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Al otro lado

Al otro lado
"Al otro lado", de Paco Gómez Escribano. Editorial Ledoria. I.S.B.N.: 978-84-15352-66-2.
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Presentaciones:

Sábado, 27 de abril a las 12 h. en la Feria del libro de Granada, en el Centro de Exposiciones de CajaGRANADA Puerta Real. Me acompañará en la presentación el compañero de Granada Jesús Lens. Y a las 13 horas firma de ejemplares en la Caseta de Firmas.

Sábado, 20 de abril, de 11 a 13 h. y de 17 a 20 h. en la Feria del Libro de Fuente el saz de Jarama.

Sábado, 26 de enero a las 20 h. en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan. Me acompañará en la presentación el compañero de Ciudad Real José Ramón Gómez Cabezas, autor de "Réquiem por la bailarina de una caja de música", de la Editorial Ledoria.

Martes, 23 de octubre a las 19.30 h. en la librería Estudio en Escarlata (Guzmán el Bueno 46, Madrid). Si no puedes acudir y queréis un ejemplar firmado, ponte en contacto con ellos y pídeselo (91 543 0534). Te lo enviarán por correo.

Miércoles, 24 de octubre a las 18 h. en Getafe Negro (Carpa de la Feria del Libro). A las 20 h. participaré en una mesa redonda con otros compañeros de la Editorial Ledoria titulada "En los arrabales de la Novela Negra.

jueves, 27 de enero de 2011

¿Se puede pedir más?

Publicar una novela es lo mejor que le puede pasar a un escritor. Las sensaciones al escribirla son inclasificables, difíciles de definir. El acto de crear es un poco como jugar a ser Dios, ya que eres tú quien decide quiénes son tus personajes, qué avatares les van a asaltar y por dónde van a transcurrir sus peripecias en forma de trama. Bien es cierto que luego viene lo de intentar publicar, labor casi imposible en los tiempos que corren. Pero si lo logras, tener el libro entre tus manos y presentar la novela en sociedad, vuelve a ser una sensación inigualable. Sé que ahora mismo, alguien está leyendo “El círculo alquímico”, y eso es un acto muy íntimo entre el lector y yo, aunque no lo conozca.

Me dije a mí mismo que me conformaba con tener el libro en mis manos y que lo que viniera detrás, si es que venía algo, lo consideraría como un regalo. Algo que me ha llenado de satisfacción es ver mi novela en el escaparate de la librería Estudio en escarlata junto a otros libros de escritores a los que admiro. Lo de la presentación fue un cúmulo de emociones indescriptible. Dormí como un lirón la noche previa. Sin embargo, no dormí bien la misma noche en que presenté la novela. Estaba aparentemente tranquilo, pero, insisto, con tanta acumulación de sensaciones, no pude pegar ojo.

Otra cosa que me ha pasado es que me hayan incluido en el I Encuentro Anika entre libros, que se celebra este fin de semana: sábado 29 y domingo 30 de enero en la librería Fuentetaja de Madrid. Presento “El círculo alquímico” el domingo a las 16.30 horas. Para mí es un honor que alguien del prestigio de Anika me haya hecho un hueco, ya que el tiempo es limitado. Y se lo debo a Elena Martínez Blanco, que es quien se está encargando de preparar y organizar todo y a la que tuve el gusto de conocer en la presentación de mi libro en Estudio en escarlata.

Un día de la semana pasada, al entrar en Facebook, vi que tenía un mensaje privado de Rosa Ribas. Me decía que le haría mucha ilusión que le presentara su novela en Madrid. ¡Nada más y nada menos! Por supuesto, acepté. Y a los dos días, tenía en mi casa un ejemplar de “En caída libre”, que publica la editorial Viceversa, último caso de la comisaria Weber-Tejedor. Así que, el viernes día 4 de febrero, vuelvo a Estudio en escarlata, esta vez de padrino de una de las escritoras que más admiro. ¿Se puede pedir más?

martes, 25 de enero de 2011

Cristina Fallarás y David G. Panadero en los Sábados Negros

Al salir del Metro de Latina, no llegué a caminar ni 100 metros cuando ya tenía la punta de la nariz helada. Me quité un guante para encender un cigarro y me volví a enfundar la mano como si me fuera la vida en ello. Nada más andar un trecho de la calle Embajadores me metí en un bar y me pedí un café con leche caliente y me calenté las manos con el vaso.

Volví a encaminar mis pasos hacia la librería Traficantes de sueños y nada más llegar fui consciente del frío que iba a pasar durante dos horas y media, ya que la librería adolece de calefacción. ¡Cuántas gripes se habrán incubado en ese templo de lo negro! Yo mismo cogí una el año pasado. Pero aun así, a los que nos gusta esto, damos por buena cualquier contingencia con tal de nutrirnos de los actos programados por Manolo Rodríguez, culpable de que estemos enganchados a estos eventos. Al llegar nos saludamos y estuvimos hablando un rato junto a otra contertulia habitual. Manolo estuvo muy atento al preguntarme por mi novela y por el resultado de mi presentación. Se quedó bastante sorprendido cuando le regalé un ejemplar.

También pude saludar a Enrique Bienzobas y a David G. Panadero, ambos hombres de sombrero en lo alto. Y todavía me dio tiempo a fumarme medio cigarro fuera antes de acomodarme comprobando que la temperatura iba bajando.

La velada comenzó con los toque de jazz de Bennie Moten que nos amenizaron la espera. Después, Manolo nos presentó a David G. Panadero, habitual de los saraos literarios de Traficantes, que en esta ocasión venía a hablarnos sobre las novelas populares de kiosco que durante las décadas de los sesenta y setenta, sobre todo, hicieron las delicias de un público que, a falta de televisión y, en muchos casos, incluso de radio, se entregaba a la lectura. Eran las novelas rosas de Corín Tellado, las del Oeste de Silver Kane o Estefanía, las de Terror de Peter Kapra, las de marcianos de George H. White... , e incluso las de espías. La erudición de David dejó paso a la presentación de su novela “Los viejos papeles”. Una novela que ya ha sido presentada en Estudio en escarlata y en la Casa del libro de Madrid. Nos contó que ha querido hacer un homenaje a la novela popular de las mencionadas décadas y doy fe de que lo ha conseguido. El libro tiene 170 páginas y el formato de aquellas novelitas de kiosko. Los personajes son un joven periodista y un viejo escritor que escribió cientos de novelas en el pasado, de esas que la gente compraba, cambiaba o, sencillamente, las dejaba abandonadas en un retrete o en un banco público. Según nos comentó y, por lo que se pudo leer entre líneas, tanto los personajes como sus vivencias tienen mucho de autobiográfico y de paralelismos con ciertos amigos del autor. La novela empieza justamente con el encuentro entre esos dos personajes tan aparentemente distintos entre sí pero con más cosas en común de lo que se pueda pensar al principio. Y el ritmo narrativo, la caracterización de personajes y la construcción de las tramas son excelentes para un novelista novel como David.

