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Al otro lado

Al otro lado
"Al otro lado", de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-15352-66-2.
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Presentaciones:

Sábado, 27 de abril a las 12 h. en la Feria del libro de Granada, en el Centro de Exposiciones de CajaGRANADA Puerta Real. Me acompañará en la presentación el compañero de Granada Jesús Lens. Y a las 13 horas firma de ejemplares en la Caseta de Firmas.

Sábado, 20 de abril, de 11 a 13 h. y de 17 a 20 h. en la Feria del Libro de Fuente el saz de Jarama.

Sábado, 26 de enero a las 20 h. en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan. Me acompañará en la presentación el compañero de Ciudad Real José Ramón Gómez Cabezas, autor de "Réquiem por la bailarina de una caja de música", de la Editorial Ledoria.

Martes, 23 de octubre a las 19.30 h. en la librería Estudio en Escarlata (Guzmán el Bueno 46, Madrid). Si no puedes acudir y queréis un ejemplar firmado, ponte en contacto con ellos y pídeselo (91 543 0534). Te lo enviarán por correo.

Miércoles, 24 de octubre a las 18 h. en Getafe Negro (Carpa de la Feria del Libro). A las 20 h. participaré en una mesa redonda con otros compañeros de la Editorial Ledoria titulada "En los arrabales de la Novela Negra.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Ruido de cañerías, de Luis Gutiérrez Maluenda


Hablar de Luis Gutiérrez Maluenda es hablar de otra cosa, distinta, fresca y sorprendente. Me encontré con su obra por casualidad, como suelen ocurrir estas cosas, y desde entonces no he parado de leer sus novelas. Luis escribe novela negra con un estilo muy personal, lleno de humor. Su prosa, muy en el fondo, destila poesía, una poesía dedicada a los personajes de los bajos fondos de Barcelona que pueblan todas sus narraciones.
“Ruido de cañerías” (Alreves Editorial), es la tercera entrega del detective Atila, cuyo despacho está situado al fondo de un locutorio regentado por Lena, antigua amante de procedencia argentina y ahora felizmente emparejada y obsesionada con quedarse embarazada. Atila se sienta tras una mesa sobre la que tiene colocada una fotografía que un día compró en un todo a cien, en la que se puede ver a una mujer y a unos niños. Él piensa que esto da buena imagen para su negocio. El locutorio está poblado por todo tipo de fauna urbana, predominando los inmigrantes sin recursos, entre los que destaca el grupo de ecuatorianas denominado por él “Las adoradoras del ballenato”. Su actividad principal es el cotilleo y recelar de Atila.
Con estos mimbres, Atila se ha consolidado como uno de los detectives de referencia del Policial español por pleno derecho. “Ruido de cañerías” hace referencia al cuchitril en donde vive, un cuarto oscuro por donde pasan las bajantes de todos los vecinos, en el barrio del Raval. En ella, el detective recibe el encargo anónimo de investigar al presidente del Barça en lo que parece una conspiración para frenar sus aspiraciones políticas. Entre la decisión de abandonar el caso o aceptarlo, elige la segunda opción, dada la insólita cantidad de dinero que le ofrece su cliente. Por otro lado, una pareja de vecinos brasileños amigos suyos mueren en extrañas circunstancias y el caso es archivado con demasiada premura, tanta, que Atila no se cree la versión oficial. Las investigaciones de ambos casos se cruzarán, relacionándose entre sí y llevando al detective a investigar los chanchullos de una asociación de inmigrantes con intereses económicos y políticos que será clave en la investigación.
Las situaciones ácidas, el cinismo, el sentido del humor y el escepticismo, siempre presentes en la personalidad de Atila, hacen que la lectura sea, más que amena, vertiginosa. El detective sigue haciendo equilibrios entre su afición al whisky Vat 69 y su amor por Valentina (“lo más parecido a la mujer de su vida que hay en su vida”). Luis describe como nadie las calles del Raval, pobladas por delincuentes de poca monta, putas pasadas de vueltas y personajes, en general, bastante marginales y desfasados, pero que, en el fondo, conservan una buena dosis de corazón.
Los renglones de Luis recuerdan indefectiblemente a Raymond Chandler y a sus personajes, con sus luces y sus sombras. Su mérito es haber trasladado esos paisajes del padre de la Novela Negra a los paisajes de la Barcelona actual, sumida en esta crisis global que es un filón para construir las tramas de sus novelas, escritas, por otra parte, con un estilo ágil y muy personal. Desde mi punto de vista, Luis es uno de los mejores escritores del género con el que poder toparse desde la perspectiva del lector.
Parece que Atila tendrá continuidad gracias a sus propios méritos, pero también a la sagacidad de la Editorial Alreves, que ha sabido ver en él a uno de los detectives de referencia del Policial español, como ya mencioné anteriormente. Atila no es la única creación de Luis, ya que todavía se pueden conseguir las novelas del “Humphrey”, otro de sus detectives que está a la altura de Atila, con su propio universo narrativo. Si bien Atila ha encontrado continuidad gracias a los de “Alreves”, el “Humprhey” no tuvo tanta suerte a nivel editorial, algo incomprensible. Por muy buena que sea una novela, siempre hace falta esa pequeña dosis de buena estrella.
“Ruido de cañerías” ya está a la venta. Se puede leer independientemente de las dos anteriores, aunque yo os recomendaría la lectura de todas. En general, os recomiendo la lectura de toda la obra de Luis. Antes dije que era uno de los mejores escritores de Novela Negra de este país. ¿El mejor? A vosotros os toca decidirlo. Yo lo tengo claro.

El autor: Después de dedicarse buena parte de su vida a ejercer de ejecutivo informático, decide abandonar para escribir novelas de género negro. Su primera novela, Putas, Diamantes y Cante Jondo, fue finalista del premio Mejor Primera Novela de 2005 otorgado por la Asociación de Novela Negra y Policíaca Brigada 21. Otras de sus novelas son 806 Solo para adultos, finalista del premio Yoescribo.com, Música para los muertos (2007) y Una Anciana Obesa Tranquila (2009). Ha publicado también ensayos y cuentos en diferentes medios culturales, como las revistas El coloquio de los perros y Prótesis o el fanzine LH’ Confidential; su cuento «Harlem» figura en la antología La Lista Negra que reúne a los nuevos valores de la novela policíaca española. Asimismo, su conferencia sobre la importancia del jazz y el blues en la novela negra, se incluye en el libro Geografías en Negro. Complementa su tiempo asistiendo como invitado a conferencias y mesas redondas en torno a su tema preferido, novela negra, jazz y blues.

