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Al otro lado

Al otro lado
"Al otro lado", de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-15352-66-2.
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Presentaciones:

Sábado, 27 de abril a las 12 h. en la Feria del libro de Granada, en el Centro de Exposiciones de CajaGRANADA Puerta Real. Me acompañará en la presentación el compañero de Granada Jesús Lens. Y a las 13 horas firma de ejemplares en la Caseta de Firmas.

Sábado, 20 de abril, de 11 a 13 h. y de 17 a 20 h. en la Feria del Libro de Fuente el saz de Jarama.

Sábado, 26 de enero a las 20 h. en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan. Me acompañará en la presentación el compañero de Ciudad Real José Ramón Gómez Cabezas, autor de "Réquiem por la bailarina de una caja de música", de la Editorial Ledoria.

Martes, 23 de octubre a las 19.30 h. en la librería Estudio en Escarlata (Guzmán el Bueno 46, Madrid). Si no puedes acudir y queréis un ejemplar firmado, ponte en contacto con ellos y pídeselo (91 543 0534). Te lo enviarán por correo.

Miércoles, 24 de octubre a las 18 h. en Getafe Negro (Carpa de la Feria del Libro). A las 20 h. participaré en una mesa redonda con otros compañeros de la Editorial Ledoria titulada "En los arrabales de la Novela Negra.

martes, 29 de marzo de 2011

El panorama editorial

El mundo editorial está revuelto, no se sabe muy bien hacia dónde camina. Son varios los factores que intervienen en este panorama de dudas. Por un lado la situación internacional, que ha afectado de lleno a un sector que ya estaba en crisis antes de la crisis. El resultado ha sido que muchos escritores noveles que tenían contratos y adelantos económicos con una de las grandes han visto esos contratos rescindidos y sus ilusiones hechas añicos. Las agencias literarias no aceptan más escritores que no hayan publicado y, en muchos casos, no quieren evaluar ningún manuscrito más. Esto ha hecho que todos estos escritores hayan tenido que optar por la auto publicación o por probar suerte en editoriales pequeñas, llegando a publicar algunos, aunque con la escasa repercusión que proporciona una distribución precaria y una tirada pequeña.

Por otro lado, escritores que ya tenían publicadas dos o tres obras y que en cualquier otra época quizás ya estarían medianamente consagrados han visto truncadas sus ilusiones al respecto de poder vivir de esto. Y su refugio natural actualmente son los premios literarios de menor cuantía, que deberían estar reservados para los noveles. Hablo de los premios de entre 20000 y 30000 euros, que hasta ahora ganaban autores desconocidos, y que ahora están reservados a estos escritores más expertos. Buena opción para ellos, ya que al menos, consiguen que su obra sea revestida con un galardón literario y además, ven su obra publicada con alguna de las editoriales importantes que patrocinan estos certámenes como Algaida. Buena fórmula, como digo, a falta de continuidad en sus propias editoriales, pues es una forma de que “no se les borre el nombre”.

También está lo del libro electrónico, que estoy seguro de que se acabará imponiendo ante el papel impreso. Pero a día de hoy, solo ha nacido y se encuentra en pañales. No se sabe muy bien hacia dónde camina, hay gran variedad de formatos y luego está lo del pirateo.

Las grandes editoriales apuestan o bien por escritores ya consagrados, o bien por escritores noveles que ya tienen un nombre y son famosos por aspectos muy distintos a los literarios. Buenos ejemplos son los libros escritos por los “famosos”. Y famosos o consagrados no son siempre sinónimos de calidad, ni mucho menos. Pero venden y eso es lo que cuenta. En muchos casos, incluso se venden bajo la etiqueta de novela, por ser el formato que más vende, libros que no son más que reflexiones o incluso paranoias de un autor, a veces bien escritas, sí, otras, sin embargo, redactadas pésimamente.

Son muchos los amigos y colegas que últimamente me han dicho que lo van a dejar, tal es el panorama. Pero pienso que lo peor que puede hacer uno es creerse escritor y pecar de vanidoso, porque de esta forma los palos van a ser mayores. Creo que lo mejor que puede hacer un escritor novel o uno más experto pero no consagrado es tener un trabajo del que vivir. Y seguir escribiendo como una afición, eso sí, haciéndolo con toda la pasión de la que sea capaz de poner en sus escritos. Y si tiene que llegar algo, ya llegará. Cualquier otra forma de tomarse esto es amargarse. Y bastantes palos nos da ya la vida en nuestros quehaceres cotidianos.

Colegas: Que Dios (o lo que sea que haya por ahí) reparta suerte.

jueves, 17 de marzo de 2011

Dos cosas ligadas pero distintas: el escritor y su obra

Una de las cosas que más me llama la atención es leer las críticas de las obras literarias. Generalmente, los críticos suelen dar una somera descripción del argumento, hacen un análisis de los personajes y de los escenarios y hablan de tramas, de subtramas, de nudos, de desenlaces..., en definitiva, aplican todos sus conocimientos técnicos a la hora de valorar una obra. Esto está bien. Tanto en los medios escritos como en los digitales hay críticas excelentes, hechas con rigor y con profesionalidad.

Lo que ya no me parece tan bien son las críticas destructivas. He leído algunas en las que incluso se llega a insultar al escritor, algo incomprensible, pero que ocurre. Otra de las cosas que me llama la atención son los críticos-psicólogos, es decir, los que asocian la trama de una novela o un poemario a la personalidad del que lo ha escrito. Me resultan curiosas frases del tipo: “En la trama se ve el periodo tormentoso por el que está pasando el autor...”; “...evidentemente, el poeta refleja en el poema un estado de ánimo efusivo...”. O “..el autor presenta rasgos psicopáticos que se desprenden del análisis de la trama...”.

Puede que haya escritores que escriben para desahogarse y vuelquen sus estados de ánimo y los rasgos de su personalidad en lo que están escribiendo. Pero generalizar es un error. Escribir es un oficio, como otro cualquiera, aunque de los más bonitos que existen, al menos para mí. Cuando escribo, mi mente se instala en otro plano, cada vez en uno, en función de lo que esté escribiendo. Puedo escribir un poema de amor, surrealista, social o negro, de los del tipo Poe. Lo que no significa ni que sea un alcohólico o un romántico empedernido. Cuando estoy con una novela puedo darle tintes exotéricos o fantásticos; o plantear la trama de una novela negra, en cuyo caso, me pongo tanto en la piel del investigador o del asesino, lo que no implica que yo sea ninguna de las dos cosas. Simplemente estoy creando, contando una historia de ficción que yo invento.

¿Qué escritor no se ha quedado pasmado cuando ha leído alguna crítica que refleja cosas que nunca él ha imaginado y que sin embargo el crítico ha interpretado por su cuenta? Creo que son muchísimos. Aunque esto también forma parte de la magia de la escritura, ya que el escritor crea. Pero desde el momento en que sus novelas o sus poemarios habitan los anaqueles de las librerías y están a disposición de los lectores, las obras dejan de pertenecerle y adquieren vida propia. Pero insisto, es un error identificar al escritor con un personaje. O tratar de ver el estado de ánimo de un autor a través de sus obras. Escribir es un oficio, precioso, pero es solo eso. Como cualquier otra ocupación, dispone de sus pautas y sus protocolos. Y el que es profesional, remunerado o no, las cumple lo mejor que puede y sabe, nada más. Y nada menos.

martes, 15 de marzo de 2011

Reflexiones desde este modesto blog

Hace unos días me acerqué al cine para ver la última película del maestro Eastwood, tan positiva y negativamente criticada. A mí me gustó, pero no voy a eso. Voy a que los primeros fotogramas nos muestra un tsunami espectacular y sus nefastas consecuencias. En aquel momento reflexioné sobre los últimos desastres naturales acontecidos a lo largo del globo que han tenido que ver con un tsunami. Todavía con esos fotogramas incrustados en mi mente, ahora asistimos al desastre de Japón para que, una vez más, se vuelva a poner de manifiesto que la realidad supera a la ficción.