A continuación, Blas, el librero de Traficantes, nos habló de la vida de Edward Bunker, un hombre que empezó a entrar y salir de los reformatorios siendo un crío para pasar a ser un habitual “inquilino” de las cárceles estadounidenses. Rebelde hasta más no poder, este hombre siempre se interesó en participar de las revistas que se hacían en los penales en los que cumplió condena. Le gustaba leer y, como le sobraba tiempo, se convirtió en lector compulsivo y más tarde en novelista. Alabado por escritores de la talla de James Ellroy, publicó varias novelas hasta su muerte en 2005. Atrapado en una vorágine de condenas, huidas y libertades condicionales, acabó reformándose y llegó a participar como actor y guionista en más de una veintena de películas. Quizá la más recordada es la aparición de Bunker en “Reservoir dogs”, de Quintin Tarantino, como el señor azul. Publicó siete novelas que incomprensiblemente estaban sin traducir en España hasta que la editorial Sajalín puso remedio a este fallo publicando en 2009 “No hay bestia tan feroz”, aunque bien es cierto que la editorial Argos Vergara la había publicado en 1978 con el título de “Libertad condicional”, coincidiendo con el estreno de la película protagonizada por Dustin Hoffman. Sajalín, una editorial pequeña, ante el éxito de la novela traducida, ha publicado en 2010 “Stark” y “Perro come perro”, novela en la que Blas se centró para concluir su disertación, ya que ha sido la última publicada. Una historia de ex presidiarios, como todas las de Bunker. En este caso con Troy como principal protagonista, un hombre inteligente procedente de una familia bien, pero dedicado toda su vida al crimen; y acompañado por Mad Dog, un psicópata que pierde el control cuando menos se espera, y Diesel, un gigantón cuya principal habilidad es trabajar de matón.

Después de la presentación de Blas, tomo asiento junto a Manolo la recientemente galardonada con el Premio LH confidencial, Cristina Fallarás, por su novela “Mis niñas muertas”, un libro que verá la luz próximamente. En este caso venía a hablarnos de su novela “Así murió el poeta Guadalupe”. Aunque por la intervención de una chica del público que hizo la observación de que muchos periodistas se estaban metiendo a novelistas y que preguntó que si en los periódicos se hacía Literatura, Cristina empezó hablando de los medios de comunicación. Y lo hizo de forma tajante con un categórico “no” a lo literario de los periódicos. Es más, renegó de las actuales normas que rigen las redacciones de los diarios, que si antaño dedicaban fondos para pagar una investigación periodística, durase lo que durara, hoy en día quieren columnistas que hablen cada día de un tema, lo que ha hecho disminuir la calidad en la información. También nos habló de Wilileaks y de cómo los periódicos han obviado sistemáticamente las informaciones vertidas por este canal. Asimismo vaticinó la desaparición de los periódicos tal y cómo los conocemos dando dos razones: 1) que los jóvenes de hoy en día no leen periódicos; y 2) que la información que suministran los diarios por la mañana, al quedar prisionera de forma impresa, ya está muerta a la hora de consumirla.

También nos habló de lo deleznable de las torturas, especificando que no se refería a un mamporro ocasional propinado por un policía a un delincuente, sino a la tortura sistematizada en determinados regímenes de todo el globo y a los torturadores formados meticulosamente en esta “disciplina” según diversos manuales. La tortura, un tema recurrente en sus novelas, la inquieta personalmente ya que, según confesó públicamente, su propio marido padeció la tortura en los pabellones de la muerte.

Para concluir, nos habló de la novela que venía a presentar. Una historia que comienza en la redacción de un periódico a la que llegan unas cintas de una entrevista realizada a una enferma en un sanatorio mental, pero a la que deliberadamente se le han borrado las preguntas. El contenido de las cintas, rebela la fascinación de esa mujer por unos sudamericanos recién desembarcados en pleno régimen franquista, rodeados de boleros, mariachis, mujeres y ademanes mundanos. Pero que sin embargo llevan consigo una historia de torturas y de muerte.

Al término de su intervención, esta zaragozana afincada en Barcelona desde hace muchos años, un terremoto de mujer, apasionada en sus aseveraciones, fue largamente aplaudida. Me sorprendí de que se viniera para mí y me diera un abrazo porque no tenía el placer de conocerla personalmente, aunque sabíamos el uno del otro por Internet. Aproveché para que me firmara el libro y mientras ella continuaba hablando con sus lectores, me acerqué a David G. Panadero para felicitarle por su novela, ya que la estoy leyendo ahora y me está gustando mucho. También me despedí de Manolo, quien me prometió leer mi novela. Y, finalmente, me despedí de Cristina. Lástima que tuviera la cena comprometida, porque le dije que me iba a tomar un pincho y un vino por la Plaza Mayor y me dijo que le hubiese gustado acompañarme.

Así que terminé solo, aunque lleno, por una tarde maravillosa, comiéndome unas croquetas de cocido caliente y una copa de Rioja en la Taberna de San Isidro, entrando por fin en calor. Que no solo de Literatura vive el hombre.

viernes, 21 de enero de 2011

Triple presentación en Hotel Kafka de José Luis Muñoz

Cuando salí de la boca de Metro de Alonso Martínez se me helaron hasta los pensamientos. No, no es porque acudiese a la presentación de uno de los más prolíficos novelistas negros de este país, sino porque en Madrid el clima es extremo. Después de disfrutar de una primavera tan falsa como Judas, los termómetros han descendido hasta límites insospechados.

Llegué a Hotel Kafka, ese templo literario de la calle Hortaleza, y empecé a ver caras conocidas. Por allí estaba la plana mayor de Culturamas con Javier Vázquez a la cabeza, y Recaredo Veredas, que actuaba de coordinador de la charla. Pude saludar a Armando Rodera y su chica y a Pedro de Paz. También a Laura Muñoz y a su amiga, de cuyo nombre nunca logro acordarme.

Abrió la presentación Recaredo, haciendo un recorrido temporal por la trayectoria literaria de José Luis Muñoz para terminar hablando de los tres libros que se presentaban. Después cedió la palabra a José Carlos Somoza, que estaba aún convaleciente de una fuerte gripe que le ha tenido tendido en la cama varios días que aprovechó para leer “Marea de sangre”, publicada por la editorial Erein. No puedo estar más de acuerdo con José Carlos cuando dijo que la novela le tuvo enganchado todo el rato. Yo la he leído y lo primero que me llamó la atención es que los personajes fuman y que no hay móviles. La historia transcurre en los ochenta y nos cuenta la atormentada vida de un policía municipal que investiga un crimen en Playa de Aro a pesar de que es competencia de la Guardia Civil, mostrándonos una trama de corrupción política.

A continuación, tomó la palabra Fernando Martínez Laínez, encargado de hablar de “La mujer ígnea”, libro de relatos editado por la editorial Neverland. Nos habló de la poca proliferación que tienen los libros de relatos en España y que es una contrariedad, dado que el considerado padre de la Novela Negra, Edgar Allan Poe, solo publicó una novela inacabada, triunfando verdaderamente con los relatos cortos. Continuó hablando de los relatos recopilados en “La mujer ígnea”, de la calidad de todos ellos, independientemente del género, dada la versatilidad de José Luis Muñoz. Yo estoy de acuerdo, porque cuando leí el libro no pude parar hasta acabarlo.

