desconocido. Se situó a su espalda mientras pensaba que no tenía ninguna necesidad de hacer lo que iba a hacer.

-Buenas noches, amigo -dijo Paco al tiempo que el hombre dio un respingo y se volvió asustado.

-¿Quién es usted? ¿Qué quiere? -contestó el hombre con marcado acento británico.

-Perdóneme, pero sólo soy un paseante nocturno que no he podido asumir sin más lo que he visto mientras iba caminando. No quiero molestar, es más, si me dice que me vaya seguiré mi camino inmediatamente.

-No, no es eso. Es sólo que no le conozco y me ha sorprendido el sonido repentino de su voz. Ni siquiera le había visto llegar. -El extranjero había apagado sus sollozos e intentaba aparentar más dignidad de la que tenía en esos momentos.

-Entonces, permítame que me siente ¿quiere un cigarrillo? -El hombre aceptó y la llama del mechero permitió a ambos escrutar más de cerca sus rostros.

-Se está bien aquí ¿eh? Al menos a mí siempre me reconforta la mezcla de la oscuridad de la noche y el rumor de las olas. -Paco intentó iniciar la conversación intentando poner en práctica la poca sensibilidad que aún le quedaba en sus relaciones con los demás.

-Pues la verdad es que sí, -contestó el extranjero- a pesar de que la vida no tenga sentido.

-Puede que lleve razón, o puede que no. O puede que el error sea intentar explicar la vida en términos racionales. Siempre pensé que la razón es una cualidad estrictamente humana, por tanto, siendo anecdótico el género humano dentro de la diversidad animal, vegetal y mineral, ¿por qué tendría que ser acertado analizar la vida en pensamientos razonados?

-Eso es demasiado profundo amigo, aunque admito que la reflexión es original. Mire, intuyo que le he dado pena y que se ha sentado conmigo para intentar ayudarme, cosa que le honra y que le agradezco. Pero sencillamente, mi vida es un asco, algo he debido hacer mal. Me encuentro en un momento en el que no me reconozco, sólo siento angustia y una pena muy grande.

-Se equivoca amigo -dijo Paco procurando no contrariar en exceso al afligido desconocido-. No sentía ninguna pena por usted, no le conocía. Haciendo un ejercicio de sinceridad, me he sentado con usted porque he sentido la necesidad, nada más. Sin embargo, nuestra conversación hace que empiece a sentir una corriente de empatía hacia usted, inexplicable ¿verdad? Pero así es como funcionamos. Como puede ver no es nada racional, pero ahí está.

-Le agradezco sus palabras, de verdad. Pero cuando uno pierde su trabajo por cuidar a su mujer que acaba de morir de cáncer, cuando al cabo de un mes tu única hija muere en un accidente de tráfico y una semana más tarde tus padres mueren en una explosión de gas, no queda más remedio que pensar que todo esto es una mierda, y perdone la expresión -afirmó categórico el extranjero. En ese momento, a Paco sólo le resonó una palabra en el cerebro: ¡joder! ¿Qué podía decirle ahora a este hombre? ¿Que la vida sigue? ¿Que hay que olvidar? Esperaba estar a la altura de las circunstancias.

-Lo que acaba usted de decirme es tan fuerte que no se cómo no se ha quitado usted de en medio -respondió Paco intentando reforzar la valentía de su interlocutor.

-Pues está usted a punto de presenciarlo. Llevo más calmantes encima de los que mi cuerpo podrá soportar. Lo siento pero he intentado no involucrar a nadie -contestó sereno el extranjero. Paco sacó rápidamente de su bolsillo el teléfono móvil y empezó a marcar el número de emergencias. En ese momento el extranjero le quitó el teléfono, lo apagó y lo lanzó lejos.

-Pero ¿qué hace? -gritó Paco.

-Se lo ha tragado ¿verdad? -le decía el extranjero mientras le miraba ahora con una sonrisa tenebrosa y con una desconcertante ferocidad en su mirada. Paco estaba confuso.- La verdad es que le he mentido como un bellaco, amigo. Demos un giro a nuestro encuentro y escuche los hechos como yo los he percibido. He visto acercarse a un hombre en la oscuridad. Y he visto que ese hombre tiene una pena tan grande en el alma que he decidido montar un ardid para que se detuviera. Y ahora cuénteme, amigo, ¿qué diablos le ocurre a usted?

domingo, 7 de marzo de 2010

Reencarnación

Jamás pensó que se atrevería a hacerlo, pero lo hizo. Cuando quiso darse cuenta, estaba de pie observando la grotesca escena. Era él quien pendía de la soga. Fue a la cocina, agarró un cuchillo e intentó cortar la cuerda. Al intentar levantarse a sí mismo, comprobó que no era capaz de abrazar su cuerpo. Cuando éste dejó de moverse, sintió un vertiginoso tirón que le situó en una escena mucho más extravagante. Alguien le decía que tenía que volver y al momento se sintió flotando dentro del útero de una mujer a la que conocía bien. Era su esposa.

jueves, 4 de marzo de 2010

No es normal

No es normal que, después del invierno que llevamos de lluvias (anoche mismo llovía a cántaros), los vehículos del ayuntamiento estuvieran esta tarde regando las calles.

