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Al otro lado

Al otro lado
"Al otro lado", de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-15352-66-2.
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Presentaciones:

Sábado, 27 de abril a las 12 h. en la Feria del libro de Granada, en el Centro de Exposiciones de CajaGRANADA Puerta Real. Me acompañará en la presentación el compañero de Granada Jesús Lens. Y a las 13 horas firma de ejemplares en la Caseta de Firmas.

Sábado, 20 de abril, de 11 a 13 h. y de 17 a 20 h. en la Feria del Libro de Fuente el saz de Jarama.

Sábado, 26 de enero a las 20 h. en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan. Me acompañará en la presentación el compañero de Ciudad Real José Ramón Gómez Cabezas, autor de "Réquiem por la bailarina de una caja de música", de la Editorial Ledoria.

Martes, 23 de octubre a las 19.30 h. en la librería Estudio en Escarlata (Guzmán el Bueno 46, Madrid). Si no puedes acudir y queréis un ejemplar firmado, ponte en contacto con ellos y pídeselo (91 543 0534). Te lo enviarán por correo.

Miércoles, 24 de octubre a las 18 h. en Getafe Negro (Carpa de la Feria del Libro). A las 20 h. participaré en una mesa redonda con otros compañeros de la Editorial Ledoria titulada "En los arrabales de la Novela Negra.

lunes, 28 de mayo de 2012

Freiduría “El chaval”, Canillejas.




Hay establecimientos humildes que sin embargo constituyen verdaderos emporios gastronómicos. No aparecen en la guía Michelín, ni siquiera en las guías para turistas, pero ahí están, haciendo una labor encomiable durante años, regidos generalmente por una familia que montó el negocio en su día y cuya responsabilidad pasa de padres a hijos.
Hoy voy a hablaros de uno de estos establecimientos: la freiduría “El Chaval”. Está en mi barrio, Canillejas. Y la primera vez que fui me llevó mi padre, cuando todavía era yo un crío. Mi padre, que en paz descanse, me enseñó a eliminar escrúpulos y a degustar los productos que se venden en las casquerías. Cada vez quedan menos, ya que la gente se ha vuelto escrupulosa. Los hay que no han probado nunca una cabeza de cordero asada, unos riñones o unas mollejas de cordero. Ellos se lo pierden. Allá cada cual.
La casquería es la estrella en la freiduría. Pero el protagonismo absoluto lo adquieren las gallinejas y los entresijos. Para quien no lo sepa son tripas de cordero fritas, muy fritas. Y son un manjar crujiente de sabor único típico en la gastronomía madrileña, aunque bien es cierto que es una tradición que se va agotando, debido, ya digo, a los escrúpulos de las nuevas generaciones ante los productos de casquería.
La freiduría “El Chaval”, regentada por el bueno de Aurelio y su familia, abre todo el año. Aunque bien es cierto que los clientes acuden en masa, sobre todo en primavera y verano, ya que es en estas fechas cuando montan la terraza en un parterre recién regado y con la sombra de dos árboles de tamaño considerable. La terraza se pone hasta la bandera. Si uno consigue mesa, es un privilegio disfrutar al fresco de una buena jarra de cerveza, viendo la coreografía de la familia de Aurelio sirviendo todo tipo de viandas y ensaladas, ensaladas de las de toda la vida, de lechuga, tomate, atún y huevo cocido, aderezada con aceite vinagre y sal.
Si el sabor es importante, no lo es menos el aroma, pues por el establecimiento y por la terraza se esparce el olor a gallineja frita que envuelve a las familias y a los amigos que en ese momento están allí disfrutando, olvidando los problemas de la vida cotidiana. El lugar se presta a las buenas y largas charlas de noches de verano en las que no te apetece irte a la cama. Y es que es tanto el trabajo, que muchas noches se cierra de madrugada.
Como decía antes, las gallinejas y los entresijos son productos típicos de la gastronomía madrileña. Ya en la obra de Benito Pérez Galdós, Fortunata y Jacinta, se hace mención a la gallineja: «Era la vecina del bohardillón, llamada comúnmente la gallinejera, por tener puesto de gallineja y fritanga en la esquina de la Arganzuela», donde se perfila la palabra gallinejera como la persona que vende y fríe la gallineja. Y a principios del siglo XX era frecuente ver los camiones saliendo del matadero de Legazpi para repartir las gallinejas por los bares de Madrid.
Establecimientos que aún las sirvan, ya quedan pocos, pero los hay. Ahora, bien es cierto, que yo no las he probado mejor que en la freiduría “El Chaval”. Y tengo la suerte de que está en mi barrio. Además, si os animáis a hacerles una visita, os recomiendo las gallinejas y los entresijos, claro. Pero no dejéis de probar las mollejas o los zarajos. Y si vais con amigos escrupulosos, no hay problema. Hay chorizo, alitas, costillas, chuletas, en fin, toda una gama de viandas bien cocinadas que harán que se os haga la boca agua solo con mirar la carta.

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