Tomó después la palabra Fernando Marías para contarnos sus impresiones sobre “La frontera sur”, flamante última ganadora del Premio de Novela Negra de Carmona y editado por Almuzara. Un libro que nos retrata a un protagonista aparentemente feliz, casado y con un niño, pero que en realidad está harto de su vida, de la monotonía y del aparente bienestar de su cotidianeidad. Una trama que se adentra en los entresijos de Tijuana, en el borde sur de esa frontera tan problemática y que marca distancias entre el primer y el tercer mundo.

Cerró el acto el propio José Luis Muñoz hablándonos de sus tres libros y confesándonos que, tras haber pasado algunos años desde que escribió “La frontera sur”, su vida tiene mucho que ver con la del protagonista. Y que si es un escritor tan prolífico es porque no puede parar de escribir, cosa que a los presentes no nos costó mucho creernos.

En cuanto al libro de relatos, añadir, que son cuentos ganadores de certámenes o finalistas, es decir, que han gustado a más de un jurado. Cuando leí recientemente “Marea de sangre”, no tuve más remedio que preguntar al escritor si esa novela la había escrito en los ochenta ya que resulta demasiado real para haber sido escrita recordando aquella magnífica década. Me confesó que sí.

Terminado el acto, se sirvieron canapés y comenzaron diversas conversaciones paralelas entre escritores. Me salí a fumar un cigarro con Laura Muñoz, que se fue presurosa, pues también había una presentación de Vanessa Monfort. Después anduve fumando con Pedro de Paz, quien se mostraba indignado porque unos desaprensivos le habían plagiado en Grecia “El hombre que mató a Durruti”. Y por tercera vez, me fumé un cigarro con Javier Vázquez y Paco Balbuena (último ganador de Getafe Negro) que, a pesar de no fumar, nos acompañaba. Allí mismo despedimos a Fernando Marías que se marchó dedicándonos un rato de conversación.

Antes de marcharnos, le tendí “Marea de sangre” al maestro para que me lo dedicara. Y yo le regalé un ejemplar de mi novela “El círculo alquímico”, también dedicado, del que me dijo que tenía muchas ganas de leerlo. Ni os cuento cómo me sentí.

La cosa terminó en un bar de al lado, tomando unas cañas con los escritores Paco Balbuena e Isabel Camblor, además de con el simpático José Luis Muñoz, pero no el escritor, sino el fotógrafo y reportero de Culturamas, que comparte nombre y apellidos con el que ayer fue protagonista del evento.

domingo, 16 de enero de 2011

Crónica de una presentación anunciada

Aparte de escribir novelas, poemas, relatos y artículos, suelo dedicarme al noble arte de describir eventos culturales, principalmente, presentaciones de novelas por la geografía de los madriles. Pero ahora, mientras golpeo las teclas, me siento un poco extraño al pergeñar la mía; no obstante, me voy a atrever.

La presentación de “El círculo alquímico” tuvo lugar el pasado sábado 15 de enero en la emblemática librería de intriga y misterio Estudio en escarlata, situada en la calle Guzmán el Bueno, aunque para mí empezó mucho antes. Primero convencí a los padrinos que me acompañarían en el acto, cosa nada difícil y de agradecer: el escritor Pedro de Paz, reciente y flamante ganador de la última edición del Premio de Novela Luis Berenguer, y Virtudes Reza, también amiga, excelente poetisa que alberga el Premio “Lola Peche” de Poesía, entre otros. Cuando me dirigí hace un tiempo a la librería para hablar con Juan, el librero, y este me confirmó una fecha no pude dejar de sentir una emoción especial. Son muchos los libros que he comprado allí y muchas las presentaciones y conferencias a las que he asistido en ese pequeño templo de la Novela Negra y Policíaca, un establecimiento en el que los que te atienden saben de lo que hablan. Y si no tienen un título, te lo buscan.

Tuve una reunión con Virtudes y Pedro una noche en el Paraíso del jamón, en San Bernardo, aunque lo que menos hicimos es hablar de la presentación dados los buenos bocatas de los que pudimos disfrutar regados con buen Rioja y envueltos en un halo de complicidad que nos envuelve a todos los que escribimos y que, además, estamos unidos por el vínculo de la amistad. El mismo viernes, víspera del evento, volví a quedar con Pedro. Tuve el placer de que también acudiera a la cita el escritor Jorge Díaz. Lo de la novela quedó en segundo plano por las mismas razones que comentaba antes.

El caso es que después de una mañana de sábado frenética, recogí a Virtudes en la estación de Atocha, ya que vino desde su lugar de residencia que una vez también lo fue mío: Algeciras. Comimos y se nos echó la hora encima. Lo cierto es que queríamos quedar un rato antes para intentar planificar el acto. A las seis y media pudimos encontrarnos con Pedro en la terraza de una cafetería, frente a la librería, a la intemperie por lo del tabaco y la prohibición. Esos cafés que pedimos, nunca llegaron. Y a la reunión se fueron incorporando sucesivos amigos, entre ellos la escritora y amiga Laura Muñoz. Así que sin cafés y sin apenas planificación, llegamos a Estudio en escarlata a las siete en punto, y ahí fue cuando me di cuenta de que había que mantener el tipo, ya que la impresión que me llevé al ver la librería llena fue impactante. Apenas tuve tiempo de saludar a algunos conocidos y, cuando quise darme cuenta, estaba sentado en la mesa flanqueado por Pedro de Paz y Virtudes Reza.


Mi editor de Ledoria, Jesús Muñoz, abrió la presentación haciendo una semblanza de lo que significa Toledo con su pasado y con una ciudad que durante mucho tiempo albergó a las tres culturas. Y luego tuvo amables palabras hacia mí y hacia mi obra. Después continuó Virtudes, que maravilló al público con su humor y sus retazos de arte andaluz. Por unos momentos se emocionó, vi que le costaba hablar y la animé con la mirada. Pronto se rehizo entre chascarrillos que hicieron las delicias del público. Habló largo y tendido sobre mi novela y terminó su intervención, como no podía ser de otra forma, recitando un poema titulado “El círculo alquímico” y leyendo frases extractadas del libro que le habían llamado la atención.

Pedro de Paz, experto en lidiar con las situaciones propiciadas por presentaciones, mesas redondas y demás, entró fuerte, con vozarrón de barítono. Y como es escritor, tiene buen criterio y sabe de lo que habla se dedicó a elogiar mi novela y mi estilo. A esas alturas yo ya había sobrepasado el límite de la vergüenza y seguía manteniendo el tipo, porque luego me tocaba hablar a mí, y no es fácil cuando tres personas de la entidad de las que me acompañaban no paran de elogiarte. Sé que Pedro es un escritor de género negro, y de los buenos, de hecho le admiro. Y como es sincero, describió los entresijos de la novela, siendo concreto y reconociendo que se le escapaban algunos de los aspectos que yo propongo, pero que aun así, le había gustado mucho lo que había leído.

