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Al otro lado

Al otro lado
"Al otro lado", de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-15352-66-2.
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Presentaciones:

Sábado, 27 de abril a las 12 h. en la Feria del libro de Granada, en el Centro de Exposiciones de CajaGRANADA Puerta Real. Me acompañará en la presentación el compañero de Granada Jesús Lens. Y a las 13 horas firma de ejemplares en la Caseta de Firmas.

Sábado, 20 de abril, de 11 a 13 h. y de 17 a 20 h. en la Feria del Libro de Fuente el saz de Jarama.

Sábado, 26 de enero a las 20 h. en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan. Me acompañará en la presentación el compañero de Ciudad Real José Ramón Gómez Cabezas, autor de "Réquiem por la bailarina de una caja de música", de la Editorial Ledoria.

Martes, 23 de octubre a las 19.30 h. en la librería Estudio en Escarlata (Guzmán el Bueno 46, Madrid). Si no puedes acudir y queréis un ejemplar firmado, ponte en contacto con ellos y pídeselo (91 543 0534). Te lo enviarán por correo.

Miércoles, 24 de octubre a las 18 h. en Getafe Negro (Carpa de la Feria del Libro). A las 20 h. participaré en una mesa redonda con otros compañeros de la Editorial Ledoria titulada "En los arrabales de la Novela Negra.

miércoles, 7 de abril de 2010

Sentencia ejemplar contra una madre que agrede a una profesora

En noviembre de 2006, el entonces fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), José María Mena, dictó una instrucción para que sus fiscales tipificaran como delito de atentado, castigado con hasta cuatro años de cárcel, las agresiones a profesionales de la educación y la sanidad. Cuando un Fiscal Jefe dicta una instrucción de esta índole es porque la situación es insostenible. Aun así, desde el año 2006 han sido varios los médicos y profesores agredidos mientras ejercían sus funciones en sus puestos de trabajo, no sólo en Cataluña, sino en toda España.

Como consecuencia de esta instrucción, una juez de Barcelona ha condenado a dos años de cárcel a una mujer acusada de haber pegado e insultado a la profesora de su hija, del instituto Roger de Flor de la capital catalana. Bien es cierto que la mujer no irá a la cárcel como consecuencia de la endeblez de nuestro sistema penal, empeñado en proteger más a los delincuentes que a las víctimas, pero quizá sirva de aviso disuasorio para otros salvajes que intenten agredir a los profesores de sus hijos.

En la actualidad, los profesores de E.S.O. soportan más de una agresión verbal al día por parte de sus alumnos, que contemplan la figura del profesor como la de alguien que les quiere amargar la vida. Como Jefe Estudios de un I.E.S. que he sido durante cinco años he visto de todo. Agresiones entre alumnos, de alumno a profesor y de padres a profesores. Trabajar en un I.E.S. se ha convertido en una locura porque a los profesores no se les permite realizar su labor, es decir, impartir un temario (perdón, currículo en terminología LOGSE-LOE) de una asignatura. Cuando el profesor entra en el aula tiene que emplear la mitad del tiempo en mandar callar y en corregir trastornos de conducta de los alumnos, y así no hay quien avance. Luego se quejan del fracaso escolar, pero aquí nadie da con la tecla para corregir la actual situación. El fervor progre de principios de los ochenta que quiso transformar una educación autoritaria en una educación democrática lo único que ha conseguido es cargarse el Sistema Educativo. Y como los sucesivos gobiernos siguen con estas ideas en la cabeza, la cosa, me temo, no tiene remedio.

No obstante, sentencias como la mencionada contra la madre agresora, pueden hacer que las cosas vuelvan a su sitio. Y que a todos estos gobernantes que tenemos con tan poca categoría, les entre en la cabeza de una vez que la Educación no puede ser democrática. Que en un aula, quien manda es el profesor. Y que los alumnos, deben hacer lo que diga el maestro.

16 comentarios:

Antonio de Castro dijo...