Desde que de crío me explicaron lo que era esto, sobre todo en las clases de naturales cuando dábamos el sistema solar, vi que la vida era muy extraña. Comprendí tan de niño, que éramos los habitantes de una gigantesca bola que da vueltas sin sentido alrededor de otro pedazo de bola que además arde en continuas explosiones nucleares: el sol. Intuí que éramos una minucia como especie y aún más como individuos. Por tanto, entendí que los hombres hayan buscado algo más a lo largo de la Historia en las religiones o en la Filosofía. Somos extraños de entre todas las criaturas que pueblan el planeta: seres racionales conscientes de sí mismos que saben que solo existe una verdad absoluta. Y esa verdad es que vamos a morir.

Lo de Japón hace reflexionar a cualquiera y me hace pensar que hay que disfrutar cada día como si fuera el último. Porque hoy estamos, pero mañana puede que no. Así que, ante tal magnitud en esta catástrofe, ante tanto dolor, ante tantas pérdidas materiales, ante la barbaridad de esos 10000 muertos que nos ofrecen los telediarios a todas horas..., no puedo hacer otra cosa que seguir pensando como cuando era un niño: que esto es muy raro y que la existencia, seguro que tiene un sentido, pero yo no lo veo.

Si no era poca la catástrofe con el terremoto, esta pobre gente ha tenido que soportar un tsunami y la explosión de una central nuclear cuyas consecuencias están por ver. Y eso si no explota alguna otra. Primero Hiroshima y Nagasaki y ahora esto, vaya tela. Eso sí, esta gente tienen algo especial. Fueron masacrados en la segunda gran guerra y ahí están de tercera potencia mundial. Las pérdidas son irreparables, pero estoy seguro de que, como pueblo, volverán a levantarse. Son de otra pasta.

Los incidentes en las centrales nucleares han reabierto el debate sobre las mismas en todo el mundo y ahora la gente se peleará entre consignas de “nucleares sí”-“nucleares no”. Los del sí, seguramente desconociendo la problemática de los residuos y el riesgo de escapes. Y otra cosa que yo me pregunto, porque lo de la catástrofe natural ya lo hemos visto, pero... ¿qué pasaría si hay una guerra y algún “zumbao” de estos políticos que tenemos dirigiera sus misiles hacia las centrales? Porque podría pasar, ¿no?

Bien, pues los del sí, seguro que tienen calefacciones, aires acondicionados y gastan más energía de la que necesitarían. Y muchos de ellos seguro que apuestan por las energías alternativas, desconociendo que a día de hoy las fuentes de energía eólica o solar no cubren las necesidades del planeta ni de coña. En fin, que si demagogos son los unos, no lo son menos los otros.

Yo, por si acaso, voy a tratar de pasar el resto del día lo mejor que pueda. Eso sí, cabreado, porque no entiendo que un jodido tsunami tenga que matar a tanta gente así porque sí.

martes, 8 de marzo de 2011

En un rincón del alma, de Antonia J. Corrales

“En un rincón del alma” es el título de la última novela de Antonia J. Corrales, una escritora como una casa. La editorial Aladena ha sido la encargada de dar a luz a esta novela, más que intimista, íntima, muy íntima.

Está estructurada en capítulos muy cortos que contienen “esencias” literarias, narradas en una prosa muy fina y elegante con las que nos queda una sensación de haber estado leyendo Poesía en cada uno de ellos, a pesar de que es un libro en prosa que no contiene versos, excepto una estrofa de una canción de Alberto Cortez titulada precisamente “En un rincón del alma”:

Con las cosas más bellas

guardaré tu recuerdo,

que el tiempo no logró,

sacarlo de mi alma,

lo guardaré hasta el día,

en que me vaya yo.

Después de leer la letra entera de la canción, o mejor dicho, de leer el poema, y de escucharla verbalizada en la melancólica voz del autor, me temo que la novela y el poema están relacionados, porque expresa perfectamente la angustia de Jimena, la protagonista, a lo largo de todo el libro.

La novela comienza con la huida de Jimena de su hogar. A partir de ahí, capítulo tras capítulo, la propia protagonista nos va narrando sus sensaciones ante la vida desde que era una niña. Lo hace en primera persona escribiendo un diario que está lleno de saltos al pasado en el que nos va describiendo los momentos más importantes de su vida. Un diario que, más bien, es una colección de cartas por capítulos dirigidas a su madre, con la que le hubiese gustado tener una relación más especial. Una relación que se vio difuminada por unos tiempos económicamente difíciles de una familia numerosa trabajadora.

Jimena necesita explicarse, y necesita hacerlo ante su madre, solo ante ella. Siente que tiene que explicarle episodios de su niñez, de su adolescencia y de su etapa madura, alternados con la bitácora del presente: un viaje a Egipto que constituye una huida de su realidad cotidiana que no solo no la llena, sino que la asfixia.

“En un rincón del alma” habla del destino, de los destinos de las personas, de los que se cumplen y de los que no se cumplen. Es un diario íntimo de una mujer con inquietudes que por circunstancias de la vida, acaba encerrada con sus dos hijos en un chalé de lujo de una urbanización que haría las delicias de cualquier mujer vacía y con un marido triunfador a nivel profesional, pero al que nunca ve debido a los viajes y a las reuniones. Y que cuando aparece por casa, ni siquiera tiene la decencia de intentar borrar el aroma a perfume de otras mujeres de sus corbatas.

Jimena viaja hacia Egipto para cumplir su destino o para incumplirlo, para vivir y respirar un aire que la haga sentirse viva, para calmar sus inquietudes que, por otra parte, son sencillas aunque incomprensibles para la mayoría de los mortales. La novela tiene 182 páginas y se lee del tirón sin poder parar en un estado hipnótico que es mérito de la autora. Escrito en un lenguaje sencillo y pulcro, los capítulos destilan sensibilidad a borbotones por todas sus páginas hasta dirigirse a la explosión final del desenlace, en el que tienen que ver todo el repertorio de personajes secundarios que, sin embargo, no han sido tan secundarios para la protagonista, ya que todos y cada uno de ellos han aportado su granito de arena para que Jimena acabe huyendo.

Podría seguir hablando, pero solo voy a decir dos cosas:

-Leyendo la novela me he sentido mujer.

-Al término de la misma me he echado a llorar, y eso que estaba en una cafetería antes de entrar a trabajar.

Enhorabuena, Antonia, escritora.

Blog de la autora: http://antoniajcorrales.blogspot.com/

martes, 1 de marzo de 2011

Entrevista para "La Rueda del misterio" y para Travelarte

Esta entrevista me la hizo Miguel Ángel Pertierra para la rueda del Misterio. Hablo detrás de José Antonio Gallardo. Espero que os guste.



Os dejo también enlace al portal Travelarte, en donde me ha entrevistado Luis Muñoz Díaz:


Espero que os guste. Un abrazo.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Sorteo de un ejemplar dedicado de "El círculo alquímico"

Justo encima de esta entrada, he dejado las bases para el sorteo de un ejemplar dedicado de mi novela "El círculo alquímico". El procedimiento es sencillo. Si participas, mucha suerte. Si, por otra parte, quieres adquirir un ejemplar dedicado del libro, recuerda que puedes enviar un correo a info@estudioenescarlata.com y especificar que lo quieres firmado por el autor. Yo paso regularmente por la librería y estaré encantado de dedicártelo.

lunes, 21 de febrero de 2011

Presentación de "El círculo alquímico" en Toledo

Hoy no voy a hacer la crónica de la presentación de mi novela en Toledo. La razón es que tuve la agradable sorpresa de conocer a S.Cid en persona, una amiga hasta ahora virtual y que dirige el blog Finis Terrae. Y ella ha tenido la amable gentileza de hacer la crónica en su blog. Como yo no la haría mejor, os la transcribo aquí con el permiso de ella.

Yo solo tengo que decir que lo pasé estupendamente y que siento sensaciones muy especiales cuando los lectores van a verme y a que les firme un ejemplar, es indescriptible.