Y me llegó la hora. Me quité la coraza con la que llevaba protegiéndome durante más de media hora de elogios y de alabanzas y me dispuse a hablar. Lo primero que hice es dar las gracias por las palabras escuchadas. También agradecí a mi editor el que hubiese apostado por mí sin conocerme de nada. Y de pronto, para soltar tensión, anuncié que había comprado unas botellas de Protos y de Marqués de Cáceres para acompañar los canapés posteriores. Empecé a hablar con una pasmosidad de la que a veces me asusto. Vencí el nerviosismo propio que produce que muchas personas a la vez te estén mirando. Y comprobé que el aforo estaba completo, que la gente se apiñaba en la escalera de bajada al recinto. Más tarde, mi hermano me comunicó que en la calle había tanta gente como dentro. Pero logré mantener la calma.

Hablé de mi novela, de cómo se me había ocurrido y de mis experiencias al escribirla. Expliqué que había tardado más en documentarme que en darle forma. Al ser un libro que contiene viajes, Historia del Arte, Historia, Alquimia, Filosofía y unos cuantos ingredientes más, el trabajo de documentación retrasa la escritura, pero merece la pena. También hablé de lo que para mí debe ser una novela: un relato largo con planteamiento, nudo y desenlace, que contenga diversos detonantes. La charla estuvo animada pues, posteriormente, el público y Virtudes me plantearon preguntas, interrogantes propios de la gente que lee y escribe, ya que no fueron pocos los escritores que se dieron cita allí, y eso dinamizó el acto.



Posteriormente los libreros sirvieron el vino y los canapés y yo atendí a todos los que me pidieron que les dedicara el libro; personas que compraron mi novela dispuestos a leerla, demandando una dedicatoria y un breve momento de charla conmigo, lo que creó en mí una sensación difícil de describir; algunos familiares que hasta hace bien poco no sabían nada de mi vocación por la escritura; amigos de distintos ámbitos, antiguos, actuales y espero que futuros; gente, en definitiva, que se dio cita allí para verme; y la mayoría, soportó estoicamente de pie la hora larga que duró la presentación.

Lo de las firmas es especial, indescriptible y firmé con un bolígrafo muy especial. Algunos se tuvieron que marchar porque tenían cosas que hacer y la cola era larga.

Por último, firmé los ejemplares que habían pedido por correo electrónico, con más de una sorpresa, os lo aseguro. Al cierre de la librería, los que quisieron, me acompañaron a cenar y a tomar unas cañas en un bar aledaño. La velada estuvo excepcional.

A partir de ahora, la novela ya no es mía, pertenece a los lectores. Mi sueño se culminó cuando tuve el libro en mis manos, hecho que se produjo el día 5 de enero del nuevo año; inolvidable. Lo que venga después, si es que viene algo, son regalos añadidos.

miércoles, 12 de enero de 2011

La vida (del escritor) te da sorpresas

Se acerca la hora. Apenas quedan dos días para que presente mi novela “El círculo alquímico” en la librería “Estudio en escarlata” de Madrid. Será la culminación a innumerables horas frente al ordenador aplicando lo que modestamente sé del oficio de escritor. Pero no es solo eso, bien lo sabéis. Porque luego ha costado sangre, sudor y lágrimas encontrar una editorial comprometida con mi trabajo. Y más, según están las cosas con la crisis que nos ha dejado un panorama desolador. Si muchos de los escritores con una trayectoria literaria de mucho tiempo tienen verdaderos problemas para publicar, que un escritor novel como yo logre esa hazaña, es como un milagro.

El día 5 de enero me enviaron un ejemplar, buen regalo de Reyes. Esa mañana tomé café en el bar y ojeé y olí el libro como si estuviera en el limbo. Realmente a eso es a lo que aspiraba, a nada más. Lo que venga detrás, si es que viene algo, será como un regalo. Por lo pronto, la presentación, en la que como ya os he dicho me acompañarán mis amigos Virtudes Reza y Pedro de Paz. Pero es que además tendré la oportunidad de ver a muchísimos amigos de distintos ámbitos allí, todos juntos, que me hacen el honor de ir a verme. También, un amigo de Facebook me ha dicho que me entrevistará para la revista en la que trabaja. Y esta mañana, como la editorial Ledoria es de Toledo, me han entrevistado para el periódico la Tribuna y van a hacer un reportaje de mí y de la novela el fin de semana. Como veis, mucho más de lo que esperaba.

Por añadidura, me queda la presentación en Toledo y alguna más que programaré por la geografía española, eso seguro.

Así que estoy contentísimo, para qué negarlo. Porque la vida te da muchos motivos para sufrir, pero de vez en cuando te recompensa por tu trabajo.

Recordad que si queréis un ejemplar dedicado y no podéis acudir el sábado, podéis pedirlo todavía por correo electrónico (info@estudioenescarlata.com) a la librería. Aunque ya sabéis, que yo prefiero tomarme un vino con vosotros. Gracias, de corazón.

sábado, 8 de enero de 2011

Para los que me preguntan por la novela

Como ya sabéis, el sábado 15 de enero a las 7 de la tarde, presento mi novela "El círculo alquímico". Como me lo está preguntando mucha gente que quiere comprar la novela y todavía no ha llegado a las librerías, podéis hacer una cosa, sobre todo los que vivís fuera. Si enviáis un correo electrónico a la librería Estudio en escarlata (info@estudioenescarlata.com) antes del próximo sábado y les solicitáis el libro, ellos os lo enviarán por correo ordinario, con la ventaja de que yo gustosamente, os lo firmaré, y así lo recibiréis con dedicatoria personal. Muchísimas gracias a todos, de corazón.

lunes, 3 de enero de 2011

El oficio de escritor (III)

Me acaban de decir desde la editorial que ya tienen mi novela. Y yo tengo unas ganas de tener una en mis manos que para qué. En realidad, después del esfuerzo de escribirla, documentarme, corregirla y encontrar una editorial que apostara por mí, es lo único que deseo: tenerla en mis manos. Lo que venga detrás, si es que viene algo, lo consideraré como un regalo. Por lo pronto, una presentación en Madrid, el sábado día 15 de enero a las 7 de la tarde, en la que me acompañarán mis amigos Virtudes Reza y Pedro de Paz. También mi editor Jesús Muñoz. Y otra en Toledo, ya que de la Ciudad Imperial es la editorial, con fecha aún por determinar.

Cuando un escritor publica su primera novela no debe hacerse líos. Pensar en vivir de esto o en ganar algún dinero es una quimera. Somos una nación contradictoria no solo en Literatura, sino en muchos otros aspectos. Lo digo porque, a pesar de ser un país en el que se lee poco, la densidad de escritores sobre la piel de toro es abultada y variopinta. Aquí siempre ha habido mucho talento y sigue habiéndolo. Bien es cierto que cuando el muestrario es amplio la calidad no reluce por los cuatro costados, pero haberla hayla.

