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Al otro lado

Al otro lado
"Al otro lado", de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-15352-66-2.
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Presentaciones:

Sábado, 27 de abril a las 12 h. en la Feria del libro de Granada, en el Centro de Exposiciones de CajaGRANADA Puerta Real. Me acompañará en la presentación el compañero de Granada Jesús Lens. Y a las 13 horas firma de ejemplares en la Caseta de Firmas.

Sábado, 20 de abril, de 11 a 13 h. y de 17 a 20 h. en la Feria del Libro de Fuente el saz de Jarama.

Sábado, 26 de enero a las 20 h. en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan. Me acompañará en la presentación el compañero de Ciudad Real José Ramón Gómez Cabezas, autor de "Réquiem por la bailarina de una caja de música", de la Editorial Ledoria.

Martes, 23 de octubre a las 19.30 h. en la librería Estudio en Escarlata (Guzmán el Bueno 46, Madrid). Si no puedes acudir y queréis un ejemplar firmado, ponte en contacto con ellos y pídeselo (91 543 0534). Te lo enviarán por correo.

Miércoles, 24 de octubre a las 18 h. en Getafe Negro (Carpa de la Feria del Libro). A las 20 h. participaré en una mesa redonda con otros compañeros de la Editorial Ledoria titulada "En los arrabales de la Novela Negra.

martes, 23 de marzo de 2010

El cuerpo del delito

El inspector Antonio Parras, de homicidios, entró en el edificio en ruinas que había sido el matadero dando una patada a los tablones que había en el hueco de una de las puertas de entrada. Casi se cae por el impulso de la patada, un esfuerzo muy superior al necesario para romper unos tablones medio podridos. Uno de los confidentes habituales le había dicho que muchas prostitutas utilizaban el antiguo matadero como picadero, así se ahorraban la habitación. El sitio era cutre, estaba sucio y olía a orines. El inspector no se hacía a la idea de cómo alguien podía realizar allí actos sexuales. Pero, claro, la prostitución de la zona tampoco era de lujo, los clientes no eran precisamente ricos. A veces ni siquiera tenían un trabajo.

Avanzó temiéndose lo peor. Hacía dos días que nadie veía a Laura. Había objetos por todos los lados, algunos inverosímiles. El inspector tuvo cuidado de no pisar ninguna jeringuilla. Después de recorrer la planta baja subió una altura más. Había transcurrido media hora cuando el inspector se topó con un zapato rojo de tacón. Unos minutos después vio un pie desnudo asomando por debajo de una puerta que había en el suelo. La apartó y contempló la espalda desnuda de una mujer. El espectáculo no era agradable. El cuerpo de la chica estaba desnudo y presentaba mordeduras que presuntamente serían de las ratas que habitaban el edificio. Extrajo unos guantes de látex de su bolsillo, se enfundó las manos y dio la vuelta al cuerpo. Las cuencas de los ojos estaban vacías. Por más que se fijó, la chica no presentaba ningún orificio de bala ni de arma blanca. La causa de la muerte estaba más que clara. Después de un leve reconocimiento advirtió que la tráquea de Laura estaba rota. El cabrón que hubiera hecho eso la había apretado el cuello con todas sus fuerzas.

Sacó su cámara digital de alta resolución y realizó algunas fotos. Laura le observaba con la mirada vacía. Y vacía estaba su alma también de sentimientos, única forma de realizar su trabajo sin enloquecer.

Al cabo de quince minutos llamó a la central. Después se sentó en una caja de madera cochambrosa a unos diez metros del cadáver y se encendió un cigarrillo. En breves instantes aquello estaría lleno de pasmas y de forenses, momento en el que él se retiraría a emborracharse, una vez más, en el silencio y en la penumbra del salón de su diminuto apartamento.

23 comentarios:

Guido Finzi dijo...

Como tengo fobia a las ratas, me impresionó lo de las mordeduras. También lo de los ojos que, inevitablemente, me hizo pensar en Edipo.
Me gustó la narración, y me reafirma las ganas de leer alguna de tus novelas.
Un saludo, Maestro.

Mercedes dijo...

Muchas veces, mientras veía alguna de esas series americanas policíacas, he pensado en la vida de los inspectores de policía. No alcanzo a comprender cómo sobreviven a tanta miseria, no a contemplar la muerte en sí, un cuerpo sin alma, como dice tu relato, es mera materia muerta, sino a la huella que deja la maldad humana. ¿Cómo se puede seguir confiando en tu prójimo lo suficiente para no suicidarse? Acostarse cada día con la imagen de la cara más oscura del alma humana debe ser insoportable sin unas cuantas copas en el cuerpo.
Un relato fuerte, que se ha mostrado intenso y vivo.
Un abrazo.

Paco Gómez Escribano dijo...

Siento la impresión, Guido, no era mi intención. Gracias por tus palabras, qué más quisiera yo que publicar para que tú y todos los que quisiesen leyeran.

La verdad que sí, Mercedes, creo que yo no podría ser inspector de policía. Hay que estar hecho de otra pasta o acabas loco o alcohólico o las dos cosas. Gracias.

Abrazo para los dos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Muy prometedor ¿forma parte de alguna de tus novelas inéditas o es un microrrelato? Sea como sea, tiene mucha fuerte. Un abrazo.

Paco Gómez Escribano dijo...