(Biografía obtenida de Al revés editorial)

Novelas:

Ruido de cañerías, 2012


Un caniche blanco muerto, 2012

Los muertos no tienen amigos, 2011

Mala hostia, 2011

El árbol bajo el que siempre llueve, 2011

Un origen salvaje, 2011

Una anciana obesa y tranquila, 2009

Música para los muertos, 2007

Putas, diamantes y cante jondo, 2005

jueves, 27 de septiembre de 2012

El pensamiento único


De un tiempo a esta parte, el pensamiento único se ha instalado en nuestra sociedad. Se nota en todos los ámbitos y se refleja en la prensa cada día. Tertulianos que, además de estar en radio y televisión, escriben su columna diaria o semanal, se dedican a defender con uñas y dientes los intereses de los medios a los que sirven y van moldeando las mentes de los que adolecen de pensamiento crítico. Estos comentaristas de lo diario que lo mismo opinan de la guerra de Irak que del hundimiento de la bolsa en Moldavia, no entienden de nada. Más bien son artistas de la retórica, trileros del birlibirloque demasiado bien remunerados, profanadores de la santa profesión que debería ser el periodismo. Tanto, que están tan alejados de la realidad del resto de los mortales como los políticos, banqueros y empresarios capitalistas a los que defienden.
¿Qué ocurre? ¿Qué no hay periodistas que sepan escribir y debatir? Los hay. Muchísimos. Pero no tienen los contactos necesarios para acceder a los grandes medios. Tampoco durarían mucho en ellos si lo que pretendiesen fuera ejercer la libertad de expresión. El otro día pude seguir la manifestación en torno al Congreso por las excelentes fotos de Reuters. Tanto las emisoras españolas como los periódicos on-line, daban una información bastante sesgada. Para la mayoría de los medios españoles, lo del pasado martes fue una perroflautada más o menos organizada, nada más lejos de la realidad. El Gobierno estaba preocupado por la imagen de España ante los mercados. Incluso ayer, nuestro presidente, el señor Rajoy llamaba patriotas a aquellos que se quedaron en sus casas.
Voy cumpliendo ya unos años, cada vez más, como todo quisqui. En mi vida había visto tanto surrealismo en el Gobierno y en los medios. ¿Qué pasa, señor Rajoy, que ahora el que protesta es un antipatriota? ¿No será que está ejerciendo su derecho constitucional a manifestarse? ¿Y no será que a lo mejor está cabreado porque se ha quedado en paro junto a su mujer y no tiene ni para comer?
Lo extraño es que en este tipo de concentraciones no haya un millón de personas en vez de las decenas de miles que aguantaron el festival perroflautil (que agredieron a los policías) y policial (estos agredieron a todo el que se ponía por delante, llevara o no rastas). Porque lo cierto es que, señores políticos, señores banqueros y señores periodistas del pensamiento único, con permiso de los señores, lo cierto es que no han sido los ciudadanos los que han causado esta crisis.
Otra de las pautas que a estas alturas ya se dan por sentadas es considerar de izquierdas a quienes piensan diferente al canon impuesto, criminalizar al que protesta, tachándole de sectario o de reliquia obsoleta, aunque las opiniones vertidas sean construidas desde el más estricto sentido común. Lo hace Rajoy y lo hizo Zapatero en sentido opuesto, ambos responsables de la falsa democracia de la que creemos gozar y que no es nada más que un bipartidismo apoyado en nacionalismos que se deleitan de una injusta ley electoral impuesta sin paliativos.
La lucha, el sentido común y la lógica, lejos de ser términos obsoletos, como nos quieren hacer creer, está hoy más vigente que nunca, mucho más cuando el pensamiento único se cuela hasta por las rendijas de nuestras ventanas.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Al otro lado (Editorial Ledoria), mi nueva novela


Mi nueva novela ya está lista. He hecho las últimas correcciones y ya tengo portada que, por cierto, me gusta bastante. Se titula “Al otro lado” y vuelvo a publicar con la Editorial Ledoria. Estará en las librerías a finales de septiembre o principios de octubre. Han sido meses de trabajo, de pensar, de documentación. Pero cuando todo acaba, cuando sabes que en breve estará en las librerías, sientes algo por dentro difícil de explicar.
Estoy muy contento, porque en tiempos de crisis, es más difícil publicar. Y el que alguien, de nuevo Ledoria, confíe en ti, es digno de agradecer. Espero que cuando la tengáis entre vuestras manos, disfrutéis de su lectura.

SINOPSIS:

Carmen, una joven periodista, decide escribir una novela sobre los campos de prisioneros franceses en el periodo posterior a la Guerra Civil, ya que su abuelo murió en el de Vernet. Para ello, concierta una cita con un misterioso anciano que asegura haber estado prisionero en el campo y que dice haber conocido a su abuelo. El encuentro marcará la vida de Carmen y de su amigo Juan Carlos, que decide ayudarla en la escritura del libro, ya que el anciano le cuenta lo que ella quería, pero también le informa de un viejo manuscrito medieval que llegó a su poder en el campo a través de un soldado. Ella queda tan fascinada por el manuscrito que decide cambiar el argumento de su novela para tratar en ella aspectos reflejados en ese manuscrito. En ese momento, tanto Carmen como Juan Carlos, ignoran que ya conocen al anciano y al resto de personajes con los que les tocará tratar en el proceso de documentación y tendrán que enfrentarse a cientos de recuerdos perdidos en alguna parte de su memoria. Juntos se tendrán que enfrentar a sí mismos y a quienes intentarán evitar que consigan sus objetivos. A partir de aquí, ambos inician un viaje que les llevará a Burgos, al condado de Cork en Irlanda y finalmente a una casa llena de magia en pleno centro de Madrid, sede de una sociedad ancestral, en donde vivirán junto al resto del personajes experiencias que jamás habría pensado que pudieran ocurrir ni en el más fantasioso de sus sueños.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Narcolepsia, de Jordi Ledesma