Os contaré la anécdota de que perdí el tren para Toledo confiado en que salía a las cuatro cuando en realidad salía a las tres y media. Mi prologuista, mi queridísima amiga Virtudes Reza, llegó a las dos de Algeciras e incluso estuvimos haciendo tiempo después de comer para coger el tren. Al final, el taxista que nos cogió, en principio para ir hasta mi barrio a por el coche, nos llevó a Toledo en el taxi a precio cerrado y, además, nos contó su vida. De novela, os lo aseguro.

La cena en Toledo fue bonita ya que, además de Virtudes, estuvieron conmigo mi hermano y mi cuñada y Paloma, una lectora de Murcia simpatiquísima que vino a la presentación. Solo por estas cosas, escribir merece la pena, os lo aseguro. Por cierto, es la primera vez que pido la carta de vinos y la camarera me trae tres botellas y me dice: “Esto es lo que hay”.

Bueno, ya me callo y os dejo con la estupenda crónica de S.Cid. Y os pongo unas fotos cedidas por Paloma.

CRÓNICA DE S.CID:

El pasado diciembre, Paco Gómez Escribano nos contó en su blog que iban a publicar una novela suya. Durante las semanas siguientes, nos fue informando de cómo avanzaba el proceso hasta que, por fin, la novela estuvo en la calle. Hubo una primera presentación (el pasado 15 de enero), en la librería Estudio en Escarlata, a la que quise asistir aunque, por razones que no viene ahora al caso, me fue imposible hacerlo. Afortunadamente, había una segunda oportunidad: la que tuvo lugar el viernes pasado, 18 de febrero, en la librería Taiga de Toledo. En esta ocasión, nada se interpuso en mi camino y pude asistir al evento literario.

Como soy de natural tímido, compliqué a una amiga en la aventura y allí que nos plantamos las dos, una hora y pico antes de que comenzara el asunto. Tuvimos oportunidad, por ello, de ver cómo se preparan los entresijos de una presentación literaria y hacerle algunas fotos al asunto. Por fin, a la hora fijada, aparecieron, además del público, Paco y las dos personas que le iban a acompañar aquella tarde: Virtudes Reza, poeta algecireña que le ha escrito el prólogo, y su editor, Jesús Muñoz.

Comenzó hablando Virtudes, quien señaló que la novela debía ser abordada desde dos puntos de vista: la forma en que está escrita, pues se apoya sobre una gran cantidad de diálogo que la hace muy dinámica; y desde un punto de vista esotérico, pues cada personaje va buscando y, finalmente, encuentra un porqué a su existencia, hasta el punto de que alguno de ellos la ve modificada. Añadió, además, que no es posible encasillar la novela en un solo estilo. Está construida a partir de una consecución de tramas, muy bien tratadas, una de las cuales, que en principio parece secundaria, acaba por convertirse en la principal, de manera que nada es lo que parece.

Jesús Muñoz, el editor, nos contó que este año, precisamente, se cumple el decimoquinto aniversario de la editorial, cuya línea a seguir, desde un principio, se apoyó en dos pilares: uno, la supervivencia, claro; el otro, Toledo. Con la Editorial Ledoria querían, dijo, difundir el nombre de Toledo, lo cual han conseguido. Pero añadió que, además, se ha producido el efecto contrario, pues de un tiempo a esta parte, muchas personas procedentes de fuera de Toledo, como Paco, se han interesado por la Ciudad Imperial.

Llegó después el turno a Paco, quien comenzó diciendo que la escritura es un proceso largo y a veces difícil.Nos contó que él no es profesor de literatura, sino de electricidad, lo cual puede ser chocante vista su faceta de escritor, pero que desde siempre ha sido un lector compulsivo de novelas y que ello le llevó a escribir. Comenzó haciéndolo no para publicar, sino para los conocidos. Sin embargo, con el paso del tiempo, sintió muchas ganas de publicar una novela.

En cuanto a El círculo alquímico, dijo que había escrito la novela que le apetecía leer: en principio una novela de intriga que luego mezcló con la alquimia. Y, señaló que, precisamente desde el momento en que decidió que la alquimia fuera el trasfondo de la historia, Toledo se convirtió en el lugar elegido para su desarrollo, pues le ofrecía todo lo que necesitaba. Así pues, no escogió Toledo por casualidad: la alquimia está inmersa en todas las culturas del planeta y Toledo (junto con Jerusalén y El Cairo, ciudades donde también transcurre la historia) son lugares que albergan las tres culturas. La novela, pues, es un viaje geográfico (visita, como ya se ha indicado, no sólo Toledo, sino también Jerusalén y El Cairo), pero también es un viaje iniciático y espiritual.

Paco nos contó que ha querido escribir una novela dinámica y entretenida, donde sucedan cosas, alejándose del tipo de novela sesuda donde, en realidad, no pasa nada. Hay escritores, dijo, que escriben muy bien, pero que no saben contar una historia, que es justo lo que él pretendía lograr. Se trata, pues, de una novela donde hay buenos y malos, con mucho diálogo, de manera que los personajes no sean planos (herramienta, la del diálogo, que utiliza, junto con la de la voz del narrador, para caracterizarlos).

Señaló que no tiene claro en qué género podría englobarse la novela. En la librería Estudio en Escarlata, dijeron de El círculo alquímico que era un thriller esotérico. Según Paco, es una novela que tiene tintes negros, hay muertos, pero no es propiamente una novela negra pues también es una novela de amor. En cualquier caso, consiguió lo que perseguía porque, como lector, le apetecía leer una novela donde existiera una fusión de géneros.

Como información adicional, nos contó que ha tardado un año en escribir El círculo alquímico debido al gran trabajo de documentación que debió realizar. Hubo de investigar sobre manierismo, el Greco, la restauración de frescos e, incluso, sobre jerarquía eclesiástica. Fue, pues, el trabajo de investigación el que requirió mayores esfuerzos pero, señaló, cuando rebasó las 200 páginas supo que la iba a terminar.

Después de su exposición, comenzó el turno de preguntas. La primera de ellas interrogó sobre, precisamente, este último punto: dado el hecho de que haya tardado un año en escribirla, incluyendo en ello todo el tiempo que le requirió documentarse, se le preguntó cuántas horas escribía al día. Paco contestó que unos días escribía más y otros menos, pues iba simultaneando ambas tareas: investigación y escritura, pero que, por lo general, no suele escribir más de tres horas al día, porque, si excede esa cantidad, deja de rendir.

Partiendo de un comentario que el mismo Paco había referido sobre el hecho de que, en su primera novela, descubrió que, cuando había alcanzado la página 100, no recordaba lo que había escrito en la primera, una segunda pregunta le interrogó acerca del método que utilizaba para evitar estos olvidos. Paco contestó que en aquella primera novela lo que hizo fue volver atrás y realizar un pequeño resumen de cada capítulo. Luego, con las sucesivas novelas, fue adquiriendo eso que se llama oficio y ahora no tiene problemas. Además, nos contó que él piensa muy bien las tramas y cuando se pone a escribir lo tiene todo muy claro.

Hubo otras preguntas y algún comentario más de Virtudes Reza, y luego hubo un vinito con su aperitivo, al que Paco se sumó después de haber firmado los ejemplares de aquellos que estábamos allí, como el mío:

Dedicatoria a S.Cid

Me gustó mucho la experiencia (era la primera vez que acudía a la presentación de un libro). Me lo pasé muy bien, aprendí, conocí a Paco (con quien me hubiera gustado hablar más, pero él tenía que atender a mucha gente y, además, recuérdese mi carácter retraído), me llevé mi ejemplar firmado y, como premio final, me regalaron una preciosa lámina con el mapa de Toledo que ilustra la portada del libro (cuya reseña, por cierto, aparecerá por estas páginas de Finis Terrae en cuanto lea la novela).

Fue una tarde perfecta. ¿Qué más se podría pedir?