Muy bueno el articulo, Paco. Yo no estoy en contacto con el mundo de la ensenanza, pero conozco a gente que lo esta, y en nuestras conversaciones me hablan de ese mismo estado de cosas. Ademas opinan como tu, de hecho cuando te leo es como si los estuviera escuchando a ellos.
Estoy de acuerdo en que una sentencia como esa puede significar un pequeño paso adelante. Cuando estudiaba en el instituto no era precisamente un alumno ejemplar, y conoci a profesores infames sin la mas minima vocacion. Pero habia otros muy buenos, y si alguna vez me echaron de clase cogi y me fui, pero parece ser que hoy eso es impensable. En segundo de BUP me dio clase la escritora Anxeles Penas, una gran profesora y mejor persona. En una ocasión vino a clase con sombrero; un alumno se lo quito y ella se volvio y sin pensarselo dos veces le pego una hostia. Se monto un pequeño revuelo, claro, pero el incidente no tuvo mas consecuencias, y estoy seguro de que el chaval tuvo suerte de que su padres no se enteraran de lo que habia pasado. Imaginate eso hoy en dia...
Un saludo
(disculpa la falta de acentos y letras, estoy con un teclado extranjero)

Mercedes dijo...

Me temo que esto no pasará de una simple anécdota. Una flor no hace primavera.
Me alegra verte de nuevo. Por cierto, ¿sabes algo de Carlos? Me temo lo peor. Allí, en las vegas, teniendo en cuenta con el ganado que tiene que tratar.
Un abrazo.

Paco Gómez Escribano dijo...

Antonio de Castro:

Sí, sé que hay muchos profesores que opinan como yo, es lógico, porque somos los que vivimos el día a día de la enseñanza.
Cuando tú estudiabas y cuando yo estudiaba, la cosa era distinta. La Educación no era democrática pero era efectiva. Porque la educación no puede ser democrática, nunca.
Lo que dices de tu profesora..., ahora no hubiera podido darle la hostia al niño, se le habría caído el pelo. Pero muchos niños lo que están pidiendo a gritos es eso, una buena hostia bien dada.

Mercedes:

A mí también me alegra volver a verte, Mercedes, después de este periodo vacacional. Espero que la sentencia no sea una anécdota, porque cada vez hay más de este tipo.
Yo también estaba preocupado por Carlos, pero hablé con él hace tres días y está bien.

Un abrazo a los dos.

campoazul dijo...

Es que todo es un descontrol, hace tiempo a los alunmos no les permitía absolutamente nada, y ahora no se les puede ni mirar de reojo porque ya ponen una denuncia, agreden al profesor o se quejan a sus "papis" que son los que ponen la denuncia..., y mientras tanto la educación brilla por su ausencia..., ni en clase ni en casa...
También opino que una sentencia sola no puede hacer mucho, a ver como sigue el asunto...

Un saludo.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Es un placer poder volver a leerte, Paco, y además en temas como éstos en que llevas toda la razón. Hay demasiado demagogia barata sobre este asunto. Escuché, por ejemplo, que el actual Baranda de Educación dijo que el profesor tiene que "ganarse su autoridad", cuando se le preguntaba sobre esta consideración legal de autoridad pública. Como decía Inger Inkvest en su libro "La educación en peligro" (perdóname la cita) somos los profesores funcionarios, y por tanto, representantes del Estado, cosa que a los psicodemagogos les interesa atenuar para seguir teniéndonos como peleles de sus mandangas y de sus modelos de diálogo y acuerdos. Escuché a uno de estos sujetos que le aconsejaba a un profesor que le contaba que un alumno le había dicho hijoputa, que tenía que negociar con el alumno ¡Somos trabajadores, y nuestra dignidad no se negocia!
HOy estoy reivindicativo.
Un fuerte abrazo.

Guido Finzi dijo...

Yo no me haría muchas ilusiones en que las cosas cambiaran para mejor. Viendo a los que son padres, quedan pocas esperanzas sobre las camadas que gestionaran el mundo en breve. A esto, súmale una casta política más que mediocre, y te encontrarás ante un panorama de lo más oscuro.
Al final, vas a tener que ir a trabajar con casco.

Un saludo

Mercedes dijo...

Me dejas más tranquila. Si vuelves a hablar con él, dale recuerdos de mi parte.
Hasta pronto.

sue dijo...

Me alegra la sentencia y espero que sea la precursora de una mejoría en el civismo de este país ...ejemmm, bueno, de repente me ha salido la señorita utópica que llevo dentro.
Hay países que no tienen arreglo.

En mis tiempos (no hace tanto pero lo parece, porque la cosa ha dado un giro brutal), eran los profesores los que llevaban la voz cantante y si había algún problema de disciplina con algún alumno y se avisaba a los padres o tutores, éstos le ponían las pilas al niño.

Al menos en general, que mastuerzos siempre ha habido.