“Narcolepsia” (Editorial Alrevés, 2012) es la primera novela de Jordi Ledesma. Su calidad la ha llevado a ser finalista del Premio Silverio Cañada a la mejor primera novela negra escrita de la presente edición de la Semana Negra de Gijón. Con este aval y el de la editorial Alrevés, que está publicando muchos de los títulos más interesantes del género, se presenta en sociedad este escritor cuyo éxito seguramente ha rebasado sus más optimistas expectativas.
La novela comienza con un flashback que es continuación de uno de los capítulos finales. A partir de aquí, nos cuenta la historia de Julio Perla, un chaval de la Barceloneta que pasa de jugar partidos de fútbol en el barrio al menudeo, convirtiéndose poco a poco gracias a su sagacidad en un camello importante del clan gitano de los Heredia. Del jachís pasa a la coca y a partir de ese momento empieza a manejar grandes cantidades de dinero que le proporcionan de golpe un nivel de vida impensable para un chaval de su edad. La narración de sus andanzas y las de sus colaboradores, amigos del barrio, nos lleva a un ritmo vertiginoso hacia el primer conflicto, sin el cual, no existe ninguna novela que se precie, resuelto por el autor, dicho sea de paso, de forma magistral. Esto constituye la primera parte de la novela.
En la segunda se nos muestra a un Julio más maduro como consecuencia de los años transcurridos y de las duras experiencias pasadas. Convertido en “el Perla” y aleccionado por John Claudio, un secundario de lujo curtido en mil batallas en las calles de Medellín, entra a trabajar para el clan de Sinaloa, que acaba de triunfar en una guerra de cárteles y a ejercer la hegemonía que antes portaba el clan de Juárez. La vida de “el Perla” se convierte en una sucesión de altibajos a través de la importación de toneladas de coca que introduce en España por diversos canales. Pero pronto se dará cuenta de la codicia de los que le rodean, dispuestos a todo con el fin de lucrarse de su “trabajo”. La trama camina a través de un ritmo trepidante hacia el desenlace. El lector logra identificarse con el protagonista y al igual que él, en su mente se va formando una palabra: vendetta.

La novela está narrada con la técnica del narrador omnisciente, aunque parece escrita en primera persona, ya que el Perla aparece en casi todos los escenarios, pero con la ventaja de que el lector puede saber más cosas que el protagonista. “El Perla” recuerda por momentos al “Pijoaparte” de Marsé o al “JW” de Jens Lapidus, personajes entrañables le la Literatura Negra. Pero Jordi imprime a su protagonista una originalidad especial, un realismo demoledor que es consecuencia de la titánica labor de documentación del autor, que profundiza en el mundo del narcotráfico como nadie. “Narcolepsia” es también una novela de sentimientos, ya que nos muestra con bastante poesía las andanzas de un adolescente de barrio. Un chico que a una temprana edad se va a dar cuenta de golpe de las consecuencias de haberse introducido en un mundo de adultos al margen de la ley y que adquirirá una frialdad atípica para un chaval de veintipocos años. Frialdad que inexorablemente le va a ayudar en los tejemanejes que lleva a cabo, pero que también le va a ir destruyendo como persona.

La abundante documentación del autor hace que por momentos parece que estemos leyendo un ensayo, viendo un documental. El mérito de Jordi está en no contarlo de manera aséptica, ya que no pierde en ningún momento la perspectiva de los personajes y la trama. Si yo fuera novelista novel, desde luego querría ser como Jordi Ledesma.
El leer esta novela ha sido un placer por lo aprendido sobre un submundo con el que habitualmente solo tenemos relación a través de los medios de comunicación. Y por lo que, en mi opinión, debe hacer una buena novela con el lector: hacerle reflexionar.
 

Recuerdo compré la novela en FNAC Castellana, en donde tuve la suerte de conocer al autor y charlar con él. Mi despiste crónico hice que me la dejara en el asiento del vagón del Metro. Cuál no sería mi sorpresa cuando al llegar a casa recibí un mensaje privado por Facebook del chaval que la había encontrado. Como iba dedicada, me buscó en la red social y me la devolvió. Al contarle la anécdota a Jordi, le hicieron llegar un ejemplar. Lo que está claro, y eso que parece que los elementos se alinearon para todo lo contrario, es que “Narcolepsia” y yo estábamos destinados a encontrarnos. Y os aseguro que ha sido un grato encuentro.

Jordi Ledesma nació en Tarragona en 1979. Ha vivido en Cambrils desde los siete a los veintiseis años. Le gusta decir que es de allí, aunque actualmente vive en Mont-Roig del Camp. Estudió en la Escola Taller d’Art i Oficis de la Diputació de Tarragona. En 2003 autopublicó el poemario Agua de mayo (Silva Editorial). Narcolepsia es su primera novela.

viernes, 24 de agosto de 2012

El club de los filósofos asesinos, de Julio Murillo

 


            A Julio Murillo lo conocí virtualmente gracias a Facebook. Más tarde, tuve el placer de conocerlo en persona en la Semana Negra de Gijón, acudí a su presentación y compré su última novela, “El club de los filósofos asesinos” (Ediciones Martínez Roca). En ella se cuentan las actividades de “Le Club”, un grupo de élite cuyos componentes tienen alias de filósofos, tales como Sócrates, Pitágoras, Hipatia, etc. Todos los miembros han sufrido en el pasado alguna injusticia de gran calibre merced a la cual se han unido al club, que se dedica básicamente a realizar ejecuciones de indeseables al margen de la Ley.