Bueno..., puestos a pedir..., se podría pedir que el libro de Paco empiece a correr por ahí, pero, realidad, eso ya ha empezado a hacerlo.

martes, 15 de febrero de 2011

“La detective miope”, de Rosa Ribas

Con muy poco margen de tiempo, la escritora Rosa Ribas ha publicado dos novelas, buena noticia tanto para ella como para sus lectores, entre los que me cuento. Me refiero a “La detective miope” y a “En caída libre”, que tuve el placer de presentar no hace muchos días en Madrid, ambas editadas por la editorial Viceversa. La primera se publica en 2010 y la segunda, tercera de la saga Weber-Tejedor, todavía está fresquísima en los anaqueles de las librerías, ya que ha visto la luz el 28 de enero del año en curso.

Aprovechando la presentación de “En caída libre” en Estudio en Escarlata, aproveché para hacerme con un ejemplar de “La detective miope”. Qué mejor ocasión, aprovechando que tenía a mi lado a la autora que me hizo una dedicatoria entrañable.

En la portada predomina el azul celeste en degradación con los típicos círculos concéntricos de las lentes para la miopía y una montura de gafas negra. En el centro, un padre con una niña a hombros que me temo son el marido y la hija de la figura en la sombra que aparece al fondo y que representa, quiero entender, a Irene Ricart, la protagonista de la novela. La portada tiene su punto.

Lo primero que me llamó la atención al empezar la novela es que Rosa narra en primera persona por boca de la protagonista. No es que la obra novelística de la escritora sea muy vasta, que lo será, pero hasta ahora las novelas de la saga Weber-Tejedor estaban narradas con la técnica del narrador omnisciente. No obstante, y a pesar de la técnica empleada, parecen novelas narradas en primera persona, pues en cada capítulo se nos muestra la perspectiva de la comisaria hispano-alemana, lo que da a entender que Rosa no es nueva en narrar desde la perspectiva del protagonista. La narración en primera persona añade en la voz de la detective Irene Ricart un punto más intimista que nos conecta directamente con sus sentimientos.

En la portada aparece el siguiente subtítulo: “¿Sabes que entre tú y cualquier persona en el mundo hay como mucho seis grados de separación?”. Mi devoción por Rosa, este subtítulo y que, en una carta de ella a los lectores que anda por la web de Viceversa, Rosa dice que es la novela con la que mejor se lo ha pasado al escribirla, fueron demasiados detonantes para espolear mi curiosidad, que he de decir, se ha satisfecho con creces.

El caso es que el libro empieza con Irene internada en un Psiquiátrico por causa de un hecho traumático: alguien disparó contra su marido, policía de profesión, y contra su hija pequeña, dejando a la detective sola en la vida. Una tarde, sentada en un banco que inicia un círculo en la trama, lee el contenido del subtítulo mencionado anteriormente y decide curarse, o mejor dicho, decide fingir que se cura y los médicos tragan. Necesita salir del hospital para atrapar al asesino. Lo extravagante es que Irene empieza a trabajar en la agencia de detectives Marín con la idea de los seis grados de separación, mentalizada de que la resolución de seis casos le llevará hasta el homicida de su familia.

Alguien dirá que es un argumento traído por los pelos, pero hay que tener en cuenta que la detective protagonista acaba de salir del Psiquiátrico.

Nos encontramos por tanto ante una novela detectivesca que cabalga de caso en caso por un plano totalmente surrealista, en el transcurso del cual, van brotando personajes secundarios y subtramas casi hilarantes: una actriz de porno alopécica, un director de banco con una extraña enfermedad que le deforma el rostro mientras él cree que su padre fue negro, una granja de arañas, un ojo de cristal que busca su dueño, la princesa Lil’Uokalani de Hawai..., etc. Casos que describen situaciones tragicómicas pero que se van entrelazando en la mente de Irene hasta llegar a su objetivo, con un desenlace totalmente redondo y magistral por parte de la autora.

La novela no sobrepasa las 180 páginas y, entre esto y que se lee del tirón, a uno se le queda la sensación de haber leído una perla literaria demasiado efímera, pero de haber disfrutado de un rosario de situaciones soberbiamente enfocadas hacia el cierre de un círculo.

Enhorabuena, escritora.

sábado, 12 de febrero de 2011

Presentación de “En caída libre”, de Rosa Ribas

El pasado 4 de febrero era el día elegido para presentar “En caída libre”, tercera y de momento última novela de Rosa Ribas dedicada a la serie Cornelia Weber-Tejedor. El lugar: Estudio en escarlata, la emblemática librería dedicada a la Novela Negra y a la Intriga, templo de lo negro enclavado en la madrileña calle de Guzmán el Bueno.

Cuando llegué a la librería me encontré en la puerta con Rosa, con Alicia Platas, encargada de diseccionar la personalidad de la comisaria Weber-Tejedor en la presentación, y con el librero, Juan Escarlata. Los tres departían animadamente sobre temas literarios. Me uní a la fiesta durante unos momentos. Después, me fui con las chicas a una cafetería para preparar un poco la presentación. El tiempo acompañaba, ya que pudimos sentarnos en una terraza y tomar unos cafés tranquilamente mientras charlábamos, no solo de lo que íbamos a hacer en el acto, sino de escritores y de libros.

A las seis y media nos fuimos para la librería, ya que a Rosa la esperaba José María Sánchez Pardo para hacerle una entrevista para la Gansterera.

Durante la hora que restaba para la presentación, estuve mirando las estanterías recorriendo títulos de novedades y viendo ofertas y otros libros ya más antiguos. A la vez, reflexionaba sobre lo que iba a decir, ya que yo era poseedor del honor de presentar la nueva novela de Rosa. Y aunque yo no soy de pensar mucho las cosas, la ocasión lo merecía.

La librería fue poblándose de seguidores de la saga de Rosa poco a poco. José María terminó la entrevista y cada uno fuimos ocupando nuestros sitios. Abrió el acto Alicia Platas, responsable del blog “Mis detectives favoritos”, y encargada de hacer un recorrido por la biografía del personaje principal de las novelas de la saga, Cornelia Weber-Tejedor. Nos abrumó con datos y curiosidades propios de su erudición en el tema de la novela de detectives. Yo, por mi parte, hablé de la novela, que la llevaba leída y bien leída, faltaría más, destacando los aspectos que me parecieron importantes. Más allá de la trama principal, que en este caso trata del tráfico de drogas en el aeropuerto de Frankfurt, hablé de la forma de escribir de Rosa y de que en sus novelas de la comisaria hispano-alemana siempre nos obsequia con un par de casos más aparte del que compone la trama principal. Como pasa en este tipo de sagas, uno de los aspectos más interesantes es ver la evolución de los personajes e ir conociendo algo más de sus vidas privadas.

Después le tocó el turno a la protagonista, esa escritora cada vez más admirada y más reconocida por su trabajo llamada Rosa Ribas. Nos habló del trabajo que le supone organizar las tramas de la saga, a pesar de que sabe lo que quiere plasmar desde el principio y de que intenta que el lector sepa al mismo tiempo lo que va averiguando la comisaria. Y nos adelantó que ya sabe de qué tratará la cuarta entrega y que incidirá en cómo Cornelia, una estudiante de sobresaliente, quiso ser policía. En principio los títulos de la saga van a ser cinco, aunque esto no lo tiene totalmente claro y quizá la serie se alargue, lo que provocó el regocijo de los asistentes que, por momentos, se tornó en angustia, dado que Rosa nos confesó que su marido la anima a que mate al personaje, igual que hizo Conan Doyle con Sherlock.

Rosa está desde siempre comprometida con el oficio de docente. Nos comentó que acaba de terminar una novela titulada "Las tres muertes del duque de la Ribera" cuyo objetivo es el aprendizaje del español.

Una de las disertaciones más largas vino cuando alguien del público preguntó a Rosa que por qué Cornelia rechaza su identidad española. Ella contestó que durante muchos años ha impartido clases de español y que los hijos de españoles se apuntaban a español como segundo idioma creyendo que aquello iba a ser un paseo militar. Y que, sin embargo, al final tenían menos nivel en lenguaje escrito que los propios alemanes, lo que suponía para ellos un mazazo identitario. Algunos reaccionaban proclamándose ciudadanos del mundo, otros decían que eran alemanes. Este tipo de experiencias le sirvió para crear a Cornelia con todas sus contradicciones, alemana pero asaltada constantemente en las novelas por sus innegables vínculos con España por la vía materna.