Una novela no se publica solo por su calidad. Cuántas habrá, buenísimas, encerradas en un cajón y cuántas pueblan los anaqueles y estantes de las librerías aun siendo pésimas. Evidentemente ha de haber un editor que apueste por tu producto, pero ha de ser el escritor o un agente literario el que propicie que tu libro esté ahí para ser valorado. A mí, los criterios editoriales se me escapan. Ojalá supiera cuáles son para “tunear” mis novelas y que tuvieran éxito.

Puede parecer que lo más difícil de este oficio sea el hecho de escribir una historia con una trama y unos personajes consistentes. Esto, aun siendo complicadísimo y siendo la fase en la que muchos abandonan, es solo una parte del trabajo. Luego está lo de publicar, capítulo que el escritor novel tiene difícil por no decir imposible, y más en los tiempos que corren, en los que los escritores que ya han publicado lo tienen dificilísimo también. Generalmente no es recomendable enviar a una editorial un manuscrito no solicitado. El protocolo recomienda enviar una breve carta que ocupe una cara de un folio con el currículum literario, sinopsis de la obra y público al que va dirigida. Una editorial no es una ONG y va a apostar por una obra en función de sus posibilidades, que saldrán de un estudio de mercado, sobre todo en editoriales grandes. Por eso, si la carta está bien redactada, ayuda. Lo normal es que no te pidan el manuscrito debido a la cantidad de ellos que acumulan, pero si te lo piden es una buena señal, aunque no garantiza nada.

Cuando consigues publicar hay una tarea pendiente: que la novela llegue al público. Una editorial grande tiene posibilidades de promoción, todo lo contrario que una pequeña; aquí el autor debe implicarse más en la promoción y en procurar que la novela llegue a el máximo número de sitios.

Lo que está claro es que la escritura es una carrera de fondo que en la mayoría de los casos proporcionaría una trama interesantísima para armar una novela. Y que ser escritor se fundamenta más que nada en trabajo y más trabajo. Sin esto, nada es posible.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Preparando la presentación de “El círculo alquímico”

Cada vez queda menos para realizar la ilusión de presentar mi novela y tenerla entre mis manos. Es como un sueño. Lo cierto es que sólo aspiro a eso, a verla y a ojearla. Lo que venga después, si es que viene, será como un regalo. He asistido a muchas presentaciones a lo largo de mi vida. Pero asistir a la primera mía, impone, a pesar de que creo que estoy logrando no darle importancia. Porque pienso que es la mejor forma de afrontar el reto.

Como ya os he dicho, me acompañarán en la presentación mi amigo el escritor Pedro de Paz y mi prologuista, la poeta algecireña Virtudes Reza, junto a mi editor de la Editorial Ledoria, Jesús Muñoz. No tengo palabras para agradecerles que ese sábado estén allí conmigo apoyándome y acompañándome.

El otro día quedé con Pedro y Virtudes en el Paraíso del jamón, en la calle San Bernardo, para preparar un poco la presentación, en teoría. Digo en teoría, porque al final sólo fue una reunión de tres amigos que compartieron unos vinos y jamón. Por supuesto que hablamos de la novela y del día de la presentación, pero la mayoría del tiempo estuvimos riéndonos y contándonos anécdotas.

Lo cierto es que admiro a Virtudes, porque considero que es la mejor poeta de todos cuantos he leído y escuchado y, además, me ha hecho un prólogo impagable. Qué voy a decir de Pedro de Paz. Todavía estoy sorprendido de que haya decidido otorgarme su amistad. Él lleva ya tres novelas publicadas escritas de una forma magistral. Le admiro como escritor, pero es mejor persona, y eso es muy difícil de conseguir. Recientemente ha ganado el prestigioso premio Luis Berenguer de narrativa, por lo que sus lectores tendremos la oportunidad de deleitarnos con la novela ganadora a finales del año que entra.

Desde aquí quiero darles las gracias a los dos por su interés, su compañerismo y su amistad, esto último lo más importante para mí. Y quiero que sepan que estoy encantado de que el 15 de enero estén conmigo en Estudio en escarlata (me hace mucha ilusión presentar allí; gracias también a los libreros) apoyándome y acompañándome.

También quiero agradeceros a todos vosotros, lectores infatigables de este modesto blog, vuestra fidelidad. Será un placer saludar personalmente a todos los que podáis asistir a mi presentación. Feliz año a todos y mis mejores deseos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Cuento de Navidad: EL REGRESO DE PEDRO, de Virtudes Reza

Era un fin de semana extraño. El viento rugía fiero como el león en la estepa africana. El sol no mostró ni un solo rayo de luz y de calor, dejando el protagonismo a las nubes que copaban todo el cielo que mis ojos eran capaces de percibir.
Las gotas de agua envueltas de niebla, envolvían ahora mi cuerpo y mis ojos se empañaban de lágrimas forzadas por el frío. Mi caminar era indeciso y sin equilibrio. Luchaba con el viento como luchaba con mi existencia.
-Es curioso cómo cambia el tiempo -murmuré pensando en voz alta-. Ayer hacía un día templado y hoy un frío punzante -pensé mientras frotaba mis brazos al descubierto.
Seguí caminando un buen rato. No podía coger un taxi porque no tenía ni siquiera para la bajada de la bandera. Mi objetivo era llegar a casa lo más rápido que mis pies podían deslizarse por la acera mojada y a ser posible sin resbalar. Deseaba estar con la estufa de gas junto al sillón orejero que metódicamente acariciaba mis sueños de siesta. Ansiaba sentarme y divisar a la gente por el ventanal de mi salón. Sentirme abrigado por el calor del hogar mientras el resto de la humanidad corre de arriba para abajo perdida por el estrés de la ciudad y del trabajo. Me siento privilegiado de ser escritor y poder trabajar desde casa.
Qué cabeza la mía, no entiendo cómo he podido salir con una camiseta de manga corta. Qué despistado soy. Cualquiera que me vea podría pensar perfectamente que qué raros son los escritores. Hasta yo lo pienso.
A medida que avanzaba hacia mi apartamento, notaba como un aire enrarecido se cortaba a mi paso ligero. Primero una pareja me siguió con su mirada, a lo cual respondí con cierta timidez.
Sin mucho intervalo de tiempo, una señora mayor me miró con cierto descaro, acentuando sus arrugas del tiempo aún más en el entrecejo.
No di importancia al encuentro con la anciana y achaqué su indiscreción a la falta de visión por cataratas, y no precisamente por las del Niágara.
Continué mi camino sin más ideas en mi cabeza. Pensaba en ponerme cómodo y beber una taza bien caliente de cacao.
-¡Me encanta el cacao! –me dije con los labios entrelazados por los tiritones.
Tengo un amigo que es cura en Chuao y tiene el buen gusto de enviarme de vez en cuando cacao venezolano a través de valija eclesiástica. Me relamía el paladar succionando el exceso de saliva que mi fijación por el cacao producía.
Por fin llegué al portal de mi apartamento. El portal estaba abierto, me colé como una serpiente huidiza y , sin esperar el ascensor, me apresuré a subir los escalones de dos en dos para luego precipitar la distancia de tres en tres.
Jadeante y con el frío que había entumecido mis movimientos hasta ese momento, acerté a la primera, en sacar la llave de entre varias. Pero no podía creer lo que estaba pasando. La llave no entraba.
-¡No puede ser! -pensé con velocidad para no insistir obligando la cerradura.
Sabía que era la llave, sabía que era el portal y sabía que estaba en la puerta de mi apartamento. Realmente sentí un surrealismo del que pocas veces estuve a salvo, por lo que no me impresionó, la fuerza de la costumbre.
Deshice el camino hacía el portal en una bajada lenta. Salí hacía la calle, intentando llegar a una cabina de teléfono a la vuelta de la esquina y gastar el poco dinero metálico que tenía en los bolsillos. Al cruzar la calle me tropecé con una farola. Me golpeé el hombro izquierdo. Y al girarme me llamó la atención un cartel que había abrazado al poste con dos tiras de celofán amarillento. Me acerqué a leer el cartel y apreciar la fotografía: “Se busca desaparecido hace tres años”, leí en letras mayúsculas. Abajo una foto de un joven con un buen porte y bien afeitado.
Aquel conato de retardo no duró mucho. Pronto divisé a pocos metros la cabina y tuve suerte porque estaba libre.
-¡Mamá! Soy yo.
-¡Pedro! Hijo, ¿eres tú?
Hace dos años desde aquella llamada telefónica. Y tres años más desde que salí de casa hasta que me reencontré conmigo mismo en aquel cartel colgado en la base de la farola. Cinco años de mi nueva vida, en la que lucho por rescatar mi pasado. Llevo melena, barba y no sé mi nombre. Sólo sé que parezco un escritor y en mi DNI pone Pedro de Paz.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Presentación en Madrid