           
            El protagonista principal es Henry Gaumont, un hombre al que su mujer le ha abandonado después de desplumarle y que, a la vez, es despedido de su trabajo de publicista por un jefe sin escrúpulos. Deshecho, jura vengarse de los dos, aunque la aparición de Pierre, un marchante de Arte que le pone al frente de su negocio, y de Adele, una bella y enigmática mujer, hacen que la vida vuelva a sonreírle y que se vaya olvidando poco a poco de su venganza.
            Paralelamente, Claire Valery, una inspectora de policía, va investigando varios casos, así como los crímenes relacionados con “Le Club”, que ya investigara hace años su antecesor en el cargo.
            La novela es un puzzle en el que las piezas acaban encajando lentamente. Un thriller psicológico en el que nada es lo que parece, ya que los personajes, tras la transformación sufrida a lo largo de la trama, muestran al final su verdadera cara, avanzando hacia un desenlace espectacular e inesperado. 

           
             El autor utiliza la técnica narrativa del narrador omnisciente, lo que posibilita al lector situarse en distintas escenas, teniendo conocimiento de lo que ocurre simultáneamente con los diversos personajes. El libro es de lectura rápida debido al estilo del autor y a que, una vez caracterizados los personajes, el lector quiere saber qué es lo que va a ocurrir en el capítulo siguiente. La evolución del personaje protagonista a lo largo de la trama es espectacular. El hecho de que no tenga un antagonista, sino varios, hace que por momentos la novela parezca un western al estilo de los de Zinnemann o Peckinpack. Pero sobre todo es una novela que te hace reflexionar sobre el bien y el mal, sobre las leyes y el Estado, sobre la vida y la muerte. ¿Quién no ha deseado alguna vez matar a alguien por su condición de asesino, estafador, violador o genocida? 
            
             “El club de los filósofos asesinos” hace que el lector transite a lo largo de un dilema moral en el que la línea entre lo que está bien y lo que está mal es demasiado delgada. Una novela que bien podría ser llevada al cine, con abundantes descripciones e ingeniosos diálogos, cuya trama transcurre en Francia. Si bien el escenario podría ser cualquier país, porque en todos los sitios hay gente susceptible de ser eliminada o ejecutada al modo de “Le Club”, Francia es una buena elección, al ser este un país que es cuna del libre pensamiento, característica fundamental del grupo secreto que constituyen los componentes de “El club de los filósofos asesinos”.
           
            Una novela, por tanto, muy recomendable, porque además de entretener, hace reflexionar, hace que el lector sufra la metamorfosis experimentada por los personajes. Una novela muy negra, situada en el contexto de la crisis internacional que nos muestra la realidad social que podemos observar cada día en los periódicos: banqueros y policías corruptos, asesinos de toda índole y un grupo de justicieros con deseos de cambiar el mundo y que deciden pasar a la acción. Enhorabuena, Julio. Esperamos la próxima en breve.

Julio Murillo Llerda (1957), escritor, periodista, director creativo y experto en comunicación, ha coordinado y dirigido todo tipo de publicaciones y revistas de información general, programas de radio, asesorías creativas y campañas publicitarias para grandes marcas. Irrumpió con fuerza en el terreno de la narrativa con Las Lágrimas de Karseb. Constantinopla, 1453, ópera prima finalista en la quinta edición del Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio; título al que siguieron Las Puertas del Paraíso, El misterio de los crímenes de la catedral de Florencia, El Agua y la Tierra. Maratón, Termópilas, Salamina y Platea (2007), Shangri-La. La cruz bajo la Antártida, que fue su primera incursión en el thriller de corte histórico y que se alzó con el Premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio 2008, y Oricalco (2010).

En la actualidad compagina la literatura con la colaboración en diversos medios de comunicación, mientras su obra empieza a traspasar con éxito nuestras fronteras.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Entrevista realizada por el blog de El color de las palabras

Os dejo aquí una entrañable entrevista que me han hecho desde el blog "El color de las palabras, dedicado a entrevistas a escritores y presentaciones de sus obras. Son geniales.

http://colorpalabras.blogspot.com.es

 

PACO GÓMEZ ESCRIBANO, escritor


1º ¿Quién es  PACO GÓMEZ ESCRIBANO?
Uf, eso es difícil de precisar, yo sigo buscando todavía una identidad, pero os puedo hablar un poco de él. Paco es un tipo de un barrio de Madrid, Canillejas. Estudió Formación Profesional en la rama de Electrónica porque todos decían que el BUP no tenía salida como no fuese para ir a la Universidad. Por aquel tiempo, ni en mi barrio ni en mi familia había tiempo para esas frivolidades. No obstante, al final me vi en la Facultad de Ingeniería y me hice Ingeniero Técnico Industrial. Tras seis años en fábrica, aprobé las oposiciones de profesor de instituto y en ello estoy hace ya veinte años. Y todo esto a pesar de que a mí lo que me gustaban eran las Letras y la Historia. En fin...
2º ¿Cómo empezó todo en el arte de escribir?
Empezó porque me di cuenta que hacía buenos apuntes de Electrónica para mis alumnos, que disfrutaba mucho redactándolos. Si a esto añadimos que llevo leyendo compulsivamente desde que era pequeño, era lógico que pasara a escribir, primero relatos y después novela.
3º Háblanos de tu libro EL CÍRCULO ALQUÍMICO.
El círculo alquímico es mi primera novela publicada. Comienza en la catedral de Toledo con la aparición de un fresco en unas obras de remodelación de la capilla de San Ildefonso. Alrededor de él se van aglutinando una serie de personajes: un profesor de la UNED encargado de la restauración; su hermana y una amiga, residentes en Alemania, que vienen a pasar las vacaciones a España; un detective que al principio está al servicio de los malos, pero que cambia de bando debido, sobre todo, a que protagoniza una historia de amor con la amiga de la hermana del profesor; y dos sacerdotes. El fresco les lleva a todos ellos a realizar un viaje, primero a Jerusalén, después a Egipto, para terminar volviendo a Toledo. Es un viaje físico y también espiritual, ya que a partir de él, sus vidas no volverán a ser las mismas. En ese viaje están guiados por un personaje excepcional que aparece y desaparece en sus vidas, Boris. Y también hay un malo, un mafioso americano que lucha por alcanzar la inmortalidad a través de la Alquimia.
4º ¿Te defines como un escritor de novelas de aventuras, misterio, thrillers o simplemente escribes lo que fluye de ti en cada  momento?
Escribo lo que me apetece, lo que pasa es que los editores y los libreros tienen irremediablemente que clasificar tus novelas, aunque solo sea para incluirla en una colección o situarla en el anaquel de una estantería. Mi novela ha sido clasificada como “Thriller esotérico” y ciertamente tiene esoterismo porque me ha gustado desde siempre. Pero, como ya dije antes, hay una historia de amor, un detective y un mafioso y mucha Historia del Arte, que me apasiona.
 