Rosa se declaró “escritora de brújula” al ser preguntada por la organización de su trabajo. Dispone de una pizarra en la que apunta cosas y organiza los capítulos. No obstante, nos comentó que siempre le surgen cosas sobre la marcha y que también rechaza elementos que previamente había planificado. Ella no funciona siendo escritora totalmente intuitiva, debe organizarse. Como curiosidad nos explicó que escribe a mano y a lápiz.

José María Sánchez Pardo preguntó por la personalidad que había impreso a Lorenz Raschke, el jefe del tinglado de las drogas en el aeropuerto. Rosa contestó que hay un libro titulado "¿Por qué los camellos viven con sus madres?", que explica perfectamente la personalidad de estos pequeños traficantes. Nos dijo también que quería mostrar a un grupo de tráfico de drogas aplicando la mentalidad de una PYME.

La charla dio para mucho más y puso de manifiesto, una vez más, que el público que acude a Estudio en escarlata es entendido. Creo que Rosa se sorprendió gratamente ante unos lectores que le preguntaban sobre aspectos muy secundarios de las novelas y que sin embargo se sabían al dedillo. De forma adicional, la escritora nos dijo que estaba trabajando en un proyecto novelístico a cuatro manos con una colega alemana. Cada una escribe en su idioma materno y la otra lo traduce, en una experiencia muy interesante.

Al término de la charla, Rosa empezó a firmar libros, y Alicia, sus amigos y yo, ayudamos a los libreros a poner en marcha la merienda. Rosa había llevado un vino blanco alemán que estaba buenísimo. Yo aporté el Marqués de Cáceres y Alicia trajo diversos quesos que hicieron la charla posterior más amena y agradable.

Rosa, aparte de firmar, no paró de departir con sus seguidores que querían saber más sobre su obra y sobre sus proyectos futuros. Pudimos disfrutar de la escritora que había llegado ese mismo día de Barcelona Negra para volver a la Ciudad Condal a la mañana siguiente temprano.

Cuando terminó de atender, me senté con ella y me firmó mi ejemplar de “En caída libre”, pero también otro de “La detective miope” y “El pintor de Flandes”, con el que me hice en la propia librería con descuento.

Todo un placer el haber apadrinado la última novela de la saga Weber-Tejedor en compañía de estas dos mujeres que atesoran tanto talento. Nos despedimos con prisas, pero con la promesa de que Rosa vuelve en junio a Madrid. Quizá en esa fecha podamos saludarnos más despacio. Aunque en este caso las prisas son buena señal ya que son debidas a una sobrecarga de su trabajo como novelista, que es a lo que cualquier escritor aspira.

miércoles, 2 de febrero de 2011

En caída libre, de Rosa Ribas

Lo he dicho en numerosas ocasiones: uno llega hasta un libro o hasta un escritor por los caminos más insospechados. Desde que tengo uso de razón, no salgo de casa sin una novela bajo el brazo. Leo de todo. Me gustan las aventuras y la intriga, sobre todo, pero no suelo desdeñar ningún género. Por eso, cuando el año pasado descubrí a Rosa Ribas, no solo gocé con la lectura de una de sus novelas, sino que me dio mucha alegría descubrir a otra autora española particularmente activa y prolífica.

Yo ya conocía a Rosa de visitar su blog en Internet, pero no había tenido el gusto de saludarla. Esto ocurrió en una conferencia de la pasada edición de Getafe Negro. Me gustaron las cosas que dijo y disfruté de sus opiniones. Al término de la charla compré “Con anuncio” y me acerqué para que me la dedicara. Al decirle mi nombre me reconoció, lo que para mí fue todo un honor, y estuvimos charlando un rato.

Me leí “Con anuncio”, segunda novela de la saga de la comisaria Weber-Tejedor, y quedé gratamente sorprendido.

Cuando lees a un autor que te gusta, tiendes a buscar más títulos suyos. Así fue cómo llegué a “Entre dos aguas”, primera novela de la serie y escaparate que dio a conocer al público a la comisaria de Homicidios Cornelia Weber-Tejedor. Lo habitual es leer en primer lugar la primera entrega, pero en mi caso ocurrió así, leí primero la segunda y después viajé hasta los inicios. Aunque, según la propia autora, Cornelia no nace en esta primera novela, sino en una anterior que no llegó a publicar. Quizá por eso, en “Entre dos aguas” el personaje aparece ya muy bien definido y con mucha fuerza.

Rosa Ribas comienza el difícil camino de las Letras publicando diversos ensayos y relatos cortos, campo en el que obtuvo diversos premios. Su primera novela, sin embargo, no es una novela negra. Se titula “El pintor de Flandes” y es una obra de intriga ambientada en el siglo XVII publicada por Rocaeditorial.

Con “Entre dos aguas”, cambia de registro. Se la publica Umbriel y gana el Premio Brigada 21 a la mejor primera novela negra publicada en 2007. Se pasa a la Novela Negra perpetrando una de las mejores novelas policíacas del año como atestigua el premio. Desde mi punto de vista, la Novela Negra es el género que mejor plasma la realidad social de una sociedad. En “Entre dos aguas” hay una historia, unos paisajes y unos personajes, pero hay un trasfondo, como en toda novela policíaca que se precie. Ese trasfondo es la vida de los emigrantes españoles que durante el franquismo tuvieron que marcharse de España para encontrar un trabajo digno y que quedan atrapados entre su identidad española y la realidad alemana. La propia comisaria Weber-Tejedor es una buena muestra de esta realidad, ya que es hija de madre española y padre alemán.

En “Con anuncio”, Rosa Ribas se adentra en el mundo de la publicidad. Cornelia investiga unos anónimos amenazantes que recibe una empresa publicitaria que desembocan en un delito mayor: el asesinato.

“En caída libre”, tercera de la serie, nos muestra el trasfondo de las drogas, ya que Cornelia se infiltra en una banda que, bajo la tapadera de una empresa de limpieza, introduce cocaína en Alemania a través del aeropuerto de Frankfurt. Como en las del resto de la serie, siempre hay un caso central que protagoniza la trama principal. Pero Rosa suele obsequiarnos con otro par, por lo menos, de casos secundarios. En esta novela esos casos son el de una chica que aparece muerta en el río y el de un cirujano que muere aparentemente de forma natural, pero que en realidad, ha sido asesinado en venganza por un hecho del pasado. Rosa vuelve a publicar con editorial Viceversa, que ya le publicara también “Con anuncio”, en un alarde de visión editorial.

“En caída libre” es interesante por varios motivos:

a) Ya lo he dicho, pero insisto, por el trasfondo social de las drogas.

b) Porque Cornelia rompe definitivamente con su marido Jan, algo que se veía venir a lo largo de las dos anteriores novelas por las extravagancias de él, la más sonada, irse a recorrer Australia en moto para “encontrarse a sí mismo”.

c) Por la relación sentimental de Cornelia con su compañero Leopold Müller, una relación que ella no acaba de ver pero a la que no se puede resistir. De hecho, ella acepta infiltrarse en la banda para apartarse momentáneamente de él.

d) Porque es la primera vez que Cornelia no trabaja directamente con sus habituales compañeros, Fischer y Müller, sino con el comisario Wolgang Rossman y el subcomisario Heiko Sulima, ambos del departamento de Estupefacientes.

e) Porque la novela penetra más en la personalidad de Cornelia. El caso le supone una presión como nunca había tenido que soportar al tener que adquirir una nueva personalidad y vivir en un nuevo piso de un nuevo barrio. El personaje evoluciona y vemos su fortaleza, pero también sus debilidades. Cornelia tiene que luchar contra una especie de síndrome de Estocolmo ya que, verdaderamente, llega a empatizar con sus nuevas compañeras de trabajo. Además, para soportar la presión y la soledad, la comisaria se mete en una vorágine de alcohol, único compañero en sus noches de insomnio.

