Estamos en crisis y mucha gente lo está pasando mal, tal vez por falta de previsión. Cuando en este país todo el mundo trabajaba y se obtenían sueldos altos por realizar trabajos que no requerían especialización, los ciudadanos emplearon ese dinero en comprarse dos coches, a poder ser, más lujosos que los del vecino; en comprar televisiones de plasma que no cabían en el salón y superfrigoríficos que no cabían en la cocina; o bien, en irse en verano al Caribe, con el único aliciente de tener un todo incluido. Aumentó la natalidad, pero no se les ocurrió enviar a los hijos a estudiar el bachillerato a Inglaterra, por ejemplo, en donde, además de obtener el título, sus hijos habrían aprendido inglés. No; porque molaba más comprarse un GPS para el coche y dejar “aparcados” a los niños en el colegio. Luego, si los angelitos suspendían nueve, pues se les compraba el último modelo de móvil y de consola y cuando cumplieran los dieciséis la motito de marras. ¿Para qué iban a estudiar los niños si estudiar no sirve para nada?
Curiosamente en la época de más bonanza de la economía española ha sido cuando más se ha dado el fracaso escolar. El último informe PISA y algún otro elaborado por la OCDE sitúan a España a la cola en educación.
Pero hete aquí que el otro día leo en el periódico que en las escuelas donde se imparte la E.S.A. (educación Secundaria para adultos) están teniendo un aluvión de alumnos y diversos expertos achacaban el citado aluvión a la crisis. Debido a que la mayoría de los empleos sin cualificación creados en la época de vacas gordas están desapareciendo, la gente se está dando cuenta de que como mínimo hay que tener el graduado en E.S.O. para obtener un puesto de trabajo.
El otro día, en el instituto donde trabajo, vino un ex alumno a pedir “un papel” en que se dijera que tenía aprobado hasta 2º de E.S.O., porque se lo exigían en el trabajo. La verdad es que el niño no aprobó ni primero, en su día se dedicó a hacer el vago y el gamberro con la complicidad de sus padres. Es otro ejemplo grotesco más de cómo los niños de esa generación perciben la escuela pública.
A lo mejor, con esto de la crisis, la gente empieza a percibir de nuevo que estudiar es bueno. Y, a lo mejor, empezamos a ver en un plazo breve de tiempo que el fracaso escolar disminuye.
¿Será buena la crisis económica para la educación?
Hasta pronto
Hace 5 horas

2 comentarios:
Pues creo que sí, que por ahí van los tiros.
Es curioso, pero yo, hace unos días, también me planteaba en la devaluación de la educación en nuestra escala de valores: http://novelasombraschinescas.blogspot.com/2008/09/cateados-en-septiembre.html
Saludos.
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