5º ¿Los relatos son otro de los campos que utilizas para expresarte?
Claro. Escribir una novela requiere mucha disciplina: escribir a diario, mantener tensión argumental, caracterizar personajes, etc. En cambio, un relato se puede escribir en una hora o en cinco minutos, te quita el mono de escribir. Para mí es como un latigazo que no te quita excesivo tiempo. Lo puedes escribir e irte a tomar una cerveza con los amigos con tu mente liberada. Sin embargo, cuando estás con una novela, de alguna manera siempre está en tu cabeza y tu mente no se relaja.
6º Has sido finalista en diversos certámenes y fuiste 2º premio de Novela corta en el Certamen Internacional de Novela Corta "Lola Peche", del casino de Algeciras. ¿Qué te ha aportado toda esa andadura hasta hoy?
Ante todo, probarme a mí mismo. Que haya relatos y poemas míos incluido en diversas antologías significa que alguien que entiende ha valorado positivamente tu trabajo, más allá de tus conocidos o tu familia. Sobre todo me ha dado ímpetu para seguir con esto.
7º Aparte de escribir eres un apasionado de la lectura ¿ha sido importante para ti como escritor el leer a tantos escritores y de diferentes estilos?
Por supuesto. Ser novelista es un oficio, como fontanero o camarero. Solo leyendo a otros, sobre todo a los grandes maestros, es como se adquieren las capacidades básicas para escribir. Aun así, cuando te pones con tu primera novela, te das cuenta de que escribir una historia es tela de complicado. No basta con tener talento o imaginación. Escribir una novela es como construir un edificio. Y eso solo se consigue habiendo leído mucho y escribiendo mucho. Lo lógico es que tus primeros escritos acaben en la papelera por obra y gracia de tu propio filtro.
8ª Háblanos de tu proceso creativo ¿Sueles escribir cada día, tienes algún tipo de manía o recurres a alguna lugar o habitación en concreto que te permite fluir con la escritura?
Generalmente se me ocurre una historia. Puede pasarme en el Metro, en un bar o paseando por la calle. A partir de ahí le voy dando vueltas y cuando tengo algo empiezo a escribir. Para hacerlo, me basta el portátil y una conexión a Internet, por si tengo que consultar algo. Normalmente escribo en mi habitación, pero también puedo hacerlo sentado en un bar o desde la habitación de un hotel si estoy fuera, no soy maniático para eso. También suelo tener presente el final, para ir caminando hacia él. A partir de ahí sigo el clásico esquema de planteamiento-nudo-desenlace y genero un conflicto, sin conflicto no hay historia. Mi amigo y maestro Juan Madrid me dijo una vez que para escribir una novela hay que plantearte el siguiente axioma: “Alguien quiere algo. Alguien o algo se lo impide”. Llevaba razón, me estaba mostrando la forma de idear el conflicto.
 
9º Sabemos que muy pronto sale a la calle otra novela tuya ¿cómo está el tema y si puedes darnos alguna pincelada sobre ella?
Pues acabo de terminar de corregirla y la he enviado a la editorial. Por cierto, es la misma que publicó “El círculo alquímico”, Ledoria. Se va a titular “Al otro lado” y creo que saldrá en septiembre u octubre. Como podéis imaginar estoy muy contento. Esta historia comienza con una conversación entre una periodista y un anciano. Ella quiere escribir una novela sobre los campos de prisioneros franceses después de la Guerra Civil española, ya que su abuelo estuvo en el de Vernet. El anciano asegura haber estado allí y haber tenido tratos con su abuelo. Le relata que un día un soldado le dio un manuscrito medieval a cambio de cigarrillos. El manuscrito y su temática deja fascinada a la periodista, que cambiará el argumento de su novela. El anciano no es quien dice ser, ella se dará cuenta pronto, y cuando vuelva a verle en una casa de la calle Serrano, una casa rebosante de magia, no solo lo verá más rejuvenecido, sino como Gran Maestre de una Logia que se remonta hasta el principio de los tiempos. En esa casa conocerá a personas de distinta procedencia, que junto a ella están a punto de vivir experiencias que cambiarán sus vidas.
10º ¿Que sientes cuando un lector te felicita o te recuerda algún pasaje del libro que le ha emocionado?
Pues flipo en colores, la verdad. Que alguien se emocione con algo que tú has escrito es algo mágico. Y sobre todo te da fuerzas para seguir escribiendo, aun a sabiendas de que publicar es muy complicado.
11º ¿Cómo ves el mundo editorial actual?
Mal, por la crisis. Además están en un momento que no saben muy bien que hacer por el libro digital y demás. Está claro que a ellos les interesa que la cosa siga igual, pero las nuevas tecnologías mandan. Nunca he entendido bien ese mundo. Las grandes, tienen a sus autores fetiche, en los que invierten en campañas publicitarias. Pero claro, tienen que tener un catálogo. Ahí es donde entramos los demás, los desconocidos, cuyos libros pasan la mayoría de las veces por las librerías sin pena ni gloria. Y verdaderamente, suele haber más calidad en autores desconocidos que en los best sellers. Pero así va esto.
12º Aparte de la literatura eres un apasionado de la música ¿cierto?
Sí. Toco la guitarra desde que era pequeño. Actualmente tengo un grupo con amigos del barrio, “Javi el del cúter y los divorciaos”, en el que toco la batería y canto. Y también toco en otra formación, “Rock and Books”, una idea surgida en la azotea de un hotel, en una fiesta. Fue una charla entre Javier Márquez, Pedro de Paz y yo. A los tres nos gusta la música, los tres tocamos y surgió la idea de hacer un grupo formado únicamente por escritores. A partir de ahí, tocamos en donde nos dejan, relacionando música y literatura, y hacemos Rock and Roll, por supuesto. Por cierto, nuestra próxima actuación es en el Hebe, en Vallecas, el 13 de septiembre. Y estamos gestionando la posibilidad de tocar en la cárcel de mujeres de Alcalá-Meco, también el mes que viene.
13º La poesía es otra de tus debilidades. ¿Escribes alguna vez poemas?
A diario. La Poesía es Literatura en estado puro. Es lo que sale del alma y directamente lo plasmas en el papel, sin pasar por el descodificador de la racionalidad del cerebro. Te permite expresar lo que sientes y utilizar adjetivos que raramente aplicas en prosa. Definitivamente sí, es una de mis debilidades. Y a más de un poema le he puesto música. Cuando lo interpretas a la guitarra y lo cantas, ya es para flipar.
14 Escríbenos algo improvisado que sientas en este momento o de alguno de tus escritos para toda aquella persona que lea tu entrevista en estos momentos.
Se me sale el corazón por las grietas de un alma que se resquebraja. Me muero en cada amanecer para reencarnarme en una estrella alejada de la maldad en un ensueño imposible. Lo cierto es que cada noche vuelve a esconderse el sol, y me veo solo, caminando por un desierto de azufre que se encuentra en cada calle. Ahogo mi vacío en garitos infectos, tugurios que vetan la entrada a la esperanza. Y comulgo con recuerdos anclados en mis entrañas, que me mantienen firme en este caminar a través de yermos valles de flores marchitas. He estado en el cementerio para depositar una rosa negra en una tumba sin nombre mientras quemaba mi último poema. Ya no hay más versos. Ya no hay más yo. Es el fin.