Presentación en Madrid de "El círculo alquímico":
Librería Estudio en Escarlata, C/ Guzmán El Bueno, 46
Sábado 15 de enero a las 7 de la tarde
Me acompañarán mi editor Jesús Muñoz, mi prologuista, la poeta algecireña Virtudes Reza y mi amigo el escritor Pedro de Paz.
Te esperamos.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Más noticias

Me dicen de la editorial que mi novela “El círculo alquímico” sale de imprenta el 5 de enero, es decir, que formará ya parte de las novedades del 2011. También me dicen que la presentación en Madrid estaría bien para el 15 de enero. Esto tengo que hablarlo con la librería. Quiero hacerlo en Estudio en escarlata, que me hace mucha ilusión, porque la considero un templo de la Novela Negra y de Intriga. En cuántas presentaciones y conferencias he estado yo allí como público. Ahora me tocará dar el callo como autor, todavía no me lo creo. Por cierto que se han tirado el rollo conmigo y ya la han puesto en su web como avance editorial: http://www.estudioenescarlata.com/fichalibro.php?id=978-84-95690-73-9.

En fin, que estoy muy contento, porque además, en la presentación me acompañarán escritores amigos e ilustres. Tengo que agradecer muchas cosas a mucha gente. Y es que, a pesar de los desengaños que todos nos llevamos alguna vez con la gente, de vez en cuando descubres a personas que son generosas y buena gente.

Soy poco amigo de felicitaciones. Pero espero que todos vosotros, lectores de este blog, paséis felices fiestas.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Prólogo de "El círculo alquímico"

Mi amiga Virtudes Reza, la mejor poeta que conozco y todavía inédita de manera incomprensible, me obsequió con este impagable y magnífico prólogo para mi novela “El círculo alquímico”. La editorial lo aceptó y yo me siento orgulloso y halagado. Os lo dejo aquí en primicia.

“El Círculo Alquímico” es una fusión tanto de culturas como de géneros literarios, no susceptible, por tanto, de ser encasillado, porque aúna una diversidad que lo hace especial y que, al mismo tiempo, enriquece toda la obra.

El autor, Paco Gómez Escribano, no es un escritor al uso. Estamos ante un alquimista que huye de los convencionalismos clásicos de los escritores puristas que se ciñen a los cánones de un género determinado, hecho que no enriquece sus novelas a través de otras fuentes.

Esta novela nos descubre sencillamente un compromiso del escritor consigo mismo, escribiendo, en consecuencia, la novela que quiere leer en un momento determinado sin pensar en nada más. Sin duda, un autor innovador dentro de la arquitectura de la narrativa, que construye para sí un mundo en el que los estilos clásicos dejan de existir en la mente del lector. En esta obra se pone de relieve la importancia de la fusión, dejando para editores, críticos y libreros la clasificación de la novela dentro de un determinado estilo que ayude a publicar o a hacer una crítica o, simplemente, a ser ubicada en un determinado anaquel de una librería. Esta aleación de disciplinas narrativas hacen del escritor un género en sí mismo, con una novela difícil de clasificar. Es probable que, por necesidades del guión, esta obra sea encasillada en diferentes sitios de diferente manera: “novela negra”, “intriga histórica”, “novela esotérica”, “novela filosófica”..., quién sabe.

La novela se arma con un mosaico de personajes que viajan a través de una búsqueda del conocimiento, la libertad y la esperanza en diversas realidades paralelas que están ahí; muy pocos son los afortunados que logran sumergirse en esa espiral ascendente desde la materia al espíritu en busca de la inmortalidad, o al menos, en busca de lo diferente. El elenco de personajes principales y secundarios fotografiados en “El Círculo Alquímico” adquiere matices distintos a medida que se desarrollan las tramas. Es una lucha de gigantes que alzan la voz con personalidad propia, reclamando un lugar preferente en el paisaje narrativo. Podría decirse que los personajes se desarrollan independientemente unos de otros, pero a la vez unidos, buscando su propia versión y significado. Las figuras con nombre propio, que en principio no tenían ninguna trascendencia, alcanzan un estado determinante en el desenlace de la investigación, y al contrario: voces que en principio aparecían en un primer plano pasan a desempeñar un rol secundario. Las distintas personalidades hacen que sus evoluciones sean distintas ante la misma concatenación de sucesos. Cada uno de ellos obtiene así lo que realmente necesita, sin aditivos; un mismo hecho para todos, una sola realidad particular para cada uno. Cambiarán sus vidas, que no volverán a ser las mismas a partir de este punto de inflexión en el que ya no hay vuelta atrás.

Esta novela es en sí un código lleno de iconografía alquímica que nos hace ver y comprender que la realidad es la que nosotros mismos elegimos, consciente o inconscientemente. Nos muestra la vida como una serie de acontecimientos que empiezan a ocurrir cuando nacemos como una sucesión de hechos que se postulan practicando el principio de acción y reacción de hechos encadenados.

Paco Gómez Escribano nos presenta una exploración vital en donde lo racional y lo material dejan paso a la energía que se transforma una y otra vez para alcanzar un estado omnipotente de iluminación en la percepción del todo. Su estilo de escritura fluido, dinámico y sencillo, hace que el lector perciba la tesitura de sus palabras como algo cercano. Queda patente la normalidad de lo cotidiano en la abundancia de diálogos, escenarios geográficos y escenarios perceptivos, en un viaje universal por Toledo, Jerusalén y Egipto, completando el perímetro de un círculo alquímico en lugares que desde tiempos ancestrales han albergado a las tres culturas: cristianos, musulmanes y judíos.