Por lo demás, “En caída libre”, sigue el tono narrativo que Rosa ha impreso a sus dos novelas anteriores de la serie. Nos presenta a los personajes habituales evolucionados y a otros nuevos muy interesantes. Cornelia sigue preocupada por su familia, sobre todo por su padre, que empieza a mostrar despistes y olvidos preocupantes. Además nos muestra abiertamente la homosexualidad de su hermano Manuel y nos descubre a su novio, al que nos presenta como un árabe que regenta una peluquería. Además, presiona a Manuel para que se pase a ver a sus padres semanalmente mientras dure la misión.

La novela me ha encantado y ya me considero lector abonado a lo que publique Rosa. Escribe de una forma sencilla, entendible para todo el mundo. Sus novelas están armadas con una trama principal y varias secundarias, tienen personajes bien definidos y nos muestra lugares y paisajes concretos, sobre todo urbanos. Y hay un claro planteamiento, un nudo con varios giros no predecibles y un desenlace que no defrauda.

Y para terminar, diré que me ha caído el honor e indescriptible placer de presentar “En caída libre” el viernes 4 de febrero en Madrid, en la librería Estudio en escarlata. Acompañaré a Rosa junto a Alicia Platas, responsable del blog “Mis detectives favoritos”, y experta en Novela Negra. Espero no hacer mucho el ridículo entre estas dos mujeres estupendas.

Enlaces:

http://www.rosa-ribas.com

http://detectivesdelibro.blogspot.com/

http://blogdelordbyron.blogspot.com/

jueves, 27 de enero de 2011

¿Se puede pedir más?

Publicar una novela es lo mejor que le puede pasar a un escritor. Las sensaciones al escribirla son inclasificables, difíciles de definir. El acto de crear es un poco como jugar a ser Dios, ya que eres tú quien decide quiénes son tus personajes, qué avatares les van a asaltar y por dónde van a transcurrir sus peripecias en forma de trama. Bien es cierto que luego viene lo de intentar publicar, labor casi imposible en los tiempos que corren. Pero si lo logras, tener el libro entre tus manos y presentar la novela en sociedad, vuelve a ser una sensación inigualable. Sé que ahora mismo, alguien está leyendo “El círculo alquímico”, y eso es un acto muy íntimo entre el lector y yo, aunque no lo conozca.

Me dije a mí mismo que me conformaba con tener el libro en mis manos y que lo que viniera detrás, si es que venía algo, lo consideraría como un regalo. Algo que me ha llenado de satisfacción es ver mi novela en el escaparate de la librería Estudio en escarlata junto a otros libros de escritores a los que admiro. Lo de la presentación fue un cúmulo de emociones indescriptible. Dormí como un lirón la noche previa. Sin embargo, no dormí bien la misma noche en que presenté la novela. Estaba aparentemente tranquilo, pero, insisto, con tanta acumulación de sensaciones, no pude pegar ojo.

Otra cosa que me ha pasado es que me hayan incluido en el I Encuentro Anika entre libros, que se celebra este fin de semana: sábado 29 y domingo 30 de enero en la librería Fuentetaja de Madrid. Presento “El círculo alquímico” el domingo a las 16.30 horas. Para mí es un honor que alguien del prestigio de Anika me haya hecho un hueco, ya que el tiempo es limitado. Y se lo debo a Elena Martínez Blanco, que es quien se está encargando de preparar y organizar todo y a la que tuve el gusto de conocer en la presentación de mi libro en Estudio en escarlata.

Un día de la semana pasada, al entrar en Facebook, vi que tenía un mensaje privado de Rosa Ribas. Me decía que le haría mucha ilusión que le presentara su novela en Madrid. ¡Nada más y nada menos! Por supuesto, acepté. Y a los dos días, tenía en mi casa un ejemplar de “En caída libre”, que publica la editorial Viceversa, último caso de la comisaria Weber-Tejedor. Así que, el viernes día 4 de febrero, vuelvo a Estudio en escarlata, esta vez de padrino de una de las escritoras que más admiro. ¿Se puede pedir más?

martes, 25 de enero de 2011

Cristina Fallarás y David G. Panadero en los Sábados Negros

Al salir del Metro de Latina, no llegué a caminar ni 100 metros cuando ya tenía la punta de la nariz helada. Me quité un guante para encender un cigarro y me volví a enfundar la mano como si me fuera la vida en ello. Nada más andar un trecho de la calle Embajadores me metí en un bar y me pedí un café con leche caliente y me calenté las manos con el vaso.

Volví a encaminar mis pasos hacia la librería Traficantes de sueños y nada más llegar fui consciente del frío que iba a pasar durante dos horas y media, ya que la librería adolece de calefacción. ¡Cuántas gripes se habrán incubado en ese templo de lo negro! Yo mismo cogí una el año pasado. Pero aun así, a los que nos gusta esto, damos por buena cualquier contingencia con tal de nutrirnos de los actos programados por Manolo Rodríguez, culpable de que estemos enganchados a estos eventos. Al llegar nos saludamos y estuvimos hablando un rato junto a otra contertulia habitual. Manolo estuvo muy atento al preguntarme por mi novela y por el resultado de mi presentación. Se quedó bastante sorprendido cuando le regalé un ejemplar.

También pude saludar a Enrique Bienzobas y a David G. Panadero, ambos hombres de sombrero en lo alto. Y todavía me dio tiempo a fumarme medio cigarro fuera antes de acomodarme comprobando que la temperatura iba bajando.

La velada comenzó con los toque de jazz de Bennie Moten que nos amenizaron la espera. Después, Manolo nos presentó a David G. Panadero, habitual de los saraos literarios de Traficantes, que en esta ocasión venía a hablarnos sobre las novelas populares de kiosco que durante las décadas de los sesenta y setenta, sobre todo, hicieron las delicias de un público que, a falta de televisión y, en muchos casos, incluso de radio, se entregaba a la lectura. Eran las novelas rosas de Corín Tellado, las del Oeste de Silver Kane o Estefanía, las de Terror de Peter Kapra, las de marcianos de George H. White... , e incluso las de espías. La erudición de David dejó paso a la presentación de su novela “Los viejos papeles”. Una novela que ya ha sido presentada en Estudio en escarlata y en la Casa del libro de Madrid. Nos contó que ha querido hacer un homenaje a la novela popular de las mencionadas décadas y doy fe de que lo ha conseguido. El libro tiene 170 páginas y el formato de aquellas novelitas de kiosko. Los personajes son un joven periodista y un viejo escritor que escribió cientos de novelas en el pasado, de esas que la gente compraba, cambiaba o, sencillamente, las dejaba abandonadas en un retrete o en un banco público. Según nos comentó y, por lo que se pudo leer entre líneas, tanto los personajes como sus vivencias tienen mucho de autobiográfico y de paralelismos con ciertos amigos del autor. La novela empieza justamente con el encuentro entre esos dos personajes tan aparentemente distintos entre sí pero con más cosas en común de lo que se pueda pensar al principio. Y el ritmo narrativo, la caracterización de personajes y la construcción de las tramas son excelentes para un novelista novel como David.

A continuación, Blas, el librero de Traficantes, nos habló de la vida de Edward Bunker, un hombre que empezó a entrar y salir de los reformatorios siendo un crío para pasar a ser un habitual “inquilino” de las cárceles estadounidenses. Rebelde hasta más no poder, este hombre siempre se interesó en participar de las revistas que se hacían en los penales en los que cumplió condena. Le gustaba leer y, como le sobraba tiempo, se convirtió en lector compulsivo y más tarde en novelista. Alabado por escritores de la talla de James Ellroy, publicó varias novelas hasta su muerte en 2005. Atrapado en una vorágine de condenas, huidas y libertades condicionales, acabó reformándose y llegó a participar como actor y guionista en más de una veintena de películas. Quizá la más recordada es la aparición de Bunker en “Reservoir dogs”, de Quintin Tarantino, como el señor azul. Publicó siete novelas que incomprensiblemente estaban sin traducir en España hasta que la editorial Sajalín puso remedio a este fallo publicando en 2009 “No hay bestia tan feroz”, aunque bien es cierto que la editorial Argos Vergara la había publicado en 1978 con el título de “Libertad condicional”, coincidiendo con el estreno de la película protagonizada por Dustin Hoffman. Sajalín, una editorial pequeña, ante el éxito de la novela traducida, ha publicado en 2010 “Stark” y “Perro come perro”, novela en la que Blas se centró para concluir su disertación, ya que ha sido la última publicada. Una historia de ex presidiarios, como todas las de Bunker. En este caso con Troy como principal protagonista, un hombre inteligente procedente de una familia bien, pero dedicado toda su vida al crimen; y acompañado por Mad Dog, un psicópata que pierde el control cuando menos se espera, y Diesel, un gigantón cuya principal habilidad es trabajar de matón.