15 ¿Qué le pedirías al futuro?
Que viniera un virus que solo atacara a las personas que nos han llevado a la crisis y que, por tanto, se aliviara el paro y tanto sufrimiento causado por indeseables sin escrúpulos. Eso en el aspecto general. Y en lo particular, salud para mi familia, para mis amigos y, si sobra un poquito, para mí.
Preguntas rápidas: 
Una ciudad? Madrid
Una sensación? Estar enamorado
Un color? El violeta
Un olor? Cocido madrileño
Miedo a ? La mentira
Animal preferido? Gato
No te gusta que? Me traicionen y me mientan
Te gusta que? Los que estén a mi alrededor estén felices
Admiras a? Un tipo de mi barrio que vive en la calle
Nunca pudiste? Pintar bien, es una frustración
Crees en vida extraterrestre? Por supuesto
Un libro? El tercer ojo, de Lobsang Rampa
Un momento? Cuando mi chica sonríe
Un lugar para visitar? Londres
Una película? El padrino
Una canción favorita?  Una noche sin ti, de Burning
Una manía? Tengo la manía de querer dar una paliza a un político, pero no lo hago porque está penado
Un deseo? Que nos dejen vivir en paz
                 Facebook de Paco Gómez Escribano

domingo, 12 de agosto de 2012

La tristeza del samurai, de Víctor del Árbol


            Había oído hablar mucho de esta novela publicada por la editorial Alrevés, que últimamente está sacando títulos muy interesantes. Y tuve el placer de conocer a Víctor del Árbol en la Semana Negra de Gijón. Acudí a su presentación, me firmó mi ejemplar y mantuvimos una breve, pero intensa conversación. Tenía ganas de leerla, ya digo, en estos casos la editorial es una referencia. Pero es que además, este libro ha ganado el prestigioso premio Le Prix Polar Européen, concedido por la revista francesa Le Point, y si no me equivoco es el primer español que lo gana. Y no será el último, ya que está o estará nominado a otros cuantos, nacionales e internacionales.

            Comencé con la lectura de la novela en la soledad de mis vacaciones en Estaca de Bares. Allí, sentado en los acantilados y con el ruido del mar de fondo, me di cuenta de que tenía entre mis manos algo excepcional. Una trama y unos personajes complejos, pero a la vez accesibles al lector, que en ningún momento pierde la perspectiva de la historia. La novela comienza en la Extremadura de 1941, en plena posguerra, describiéndonos un ambiente deprimente y rancio en donde la nueva clase política dominante hace lo que quiere a costa del pueblo. De pronto, Víctor nos sumerge en la Barcelona de 1981, contándonos otra historia con diferentes personajes. El lector no tarda en intuir que las dos tramas paralelas, como no podía ser de otra forma, están relacionadas.


            Un crimen cometido en el pasado va a traer consecuencias a tres generaciones de la familia Alcalá y a todos los que por algún motivo se han cruzado con ellos. Nos encontramos con asesinatos, conspiraciones, secuestros, extorsiones y con toda clase de delitos aderezados en todo momento por sentimientos de odio, pasión y amor. Los personajes y los sucesos se van entrelazando poco a poco para dar paso a situaciones impensables, pero Víctor con su estilo narrativo las viste de la credibilidad que falta en tantas novelas que circulan por ahí. La tensión narrativa va aumentando en progresión geométrica hasta llegar al desenlace, del todo inesperado.


            El autor se atreve a fantasear metiendo en la trama el intento de golpe de estado de Tejero, y son varios de los implicados los que aparecen como personajes secundarios. Pero independiente de todo esto, me gustaría hacer hincapié en uno de los platos fuertes de esta historia: la caracterización de los personajes, dotados todos y cada uno de ellos con toda la gama de sentimientos que puede experimentar el ser humano.


            Como utiliza la técnica del narrador omnisciente, el lector viaja a velocidad de vértigo por una variedad de escenarios que, sin duda, enriquecen la obra. En mi caso, no fueron pocas las veces que llegué a estremecerme por la variedad de situaciones y por el dramatismo impreso a ambientes y a personajes. Me hizo reflexionar en cada capítulo, al respecto, por ejemplo, de si la culpa puede transmitirse de padres a hijos, o sobre si los hijos pueden o no pedir cuentas a sus padres por su pasado. Una novela que no puede dejar indiferente a nadie, sin duda.