Da cierta pena ver a qué niveles de falta de sentido común hemos llegado y sobre todo, ver como gente que no tiene ni pajolera idea de educar personas, porque ellos no lo son, tiene niños por doquier.
Deberían caparlos.

Miguel Baquero dijo...

Totalmente de acuerdo contigo en que esto se ha salido de madre por un exceso de ingenudidad, de buenismo o de yo no sé qué complejo. Entre dar con la regla en los nudillos y dejar que los niños hablen por el móvil en medio de la clase digo yo que habrá un término medio. Mi sobrino, que ha acabado la ESO, me cuenta que hay clases enteras de niños que no valen para estudiar, pero como no se los puede suspender, pues ahí están, en ayuda o refuerzo o como se llame, cuando todo el mundo sabe que es inútil.

Yo creo que existe también el problema de que, por parte de quien gobierna, se quiere que los chavales estudien el mayor tiempo posible, que es una forma de mantenerlos como "estudiantes" y que no pasen a engrosar el paro. Si no aprueba ni para atrás no importa, que pase con cinco o seris o siete asignaturas suspendidas. El caso es que no se apunte como demandante de empleo, creo yo que esa es la razón. Y a un chaval que podría valer para algo (si no le usta estudiar, no le gusta, tampoco ha de ser eso un estigma), en vez de darle oxigeno le mantemos sujeto a un aula, que para él es como una cárcel, impidiendo su evolución y la de los demás que sí querrían una clase tranquila y una enseñanza de provecho.

Paco Gómez Escribano dijo...

Campoazul:

Llevas toda la razón. Ni lo de antes ni lo de ahora, sólo que con lo de antes la gente estudiaba y aprendía. Una sola sentencia no hace mucho pero ya van varias, así que a ver si sirve de algo.

José Miguel:

Encantado también de volver a verte. De acuerdo en cuanto a que hay mucha demagogia. Lo del ministro (a los que unos y otros tanto respetan) raya el esperpento. Cada vez que habla sube el pan. Hijoputa le dijo un niñato a un compañero mío y en Jefatura le dijeron a mi compi que se tenía que adaptar. Vaya tela cómo está el patio.

Guido:

Comparto contigo ese pesimismo antropológico, las cosas están llegando a un punto de decadencia que es que da miedo. Y lo de los políticos parece una epidemia.

Mercedes:

Daré recuerdos a Carlos de tu parte.

Sue:

Creo que España es uno de esos países que mencionas que no tiene arreglo. Antes las cosas eran distintas, la dignidad de los profesores ha desaparecido por completo.
Buena idea esa de capar a los que no son personas.

Miguel:

Claro que hay un término medio, Miguel, pero al parecer esto es un país de extremos.
Interesante tu teoría, pero fíjate, yo creo que nuestros políticos no son tan malignos. Sencillamente, son torpes e inútiles, vamos, tuercebotas.

Un abrazo a todos.

S. Cid dijo...

Yo, como Mercedes, también creo que una flor no hace primavera. Ojalá esta sentencia sirviera para algo..., pero me parece...

Quizá es estoy últimamente pesimista, quizá es que el mal tan grande que se ha hecho a la Educación me parece ya irreparable o, de poder ser reparado, llevará mucho, mucho tiempo y mucho, mucho esfuerzo.

Yo soy profesora y de momento tengo claro (y parece que se lo voy haciendo comprender a mis alumnos, año tras años -veremos hasta cuándo dura-) que en el aula mando yo y se hace lo que yo diga y como yo diga. Siempre les explico que el día que les pida hacer algo que esté fuera de mis competencias, vayan a denunciarme a Inspección, pero mientras mis órdenes se reduzcan a: sacad el cuaderno, haced el ejercicio tal, callaos o dame la agenda, no les queda otra que obedecer.

Aun así..., empero, es triste que, el otro día, leyendo un artículo en el periódico en el que se hablaba sobre el retraso de la jubilación hasta los 67 años que quieren poner, se decía que el caso de la enseñanza era muy singular y que debería seguir vigente la posibilidad de jubilarse a los 60 bajo ciertas condiciones. Pues, como decía, es triste que al leer esto mentalmente eché la cuenta de lo que me quedaba hasta los 60 y rogué y supliqué a Dios que siguiera vigente la ley y me alcanzara. Sí..., es triste que a mi edad ande ya pensando en la jubilación y eso que no soy yo de los profesores que peor lo están pasando, porque afortunadamente nací con el gen de la supervivencia y la adaptación al peligroso entorno de aula. Lo que sí pienso es: ¿y cómo llevaré yo este horror con 60 años? ¿Y cómo a esa edad me voy a enfrentar a un alumno al que simplemente le dices que se calle y te contesta que se callara si quiere? Creo yo que a los 60 uno ya anda blandito para estas cosas... No te cuento si a lo que te tienes que enfrentar es a una madre airada dispuesta a golpearte...