El autor nos indica paso a paso que el fin es tan importante como el camino recorrido y nos da una visión pragmática de la transformación del ser humano, utilizando para ello una amalgama de esoterismo, amor, arte, historia y geografía; todo ello combinado con la maestría del dominio de distintos géneros literarios.

“El Círculo Alquímico” representa el ciclo de la vida en el que todos andamos enredados para conseguir un fin. Es un viaje cíclico en el que principio y final están unidos. Es la consecución de la inmortalidad a través de la continuidad del propio pensamiento en la que el autor apuesta por la concepción cíclica de la existencia en contraposición con la idea lineal de la misma.

Prepárense para un viaje terrenal y espiritual en el que usted, lector, se convertirá en un personaje más. Tras la lectura de esta novela, nada volverá a ser igual.

Virtudes Reza, poeta algecireña con varios galardones literarios y participante en numerosas antologías de Poesía. Noviembre de 2010

sábado, 18 de diciembre de 2010

Cinco novelas

Hace unos días recibí un reto en las páginas del blog Editorial C&M, de mi buen amigo Carlos. Me pedía mojarme y que pusiera en mi blog las cinco novelas que más me han impactado. Vaya por delante que el reto es imposible. Hay muchas más novelas que me han impresionado, no solo cinco. Me es imposible cuantificar el número de novelas que me he leído en mi vida. No obstante, voy a poner aquí el nombre de cinco novelas con sus respectivos autores. No esperéis que me ciña a obras maestras oficiales ni nada por el estilo. Generalmente no estoy de acuerdo con los cánones. Ni siquiera he leído lo suficiente a los clásicos, porque no me gustan, me aburren. Ni tampoco suelen gustarme los escritores ni las novelas “oficiales”. Si me tenéis que dar caña, me la dais, porque seguro que estas novelas a muchos de vosotros no os dirán nada. Decir, además, que soy bastante amigo de la Literatura actual, la de mi tiempo. Y añadir, que los españoles no tienen nada que envidiarle a los guiris. En este país hay mucho más talento del que, a priori, parece. Allá voy:

Las enseñanzas de don Juan, de Carlos Castaneda

Porque me hizo soñar y sumergirme en otra realidad. Realmente habré leído toda la obra de Castaneda más de diez veces, y me quedo corto. Hablo de sus novelas, y no del escritor. Poco me importa que fuera o dejara de ser un farsante. Las sensaciones al leer sus libros fueron para mí inigualables.

El tercer ojo, de Lobsang Rampa

Porque yo era un adolescente y Rampa me enseñó otro mundo distinto al nuestro. Un mundo de espiritualidad, disciplina y esfuerzo. Digo lo mismo que antes: probablemente el tipo fuera un farsante. A mí plin.

Muñecas tras el cristal, de Pedro de Paz

Porque es una novela perfectamente armada y creíble. Porque te lleva hasta el final en AVE. Porque terminé de leerla en una cafetería de mi barrio y me eché a llorar poniendo en peligro mi propia reputación. Porque el autor es uno de los mejores escritores que tenemos y nos va a dar muchas alegrías: seréis testigos.

Niños de tiza, de David Torres

Porque radiografía los ochenta en el madrileño barrio de Canillejas-San blas mejor que si hubiera hecho un video. Porque volví a las calles de mi barrio, a mi adolescencia y a mi juventud. Porque David sabe como nadie los cánones del género y los utiliza en la trama de forma magistral.

Benegas, de Francisco José Jurado

Porque crea un personaje inolvidable en las calles de una Córdoba casi desconocida literariamente. Porque a mitad de novela el lector se pregunta si el autor sabe lo que se trae entre manos o se ha perdido. Porque al final de la novela, el lector acaba reconociendo que el autor no se había perdido para nada, más bien al contrario.

Matar y guardar la ropa, de Carlos Salem

Porque cuando la leí me convencí de que estaba ante algo totalmente nuevo en Literatura. Porque, como dijo Fernando Marías, Salem es un género en sí mismo. Porque creí que no era posible aunar en un mismo libro género negro, surrealismo y humor.

He puesto seis en vez de cinco, Carlos. Pero lo cierto es que las reglas están para romperlas, ¿o no?

martes, 14 de diciembre de 2010

El oficio de escritor (II)

Escritor es todo aquel que escribe, esté o no publicado, y trate el género que trate. Conozco a escritores que escriben reseñas, artículos, poemas, relatos, novelas e incluso buenísimas tesis doctorales o brillantes sentencias judiciales. Ahora bien, una cosa es ser buen escritor y otra buen novelista. A veces las dos cosas coinciden, pero no siempre. Basta echar una ojeada a los estantes de las librerías, abarrotadas de buenísimas y pésimas novelas, mezcladas, compartiendo espacios y anhelos de los más diversos lectores, para comprobar que no es oro todo lo que reluce.

Lo que más nos venden las editoriales son las novelas, de variopintos géneros. Por eso, no es extraño que muchísimos escritores se hayan refugiado en la novela como forma de dar una salida comercial a sus escritos. Pero no son novelistas, porque no saben construirlas.

Una novela siempre debe comenzar con un planteamiento que ajuste al lector, en donde se centren paisajes, personajes y las primeras situaciones. Esto se puede hacer de varias formas y en disparejas voces narrativas; a través de diálogos o a través de disertaciones del narrador; se puede empezar con hechos del pasado o del futuro; y lo más importante, se debe hacer de forma amena para atrapar la atención del lector. En cualquiera de los casos, una vez cubierta la función del planteamiento, este debe servir para trazar un puente que parezca que el lector vaya cruzando sin demasiado esfuerzo. Este puente va desde el principio hasta el giro, en el que el lector debe aterrizar con una sola inquietud: seguir leyendo. Hasta aquí, deben haber aparecido los personajes principales y secundarios y debe haberse mostrado en mayor o menor medida la trama y las tramas paralelas o subtramas. La narración puede haber sido enriquecida con diálogos, sucesos, una carta, un diario o diversos hechos relevantes acaecidos a los personajes. Llegados al giro, el novelista debe pensar cómo ir cerrando las tramas. Hay trucos, aunque no conviene abusar. Por ejemplo, se puede distraer la atención del lector llevándola hacia un punto que en nada va a tener que ver con la resolución de la novela, aunque aparentemente parezca lo contrario.

Desde el giro o nudo, el novelista debe trazar otro puente, con más pendiente si cabe, para que el lector haga un viaje vertiginoso hasta el desenlace. Cualquier otra estructura no es una novela, será otra cosa, escrita, probablemente, por un escritor genial, pero no por un novelista genial, ni siquiera por un novelista del montón.

El lector de novela es muy exigente, quiere que le cuenten una historia, quiere viajar y convivir con los personajes y las situaciones. Cualquier cosa distinta de esta hace que la novela sea cerrada y abandonada en una estantería para siempre con una promesa: no volver a leer nada de ese autor.