            Y así parece que ha sido, ya que novela y autor, han aparecido en todos los periódicos nacionales y en las principales publicaciones internacionales. Ha sido traducido a varios idiomas y publicado en muchos países. Y a día de hoy, me consta que sigue firmando contratos para que la novela vea la luz en otras latitudes. Víctor del Árbol, a pesar de que ya había ganado el premio Tiflos con su primera novela, “El peso de los muertos”, ha pasado del anonimato al estrellato y de repente ha tenido que hacer las maletas e ir a presentaciones, conferencias y mesas redondas allá en donde le requieren. Y sin embargo, el bueno de Víctor, siempre está ahí para atender a las inquietudes de un lector. No todas las buenas novelas con siguen el éxito, ya que en muchos casos hay factores que dependen mucho del azar. Pero “La tristeza del samurai” lo ha conseguido, de lo cual yo me alegro, compañero. Un abrazo, enhorabuena y que siga la racha.

 
-Víctor del Árbol: (Barcelona, 1968) es escritor de nacimiento. Es el mayor de seis hermanos y su madre le dejaba en la biblioteca desde la salida del colegio hasta la hora de cenar para poder acudir a su trabajo de limpiadora. Esto le permitió leer multitud de libros que alimentaron su vocación de escritor. Fue seminarista durante cinco años, en el seminario de Ntra. Sra. de Montealegre, para más tarde cursar estudios de Historia en la Universidad de Barcelona y trabajar, actualmente, de Mosso d´esquadra para la Generalitat, trabajo que le ha permitido acercarse, desde 1992, al aspecto más humano de las personas, a las que describe de forma magistral en sus obras. Recibió el Premio Tiflos por su primera novela, “El peso de los muertos”, con un prestigioso jurado formado, entre otros, por Luis Mateo Díez, Soledad Puértolas y Manuel Longares. Con esta nueva novela Víctor del Árbol se situará, sin duda, entre los mejores escritores españoles de la actualidad.

jueves, 26 de julio de 2012

“El error azul”, de Javier Lorenzo



Si tengo que decir cuándo conocí a Javier Lorenzo, no lo recuerdo. Solo sé que empezamos a coincidir en saraos literarios y que empezamos a saludarnos y a hablar. Estas reuniones de escritores, convocadas por editoriales, revistas culturales o por algún escritor que presenta novela nueva, son uno de los alicientes de vivir en Madrid. 

 
Javier es un tipo alto, recio, de sonrisa bonachona, que derrocha camaradería, aunque tras esa mirada suya, he creído vislumbrar una mala hostia oculta a la que no me gustaría enfrentarme. O quizás, solo sean imaginaciones mías.


Tras habernos saludado unas cuantas veces, miré en Internet su trayectoria, encontrándome con un tipo que es periodista y que empezó trabajando en la cadena SER para pasar después a El Mundo, dando rienda suelta a su gran pasión, escribir. Pero además, Javier es árbitro de esgrima, deporte del que fue campeón de España junior en 1980 y miembro de la selección nacional durante cinco años.
En cuanto a su trayectoria literaria, publicó “La España hortera”, un ensayo prologado por Luis Carandell, y realizó guiones para televisión. Su primera novela, “El último soldurio” (12 ediciones y 50000 ejemplares vendidos) ve la luz con Planeta, al igual que la segunda, “Las guardianas del tabú”, ambas novelas históricas. 


Quedé con Javier y su inconfundible coleta la pasada Feria del Libro de Madrid. Esta cita aplazada varias veces por respectivos problemas de agenda, tiene su origen en la presentación de la novela de otro amigo, Jorge Díaz (por cierto, si no habéis leído “La justicia de los errantes” no sé a que esperáis), en donde Javier y yo nos encontramos por enésima vez en el bar al que fuimos después de la mencionada presentación. Charlamos breve pero intensamente. No voy a desvelar aquí el contenido de nuestra conversación, que queda para nosotros, pero de ahí surgió la idea de citarnos para que él me entregara su última novela.


Como decía nos vimos en el Retiro, tomamos una cerveza y nos despedimos. Yo me llevé “El error azul” (Planeta, 2011) bajo el brazo, con ganas de leerlo en cuanto terminara de leer la novela con la que andaba aquellos días. Lo cierto es que no he podido hincarle el diente hasta hace bien poco por problemas de tiempo, pero una vez leída la primera página, no he podido dejar de leer. 


La trama está narrada en un lenguaje exquisito, lo que denota el depurado estilo de Javier. Lo hace con la técnica del narrador omnisciente, que aporta variedad de escenarios y puntos de vista. Pero además, el texto se enriquece con capítulos narrados en primera persona por Martín, uno de los personajes principales. La historia gira en torno a Amelia, una mujer muy distinta a las demás, bellísima y adelantada a su tiempo. Su encanto hace que Alberto se enamore perdidamente de ella. No solo no es correspondido, sino que ella elige a Martín, rival en lo personal y en lo ideológico. A partir de aquí, la vida de Amelia se convierte en maldita. La época histórica de “El error azul” abarca desde pocos años antes de la Guerra Civil Española hasta la posguerra y posterior evolución de España como país que vive la dictadura de los vencidos. Alberto, victorioso en lo ideológico sigue acechando a Amelia durante años. Martín la tiene a ella, pero combatió con las tropas de la República, lo que marca decidida y dramáticamente su vida.
Sin duda, la trama principal la constituye este triángulo de personajes, pero en la novela hay más. Se describen paisajes rurales y urbanos. Y Javier nos cuenta de forma excepcional los otros paisajes, los humanos. Nos habla de amor y de otros sentimientos antagónicos, como la mezquindad avalada por una posición de poder. Y aunque no se puede decir expresamente que sea una novela sobre la Guerra Civil, ya que la historia podría haberse ambientado en cualquier otra época, el autor nos sumerge de lleno en uno de los periodos más dramático de nuestra historia, contándonos episodios amargos del pueblo del que son originarios los tres protagonistas; de cómo los vencedores represaliaron brutal y salvajemente a los vencidos; de la guerrilla que continuó por diversas zonas de la geografía española una vez que terminó la contienda.