Ay..., a ver si toca un euromillón.

Saludos y buen texto, Paco.

S. Cid

Francisco Cenamor dijo...

Hola Pacoz, el próximo viernes 16 de abril haremos un breve comentario sobre tu blog en nuestro blog literario Asamblea de palabras, para que nuestros lectores y lectoras le echen un vistazo.
Un saludo.

Paco Gómez Escribano dijo...

S. Cid:

Una sentencia no hace nada pero es que ya son varias y creo que su difusión en la prensa hace, cuando menos, que la gente reflexione, creo.
Estoy de acuerdo contigo en que las sucesivas reformas han hecho mucho daño a la Educación y que se tardará tiempo en arreglarlo, si es que los que legislan abandonan alguna vez esas ideas "buenistas".
Tampoco creo que yo a los 60 esté para muchas tonterías, en fin, veremos. Hace poco dije por aquí algo que he visto este año. Un compañero con 58 años no ha aguantado más, así que ha pedido excedencia y se va a trabajar 2 años al taxi hasta los 60, que pedirá la jubilación anticipada. Así está el patio en un oficio en el que cuando yo entré, la gente se reenganchaba hasta los 70.

Francisco Cenamor:

Bienvenido y gracias por fijarte en este modesto blog. Estaré atento el viernes 16. Muchas gracias.

Un abrazo a los dos.

Carlos González dijo...

Yo creo que una sentencia tras otra podrá servir para concienciar a la sociedad de que algo no funciona. Estoy de acuerdo con los comentarios que expresan que se ha hecho tanto daño a la Educación que será difícil que haya reparación.
Por cierto, Mercedes, gracias por tu interés. He de decirte que estoy bien, gracias.
Un abrazo, Paco.

Viking dijo...

Paco esto como muchas otras cosas, jamás acabará si no se lo corta de raíz (cosa que veo muy verde donde yo estoy)
Cada vez que entré a un aula supe que estaba sola en eso que había elegido y tuve mucha suerte al dejarme guiar por el instinto que me acompañaba en aquellos momentos.
Recuerdo ahora muy buenas experiencias y también la peor que fue un curso con cinco líderes o sea, cinco pandillas que se odiaban entre sí puestas todas dentro del mismo habitáculo; jaja! que si llegué a fin de año, pues sí. Lo bueno que rescato de esto: aprendí algo de ellos y fue que hacían lo que querían porque el sistema estaba preparado para que así fuera.Cuando llegó el último día de clases ya no quedaba profesor que quisiera dictar sus clases a ese curso, hasta vi colegas salir llorando de allí. La Directora se hizo presente, a mi lado y frente a esa ola humana mezcla de gritos, adrenalina exagerada y deseos de salir a disfrutar sus vacaciones y, ante mi asombro, les preguntó: alguien quiere decirle algo la profesora, es el último día y no la volverán a tener. El silencio me dejó helada, uno de ellos se puso de pie y dijo: - felicitarla porque a pesar de todo lo que le hicimos siguió adelante.
No me topé con ninguna madre jaja! las muy irresponsables ni aparecían.
Saludos

Paco Gómez Escribano dijo...

Carlos:

Esperemos que lo de la Educación tenga remedio y que no sea demasiado tarde.

Viking:

Pues te felicito por esa pequeña proeza. Muchas veces lo que nos salva es el instinto, ya que el oficio de profesor no se enseña en ninguna academia. A mí una vez, hace muchos años, me mandaron a un centro en el que me clavaron cinco primeros de ESO, para dar Tecnología, en un barrio marginal. Aquí los padres ni aparecían, porque estaban en la cárcel, o con problemas de droga o habían muerto. En Navidad, media plantilla estaba de baja. Yo, sencillamente, opté por no dar el temario: no se podía.
Este caso es extremo. Lo penoso es ver cómo con los años los trastornos de conducta se han generalizado. Ya no hace falta ir a un barrio marginal para encontrarte a niños que pasan de todo menos de boicotear las clases.

Un abrazo a los dos.