Después de la presentación de Blas, tomo asiento junto a Manolo la recientemente galardonada con el Premio LH confidencial, Cristina Fallarás, por su novela “Mis niñas muertas”, un libro que verá la luz próximamente. En este caso venía a hablarnos de su novela “Así murió el poeta Guadalupe”. Aunque por la intervención de una chica del público que hizo la observación de que muchos periodistas se estaban metiendo a novelistas y que preguntó que si en los periódicos se hacía Literatura, Cristina empezó hablando de los medios de comunicación. Y lo hizo de forma tajante con un categórico “no” a lo literario de los periódicos. Es más, renegó de las actuales normas que rigen las redacciones de los diarios, que si antaño dedicaban fondos para pagar una investigación periodística, durase lo que durara, hoy en día quieren columnistas que hablen cada día de un tema, lo que ha hecho disminuir la calidad en la información. También nos habló de Wilileaks y de cómo los periódicos han obviado sistemáticamente las informaciones vertidas por este canal. Asimismo vaticinó la desaparición de los periódicos tal y cómo los conocemos dando dos razones: 1) que los jóvenes de hoy en día no leen periódicos; y 2) que la información que suministran los diarios por la mañana, al quedar prisionera de forma impresa, ya está muerta a la hora de consumirla.

También nos habló de lo deleznable de las torturas, especificando que no se refería a un mamporro ocasional propinado por un policía a un delincuente, sino a la tortura sistematizada en determinados regímenes de todo el globo y a los torturadores formados meticulosamente en esta “disciplina” según diversos manuales. La tortura, un tema recurrente en sus novelas, la inquieta personalmente ya que, según confesó públicamente, su propio marido padeció la tortura en los pabellones de la muerte.

Para concluir, nos habló de la novela que venía a presentar. Una historia que comienza en la redacción de un periódico a la que llegan unas cintas de una entrevista realizada a una enferma en un sanatorio mental, pero a la que deliberadamente se le han borrado las preguntas. El contenido de las cintas, rebela la fascinación de esa mujer por unos sudamericanos recién desembarcados en pleno régimen franquista, rodeados de boleros, mariachis, mujeres y ademanes mundanos. Pero que sin embargo llevan consigo una historia de torturas y de muerte.

Al término de su intervención, esta zaragozana afincada en Barcelona desde hace muchos años, un terremoto de mujer, apasionada en sus aseveraciones, fue largamente aplaudida. Me sorprendí de que se viniera para mí y me diera un abrazo porque no tenía el placer de conocerla personalmente, aunque sabíamos el uno del otro por Internet. Aproveché para que me firmara el libro y mientras ella continuaba hablando con sus lectores, me acerqué a David G. Panadero para felicitarle por su novela, ya que la estoy leyendo ahora y me está gustando mucho. También me despedí de Manolo, quien me prometió leer mi novela. Y, finalmente, me despedí de Cristina. Lástima que tuviera la cena comprometida, porque le dije que me iba a tomar un pincho y un vino por la Plaza Mayor y me dijo que le hubiese gustado acompañarme.

Así que terminé solo, aunque lleno, por una tarde maravillosa, comiéndome unas croquetas de cocido caliente y una copa de Rioja en la Taberna de San Isidro, entrando por fin en calor. Que no solo de Literatura vive el hombre.

viernes, 21 de enero de 2011

Triple presentación en Hotel Kafka de José Luis Muñoz

Cuando salí de la boca de Metro de Alonso Martínez se me helaron hasta los pensamientos. No, no es porque acudiese a la presentación de uno de los más prolíficos novelistas negros de este país, sino porque en Madrid el clima es extremo. Después de disfrutar de una primavera tan falsa como Judas, los termómetros han descendido hasta límites insospechados.

Llegué a Hotel Kafka, ese templo literario de la calle Hortaleza, y empecé a ver caras conocidas. Por allí estaba la plana mayor de Culturamas con Javier Vázquez a la cabeza, y Recaredo Veredas, que actuaba de coordinador de la charla. Pude saludar a Armando Rodera y su chica y a Pedro de Paz. También a Laura Muñoz y a su amiga, de cuyo nombre nunca logro acordarme.

Abrió la presentación Recaredo, haciendo un recorrido temporal por la trayectoria literaria de José Luis Muñoz para terminar hablando de los tres libros que se presentaban. Después cedió la palabra a José Carlos Somoza, que estaba aún convaleciente de una fuerte gripe que le ha tenido tendido en la cama varios días que aprovechó para leer “Marea de sangre”, publicada por la editorial Erein. No puedo estar más de acuerdo con José Carlos cuando dijo que la novela le tuvo enganchado todo el rato. Yo la he leído y lo primero que me llamó la atención es que los personajes fuman y que no hay móviles. La historia transcurre en los ochenta y nos cuenta la atormentada vida de un policía municipal que investiga un crimen en Playa de Aro a pesar de que es competencia de la Guardia Civil, mostrándonos una trama de corrupción política.

A continuación, tomó la palabra Fernando Martínez Laínez, encargado de hablar de “La mujer ígnea”, libro de relatos editado por la editorial Neverland. Nos habló de la poca proliferación que tienen los libros de relatos en España y que es una contrariedad, dado que el considerado padre de la Novela Negra, Edgar Allan Poe, solo publicó una novela inacabada, triunfando verdaderamente con los relatos cortos. Continuó hablando de los relatos recopilados en “La mujer ígnea”, de la calidad de todos ellos, independientemente del género, dada la versatilidad de José Luis Muñoz. Yo estoy de acuerdo, porque cuando leí el libro no pude parar hasta acabarlo.

Tomó después la palabra Fernando Marías para contarnos sus impresiones sobre “La frontera sur”, flamante última ganadora del Premio de Novela Negra de Carmona y editado por Almuzara. Un libro que nos retrata a un protagonista aparentemente feliz, casado y con un niño, pero que en realidad está harto de su vida, de la monotonía y del aparente bienestar de su cotidianeidad. Una trama que se adentra en los entresijos de Tijuana, en el borde sur de esa frontera tan problemática y que marca distancias entre el primer y el tercer mundo.

Cerró el acto el propio José Luis Muñoz hablándonos de sus tres libros y confesándonos que, tras haber pasado algunos años desde que escribió “La frontera sur”, su vida tiene mucho que ver con la del protagonista. Y que si es un escritor tan prolífico es porque no puede parar de escribir, cosa que a los presentes no nos costó mucho creernos.

En cuanto al libro de relatos, añadir, que son cuentos ganadores de certámenes o finalistas, es decir, que han gustado a más de un jurado. Cuando leí recientemente “Marea de sangre”, no tuve más remedio que preguntar al escritor si esa novela la había escrito en los ochenta ya que resulta demasiado real para haber sido escrita recordando aquella magnífica década. Me confesó que sí.

Terminado el acto, se sirvieron canapés y comenzaron diversas conversaciones paralelas entre escritores. Me salí a fumar un cigarro con Laura Muñoz, que se fue presurosa, pues también había una presentación de Vanessa Monfort. Después anduve fumando con Pedro de Paz, quien se mostraba indignado porque unos desaprensivos le habían plagiado en Grecia “El hombre que mató a Durruti”. Y por tercera vez, me fumé un cigarro con Javier Vázquez y Paco Balbuena (último ganador de Getafe Negro) que, a pesar de no fumar, nos acompañaba. Allí mismo despedimos a Fernando Marías que se marchó dedicándonos un rato de conversación.