“El error azul” es una de las mejores novelas que ha caído en mis manos en los últimos tiempos. Una novela que demuestra que el estilo no está reñido con la historia. Un libro de esos que cuando te quedan pocas páginas, sientes que se va a acabar, cosa que no quieres, aunque por otra parte te apetece mucho conocer el desenlace que, en este caso, es inesperado y espectacular.
Javier Lorenzo seguirá escribiendo, sin duda, porque esto es lo suyo. E independientemente de las crisis o los altibajos de las editoriales, seguirá publicando, porque siempre habrá editores interesados en sus manuscritos. Y yo, ya cuento con él como amigo. Pero a partir de ahora, cuento con él como autor de cabecera. Enhorabuena, escritor.

sábado, 16 de junio de 2012

La luz muerta, de José Javier Abasolo


 
            Las grandes editoriales suelen tener a dos o tres autores fetiches a los que dedican todos sus medios y todo su dinero en promoción. Son los que llegan al gran público porque sus novelas están en las librerías, pero también en las grandes superficies, en gasolineras, etc. Lo que ocurre es que como tienen que tener un catálogo, rellenan su nómina con escritores menos conocidos a los que les hacen una tirada menor y en la mayoría de los casos no les montan ni una mísera presentación en su ciudad natal. ¿Qué quiénes compran sus libros? Sus familiares, sus amigos y algún lector despistado que junto a un nombre desconocido reconoce el sello editorial que aparte de salir en prensa, radio y televisión, empapela las paradas de autobús con la imagen de los mencionados autores fetiche, que en la mayoría de los casos no atesoran ni la mitad de la calidad literaria que los desconocidos. El único mérito que presentan como tarjeta de visita es ser tertuliano, periodista famoso o simplemente famoso, sin oficio, pero con mucho beneficio.
            Luego están las otras, las editoriales pequeñas, las que apuestan por un autor porque piensan que lo que escribe es bueno. Tienen problemas de distribución, sus libros no llegarán a kioscos ni a gasolineras, ni siquiera a las grandes superficies. Viven de la fidelidad del lector, que normalmente repetirá en cuanto la editorial publique un nuevo título. Es el caso de Erein, una editorial vasca que inició la colección “Cosecha roja” de novela negra, con siete títulos editados hasta ahora y tres nombres cuyas plumas atesoran calidad literaria y experiencia demostrada: Jon Arretxe, Javier Abasolo y José Luis Muñoz.
            En marzo de 2010 publicaron el segundo título de la colección, “Pájaros sin alas”, de Javi Abasolo, una novela de 486 páginas en la que el autor nos presentaba a Mikel Goikoetxea, un ex ertzaina apartado del cuerpo por recibir acusaciones falsas y reconvertido a detective para sobrevivir. En la novela, resuelve el caso del Karibeko Kluba tras perder a su mujer en un suicidio que al final resulta ser un asesinato. Con estos antecedentes, el detective vuelve a la carga en la nueva novela de Javi, “La luz muerta”, sexto título de la colección “Cosecha roja”. Escéptico como pocos y dueño de un cinismo chandleriano adaptado a Bilbao, Mikel Goikoetxea “Goiko” reaparece tranquilo, con sus problemas económicos solventados debido a la herencia que le ha dejado un conocido notario bilbaíno amigo de su padre para el que trabajó en “Pájaros sin alas”. El notario y el caso, además del propio Goiko, son el vínculo de “La luz muerta” con “Pájaros sin alas”.
            Pero cualquier remanso de paz es solo un espejismo en la vida de un detective que se precie. En esta nueva entrega, el investigador se ve forzado a aceptar un nuevo caso presionado por el presidente del Tribunal Superior de Justicia vasco, que le encarga ser la sombra de Agurtzane, su hija ilegítima, en un reportaje que ella quiere realizar sobre las muertes por sobredosis. Lo cierto es que ella sospecha que su amiga Erika Pereda, última víctima, que ni siquiera consumía heroína, ha sido asesinada. Juntos tirarán de un invisible hilo de una madeja que no se deja vislumbrar hasta verse envueltos en una trama macabra que conduce al lector hasta un desenlace inesperado.
            Posiblemente tengamos que esperar bastante, o no, solo Javi y Erein lo saben, hasta la tercera entrega de Goiko, ya que Javi es un escritor prolífico y no se dedica solo a las sagas. En cualquier caso, sus lectores seguiremos disfrutando de su prosa y su buen hacer como armador de tramas negras. Escritor original, utiliza diversas técnicas de narración en casi todos sus libros. En su última obra, utiliza la primera persona para narrar los pasos de Goiko, aprovechando la fuerza de este estilo a la hora de caracterizar al personaje. Sin embargo, se acoge al narrador omnisciente para describirnos el entorno de Andoni Zubikarai, forense que ve incrementadas de cadáveres sus jornadas de guardia, una subtrama que se unirá a la trama principal en el desenlace. En “Pájaros sin alas”, Javi utilizaba incluso la segunda persona para narrar una de las subtramas, demostrando su maestría no solo en cada uno de los estilos, sino en su habilidad para juntarlos en una misma novela, algo nada habitual.
            Ojalá Javi pudiera dar el salto a una editorial grande. No porque Erein y las otras editoriales no sean buenas, que talento ya han demostrado sus editores al publicarle sus obras, sino porque él podría llegar a un abanico más amplio de lectores, que lo merece. Y si no, ellas se lo pierden, como tristemente se perderán a Javi miles de potenciales lectores que estarían encantados de leerle. Yo creo que todo llegará y mi deseo es que para eso pase poco tiempo.

José Javier Abasolo es Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto. Ha trabajado como abogado y desempeñado varios puestos en las administraciones públicas, desempeñando sus funciones en la actualidad en el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco.

En el campo de la literatura tiene una larga trayectoria como autor de novela negra, habiendo publicado los siguientes libros: Lejos de aquel instante (1997, Premio de Novela Prensa Canaria 1996 y finalista del Premio Hammett 1997, traducido al francés), Nadie es inocente (1998, traducido al francés e italiano), Una investigación ficticia (2000), Hollywood-Bilbao (2004), El color de los muertos (2005), Antes de que todo se derrumbe (2006, Premio de Narrativa García Pavón 2005), El aniversario de la independencia (2006, Premio Farolillo de Papel del Gremio de Libreros de Bizkaia), Heridas permanentes (2007), Pájaros sin alas (2010) y La luz muerta (2012).

Ha sido traducido al euskera, al italiano y al francés.