Pues es parte de una novela, aunque bien podría valer como relato, José Miguel, por eso lo he extractado. Gracias por tus palabras. Un abrazo.

Motivaciones en azul dijo...

Impresionante historia policial.
Describes los detallescada parrafo es una fotografía para el lector.
¡Muy bueno!
María

S. Cid dijo...

Muy bueno el texto: puede ser tomado como la introducción a un caso, o como un texto total que muestra lo que comentáis aquí: verdaderamente la vida de policía debe de ser muy desagradable.

Llamativo las cuencas vacías de los ojos y el cuerpo sin alma. No hay mirada, no hay espíritu.

Muy, muy bueno, Paco. Me ha encantado (a pesar de la dureza).

Saludos.

S. Cid

Paco Gómez Escribano dijo...

Motivaciones en azul:

Muchas gracias por tus palabras, de verdad. Mola que alguien te diga lo que tú me dices. Gracias.

S. Cid:

Te digo lo mismo que a Motivaciones en azul. Muchas gracias. La verdad es que animáis a que siga escribiendo a pesar de que lo de publicar se demora cada vez más.

Un abrazo a todos.

Guido Finzi dijo...

Ya me parecía a mí que este retazo era parte de algo más grande. Por cierto, tampoco soy tan sensible para impresionarme tanto...así que, robándole el término a S.Cid; me restultó "llamativo".

Un saludo

Miguel Baquero dijo...

¿Es el comienzo de una novela? Lo parece. Invita a seguir leyendo

Paco Gómez Escribano dijo...

Ok, Guido, correcto lo de llamativo entonces.

Miguel, gracias por tus palabras. Es el comienzo de una novela, aunque un poco cambiado.

Un abrazo a los dos.

Alma Mateos Taborda dijo...

Impresionante y muy buen poder de síntesis. Felicitaciones! Un abrazo.

Antonio de Castro dijo...

Muy bueno, Paco, me ha encantado. Serie negra pura y con mucho sabor de aqui. Al leerlo parece que llevaras toda tu vida entre polis y maleantes, es todo muy creible, muy bien descrito. Encuentro muy sugerente y original (y sordido) que el lugar sea un antiguo matadero, es un detalle que deja su huella en todo el relato. Que entiendo que puede ser perfectamente el comienzo de una novela, pero que se lee tambien como relato, entre otras cosas por la forma en que esta rematado. Enhorabuena.
Un saludo

Carlos González dijo...

Ya decía yo que a mí me sonaba esto, Paco. Claro y es que ya lo he leído en tu novela. Pero lleva razón la gente. Bien puede ser el empiece de una novela o un relato independiente. Venga, Paco, un abrazo y paciencia, que ya llegará esa editorial.

Paco Gómez Escribano dijo...

Alma:

Gracias y bienvenida al blog.

Antonio de Castro:

Claro, lo del matadero está puesto adrede. Es el comienzo de una novela, aunque en la novela es un poco más largo. Gracias por tus palabras.

Carlos:

Claro que tú lo has leído. Seguimos esperando noticias de la editorial. Ten cuidado, tío.

Un abrazo a los tres.

eltauromquico dijo...

Dicen que el criminal siempre vuelve al lugar del crimen, estare atento a la continuación y ver como el inspector es arrestado.

angela dijo...

Sie pre pasar por tu blog me gusta mucho leer tus escritos peero con las ratas.... no , te deseo "Feliz Semana Santa"

Mariola López dijo...

Todo lo que trate con las miserias humanas, hay que tener un fuerte caracter, y ser de "pasta especial", para poder separar trabajo, de vida privada.
Y aún asi, afecta en el día a día.
Máxime cuando encima, hay que aparentar que no afecta.
Un abrazo y mis felicitaciones.
mariola

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Felices vacaciones, Paco, para cuando leas esto. Un abrazo.

Mercedes dijo...

Hola Paco, vengo sólo a saludar y a preguntar: ¿tú sabes algo de Carlos? Me tiene preocupada. A ver si se ha metido en un lío...
Ya me contarás.

Paco Gómez Escribano dijo...

eltauromquico:

No van por ahí los tiros. Pero podría ser, perfectamente. Bienvenido.

Angela:

Gracias. Igualmente.

Mariola:

Llevas toda la razón. Siempre admiré a los detectives de homicidios, quizá por influencias del cine. Porque vivir con todas esas miserias debe de ser un calvario.

José Miguel:

Mis vacaciones han sido estupendas. Espero que las tuyas también lo hayan sido.

Mercedes:

Yo tenía un mosqueo considerable porque no sabía nada de él. No obstante, ayer me llamó y hablé con él. Está bien, jugándose el tipo, como siempre, pero bien.

campoazul dijo...

Muy bueno, a medida que lo leía lo iba visualizando..., y reconozco que me impresionó lo que vi, se ve que mi alma no esta vacía de sentimentos...ni la del inspector Antonio..., porque despues se va a emborrachar. ¿Para no pensar...?

Un saludo.

Paco Gómez Escribano dijo...

Claro, Campoazul. El inspector tiene el alma vacía de sentimientos durante el tiempo que trabaja para poder realizar bien su trabajo. Pero luego, se ve que tiene su corazoncito. Y sí, se emborracha para no pensar.
Gracias y bienvenid@.