Antes de marcharnos, le tendí “Marea de sangre” al maestro para que me lo dedicara. Y yo le regalé un ejemplar de mi novela “El círculo alquímico”, también dedicado, del que me dijo que tenía muchas ganas de leerlo. Ni os cuento cómo me sentí.

La cosa terminó en un bar de al lado, tomando unas cañas con los escritores Paco Balbuena e Isabel Camblor, además de con el simpático José Luis Muñoz, pero no el escritor, sino el fotógrafo y reportero de Culturamas, que comparte nombre y apellidos con el que ayer fue protagonista del evento.

domingo, 16 de enero de 2011

Crónica de una presentación anunciada

Aparte de escribir novelas, poemas, relatos y artículos, suelo dedicarme al noble arte de describir eventos culturales, principalmente, presentaciones de novelas por la geografía de los madriles. Pero ahora, mientras golpeo las teclas, me siento un poco extraño al pergeñar la mía; no obstante, me voy a atrever.

La presentación de “El círculo alquímico” tuvo lugar el pasado sábado 15 de enero en la emblemática librería de intriga y misterio Estudio en escarlata, situada en la calle Guzmán el Bueno, aunque para mí empezó mucho antes. Primero convencí a los padrinos que me acompañarían en el acto, cosa nada difícil y de agradecer: el escritor Pedro de Paz, reciente y flamante ganador de la última edición del Premio de Novela Luis Berenguer, y Virtudes Reza, también amiga, excelente poetisa que alberga el Premio “Lola Peche” de Poesía, entre otros. Cuando me dirigí hace un tiempo a la librería para hablar con Juan, el librero, y este me confirmó una fecha no pude dejar de sentir una emoción especial. Son muchos los libros que he comprado allí y muchas las presentaciones y conferencias a las que he asistido en ese pequeño templo de la Novela Negra y Policíaca, un establecimiento en el que los que te atienden saben de lo que hablan. Y si no tienen un título, te lo buscan.

Tuve una reunión con Virtudes y Pedro una noche en el Paraíso del jamón, en San Bernardo, aunque lo que menos hicimos es hablar de la presentación dados los buenos bocatas de los que pudimos disfrutar regados con buen Rioja y envueltos en un halo de complicidad que nos envuelve a todos los que escribimos y que, además, estamos unidos por el vínculo de la amistad. El mismo viernes, víspera del evento, volví a quedar con Pedro. Tuve el placer de que también acudiera a la cita el escritor Jorge Díaz. Lo de la novela quedó en segundo plano por las mismas razones que comentaba antes.

El caso es que después de una mañana de sábado frenética, recogí a Virtudes en la estación de Atocha, ya que vino desde su lugar de residencia que una vez también lo fue mío: Algeciras. Comimos y se nos echó la hora encima. Lo cierto es que queríamos quedar un rato antes para intentar planificar el acto. A las seis y media pudimos encontrarnos con Pedro en la terraza de una cafetería, frente a la librería, a la intemperie por lo del tabaco y la prohibición. Esos cafés que pedimos, nunca llegaron. Y a la reunión se fueron incorporando sucesivos amigos, entre ellos la escritora y amiga Laura Muñoz. Así que sin cafés y sin apenas planificación, llegamos a Estudio en escarlata a las siete en punto, y ahí fue cuando me di cuenta de que había que mantener el tipo, ya que la impresión que me llevé al ver la librería llena fue impactante. Apenas tuve tiempo de saludar a algunos conocidos y, cuando quise darme cuenta, estaba sentado en la mesa flanqueado por Pedro de Paz y Virtudes Reza.


Mi editor de Ledoria, Jesús Muñoz, abrió la presentación haciendo una semblanza de lo que significa Toledo con su pasado y con una ciudad que durante mucho tiempo albergó a las tres culturas. Y luego tuvo amables palabras hacia mí y hacia mi obra. Después continuó Virtudes, que maravilló al público con su humor y sus retazos de arte andaluz. Por unos momentos se emocionó, vi que le costaba hablar y la animé con la mirada. Pronto se rehizo entre chascarrillos que hicieron las delicias del público. Habló largo y tendido sobre mi novela y terminó su intervención, como no podía ser de otra forma, recitando un poema titulado “El círculo alquímico” y leyendo frases extractadas del libro que le habían llamado la atención.

Pedro de Paz, experto en lidiar con las situaciones propiciadas por presentaciones, mesas redondas y demás, entró fuerte, con vozarrón de barítono. Y como es escritor, tiene buen criterio y sabe de lo que habla se dedicó a elogiar mi novela y mi estilo. A esas alturas yo ya había sobrepasado el límite de la vergüenza y seguía manteniendo el tipo, porque luego me tocaba hablar a mí, y no es fácil cuando tres personas de la entidad de las que me acompañaban no paran de elogiarte. Sé que Pedro es un escritor de género negro, y de los buenos, de hecho le admiro. Y como es sincero, describió los entresijos de la novela, siendo concreto y reconociendo que se le escapaban algunos de los aspectos que yo propongo, pero que aun así, le había gustado mucho lo que había leído.

Y me llegó la hora. Me quité la coraza con la que llevaba protegiéndome durante más de media hora de elogios y de alabanzas y me dispuse a hablar. Lo primero que hice es dar las gracias por las palabras escuchadas. También agradecí a mi editor el que hubiese apostado por mí sin conocerme de nada. Y de pronto, para soltar tensión, anuncié que había comprado unas botellas de Protos y de Marqués de Cáceres para acompañar los canapés posteriores. Empecé a hablar con una pasmosidad de la que a veces me asusto. Vencí el nerviosismo propio que produce que muchas personas a la vez te estén mirando. Y comprobé que el aforo estaba completo, que la gente se apiñaba en la escalera de bajada al recinto. Más tarde, mi hermano me comunicó que en la calle había tanta gente como dentro. Pero logré mantener la calma.

Hablé de mi novela, de cómo se me había ocurrido y de mis experiencias al escribirla. Expliqué que había tardado más en documentarme que en darle forma. Al ser un libro que contiene viajes, Historia del Arte, Historia, Alquimia, Filosofía y unos cuantos ingredientes más, el trabajo de documentación retrasa la escritura, pero merece la pena. También hablé de lo que para mí debe ser una novela: un relato largo con planteamiento, nudo y desenlace, que contenga diversos detonantes. La charla estuvo animada pues, posteriormente, el público y Virtudes me plantearon preguntas, interrogantes propios de la gente que lee y escribe, ya que no fueron pocos los escritores que se dieron cita allí, y eso dinamizó el acto.



Posteriormente los libreros sirvieron el vino y los canapés y yo atendí a todos los que me pidieron que les dedicara el libro; personas que compraron mi novela dispuestos a leerla, demandando una dedicatoria y un breve momento de charla conmigo, lo que creó en mí una sensación difícil de describir; algunos familiares que hasta hace bien poco no sabían nada de mi vocación por la escritura; amigos de distintos ámbitos, antiguos, actuales y espero que futuros; gente, en definitiva, que se dio cita allí para verme; y la mayoría, soportó estoicamente de pie la hora larga que duró la presentación.

Lo de las firmas es especial, indescriptible y firmé con un bolígrafo muy especial. Algunos se tuvieron que marchar porque tenían cosas que hacer y la cola era larga.

Por último, firmé los ejemplares que habían pedido por correo electrónico, con más de una sorpresa, os lo aseguro. Al cierre de la librería, los que quisieron, me acompañaron a cenar y a tomar unas cañas en un bar aledaño. La velada estuvo excepcional.

A partir de ahora, la novela ya no es mía, pertenece a los lectores. Mi sueño se culminó cuando tuve el libro en mis manos, hecho que se produjo el día 5 de enero del nuevo año; inolvidable. Lo que venga después, si es que viene algo, son regalos añadidos.