No es normal que en Cataluña estén debatiendo la abolición de las corridas de toros y en Madrid se declaren bien de interés cultural.

No es normal que esta misma mañana una profesora haya tenido que abandonar el aula llorando. La causa: Un alumno de 3º de la ESO no para de hacer el gamberro en clase. Es reprendido por la profesora en sucesivas ocasiones pero no hace caso. Al final, la profesora le expulsa y el alumno, no sólo se niega a abandonar el aula, sino que insulta gravemente a la maestra.

No es normal que en las cárceles la población reclusa duplique el número de plazas existente en las prisiones.

No es normal que seamos los últimos de la UE en crecimiento económico. Pero mucho menos normal es que nuestro Presidente del Gobierno y sus ministros nos digan constantemente que vamos a crecer, cuando las previsiones más optimistas hablan de un crecimiento de décimas en 2011. Nos toman por tontos y a lo mejor lo somos por votarlos. La última: 82.000 parados más en febrero.

No es normal la cifra de fracaso escolar, en crecimiento año tras año. Y cada Gobierno, legislatura tras legislatura, estropeando cada vez más el Sistema Educativo.

No es normal que pidas una cita con un médico especialista y tengas que esperar ocho meses hasta que te atiendan. Y no hablemos de una intervención quirúrgica.

No es normal que el suicidio sea la primera causa de muerte no natural.

No es normal el incremento de programas de telebasura mes tras mes en los que se fomenta la vulgaridad, la chabacanería y la consecución de dinero sin esfuerzo.

No es normal que haya un terremoto en Haití, otro en Chile y hoy otro en Taiwán.

No es normal que hayamos entrado en el siglo XXI con más guerras que en el XX, que ya es decir.

No es normal...

lunes, 1 de marzo de 2010

El Ministerio de Educación admite sugerencias de los ciudadanos

El Ministerio de Educación, en una actitud que le honra, aunque ya veremos si esta iniciativa sirve para algo, ha abierto un formulario en su página web (http://www.educacion.es/pacto.html) mediante el cual los ciudadanos podemos expresar nuestra aportación al Pacto por la Educación. Anímaos a expresar vuestra opinión. Yo ya he enviado mis sugerencias:

1- Es un error que los niños vayan al instituto a los doce años. Ni están preparados ni maduros. Al llegar se encuentran con niños más mayores y ellos son los pequeños. Por tanto, yo alargaría la primaria dos años más en los que los alumnos permanecerían en su centro, en el que han estado toda su vida. Hasta aquí, la Educación debería ser gratuita y obligatoria.

2- Después, los alumnos pasarían a Formación Profesional o a Bachillerato, ambas de cuatro años y ambas gratuitas, pero no obligatorias. Tengan en cuenta que hay alumnos que a los doce años se plantan y dicen que no quieren estudiar más. Con el actual sistema, lo que les queda son cuatro años secuestrados en un instituto durante los que no van a estudiar y, como consecuencia, no van a aprobar. Este colectivo de niños son los que a diario están en las clases boicoteándolas y no permiten que los profesores avancen, lo que se traduce en que los alumnos que sí quieren estudiar no puedan hacerlo. El actual sistema, con conceptos teóricos tan bienintencionados como integración y pluralidad, margina a estos niños.

3- En cuanto a la promoción, un alumno que no aprueba no debería promocionar. Actualmente, si un alumno ya ha repetido en primer o segundo ciclo de E.S.O., promociona por imperativo legal, plantándose en el siguiente curso sin la base suficiente para hacerle frente. Lo normal es que vuelva a suspender todo. Y como se aburre en clase, generalmente se dedica a boicotearla.

4- En cuanto al Bachillerato debería haber dos caminos principales: Letras y Ciencias. Y como he mencionado antes, con una duración de cuatro años. Esto haría que fueran mucho más preparados a la Universidad. Por mucho que nos empeñemos, un tercero de E.S.O. obligatorio no puede ser igual que un primero de Bachillerato voluntario.

5- En cuanto a la F.P., tendría que haber unas asignaturas comunes. Es inconcebible que no haya asignaturas o módulos de Matemáticas o Inglés. Y ninguna, tampoco, que aporte al alumno un acercamiento al mundo cultural y una capacidad de crítica y análisis.

Y, por favor, si es necesario, que no les tiemble la mano al aplicar un Sistema Educativo común a todo el país. Creo que es una locura dejar la Educación en manos de las autonomías que hacen lo que les da la gana a la hora de legislar, llegando incluso a eliminar el castellano de las clases, privando así a los alumnos de acceder a textos escritos en un idioma que actualmente hablan 438 millones de personas.