Sería bueno que editoriales y librerías dejaran de colar “con calzador” bajo la etiqueta de “novelas” a escritos que son meras reflexiones, meras divagaciones de, en algunos casos, excelentes escritores, pero que a la vez son pésimos novelistas.

sábado, 11 de diciembre de 2010

El círculo alquímico

Bueno, pues ya tenemos portada y contraportada. No sé si salgo muy favorecido en la fotografía, pero es mi cara. Me temo que no tengo otra. Desde la editorial me dicen que que ya la han metido en imprenta y que para final de mes estará en las librerías. Me falta saber la fecha concreta para concretar las presentaciones. Me temo que ahora empieza otra fase del trabajo: dar a conocer el fruto de tantas y tantas horas sentado frente al ordenador. Creo que al final el libro va a quedar chulo. Y si tenéis que hacer regalos para las navis... pues eso.

¿Y de qué va la cosa? Pues la cosa va de que aparece un fresco en la Catedral de Toledo al acometer las obras de restauración de la capilla de San Ildefonso. El Arzobispado pide un técnico a la UNED para dirigir la restauración. Aparece Carlos, que se entusiasma por la labor aun a pesar de perder sus vacaciones, que iba a pasar con su hermana Marta, que trabaja en Alemania, en Madrid. Marta aparece con su compañera Reham, una alemana de padre árabe que trabaja como jefa del departamento del Historia del Arte del un colegio mayor en Berlín. Ella acaba totalmente fascinada por el cuadro. Al equipo se incorpora John, un detective privado, que dice representar los intereses de un cliente aficionado al Arte. En realidad, su jefe es un mafioso de la principal familia de Nueva York, Michael Luchessi, como digo, mafioso, pero también coleccionista de Arte y... algo más. John se enamora de Reham, y viceversa. A partir de aquí, las intenciones de John cambian. Hay otro personaje, llamado Boris Vasílievich, enigmático, que se aparece regularmente a varios de los personajes haciéndoles vivir experiencias increíbles. El fresco de Toledo lleva a algunos personajes a hacer un viaje hasta El Cairo, pasando por Jerusalén en un círculo que vuelve a cerrarse en Toledo. Al final del libro, los mismos hechos afectarán a los personajes de una manera totalmente diferente. Lo que está claro es que los acontecimientos cambiarán las vidas de todos y cada uno de ellos.

Espero que argumento os haya intrigado. Yo he puesto en él todo mi cariño.

martes, 7 de diciembre de 2010

El círculo alquímico

Hay que ver el trabajo que da una novela. No solo es escribirla, que tiene tela. Luego vienen las labores de corrección que, en primera instancia hago yo mismo. Aún así, es bueno que otra persona te la revise. Es importante, no solo que sea filólogo, sino que además sea un lector de novela habitual, ya que así te corrige las faltas y los errores de trama y argumento. En mi caso, es mi amigo Juanjo García quien me hace estas labores. No obstante, después de que Juanjo deje el texto casi niquelado, le doy la novela a mi amigo Manolo Peña, filólogo y empedernido lector. Siguen saliendo errores. Nunca podré agradecerles la ayuda que me prestan.

Cuando ya parece que tienes la novela en condiciones de ser presentada a una editorial, empieza la labor de vender tu producto. No se puede enviar el manuscrito a una editorial que no te lo ha solicitado. Es entonces cuando vienen las cartas de presentación. No todas las editoriales a las que mandas el manuscrito te responden. Otras, te envían una carta diciendo que tu novela es buena pero que no encaja con su línea editorial.

A través de mi agente, conseguí un contrato para mi primera novela con una editorial grande. Han pasado tres años y medio desde entonces y sigo sin tener noticias. Empecé a mover la segunda, “El círculo alquímico”, hasta que un día la editorial Ledoria me contestó diciéndome que estaba interesada en mi manuscrito. Esto fue a principios de año. Hace un mes se pusieron en contacto conmigo y me dijeron que pensaban sacar la novela a finales de año. Han ido cumpliendo los plazos. Me mandaron la novela ya maquetada hace quince días y comencé el proceso de revisión. A pesar de las sucesivas correcciones, todavía saqué errores. Les envié las revisiones y ahora me han enviado la maqueta definitiva corregida. Pero el caso es que hay que hacer otra revisión, y en eso estoy. Ya me han enviado la portada que os ofrezco en primicia. Y les he enviado sinopsis y fotografía.

Siguen empeñados en sacar la novela a finales de mes. Y yo por mi cuenta me estoy trabajando la presentación en Madrid, aunque habrá otra en Toledo (estas son las oficiales). Espero contar para la presentación en Madrid con mi amigo, el escritor Pedro de Paz, que gentilmente se ha ofrecido para ello. Ya le he pasado el manuscrito. Y también espero que mi amiga Virtudes Reza, la mejor poeta que hay en estos momentos, me acompañe en el evento, ya que me ha hecho un prólogo impagable.

Así que estoy hasta arriba de trabajo, pero si todo sale bien, merecerá la pena.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Presentación de “Pistola y cuchillo”, de Montero Glez, en hotel Kafka

Hotel Kafka es otro de los espacios que hacen que Madrid siga siendo literario. Es aulario de diversos talleres, librería y sala de eventos diversos. Además, allí se bebe y se fuma, como antaño, aunque solo sea hasta después de las campanadas de Nochevieja del presente año por obra y gracia de la afición a las prohibiciones de este Gobierno que seguimos padeciendo con resignación..., amén.

Llegué pronto porque me gusta observar. Y allí estaba Monterito, de pie, con la sonrisa puesta y un purillo en su boca sonriente. Se le notaba contento. No era de extrañar. Fue cuando me dirigí a despojarme de la chupa: de una breve mirada al respetable caí en la cuenta de que todo el público estaba compuesto única y exclusivamente por féminas; mujeres adolescentes, jóvenes y maduras que miraban embelesadas al escritor y escuchaban sus alternativas pláticas con lectoras que ya acudían para que Montero les dedicara su ejemplar. Ahí estaba el maestro, derrochando simpatía mientras mordisqueaba su purillo, dándole a la pluma en pose torera; ataviado con camisa, vaqueros, bufanda de rayas rojas, blancas y azules y calcetines a juego. Y con un abrigo azul oscuro de paño de los que llevaban antes los marinos, aunque, al igual que Jesús Marchamalo posteriormente, ahí me equivoqué. Porque Jesús comenzó la entrevista piropeando a Montero precisamente por su abrigo marinero. El escritor le dijo que no llevaba un abrigo de marinero sino de maricón, haciendo hincapié en el término, ya que según él estaba hasta los mismísimos de escuchar el eufemismo “gay”.

Como quedaba una media hora para que empezara el acto, aproveché para dar un garbeo y merodear los anaqueles repletos de libros de Hotel Kafka. Me hice con mi ejemplar de “Pistola y cuchillo”, pero no pude evitar comprarme “Sangre a borbotones”, del maestro Rafa Reig, del que supe esa misma tarde que se había hecho con el Premio Tusquets de Novela. Y como al lado estaba “Mala suerte”, pues la agregué al lote, ya que su autor, Juan Aparicio Belmonte, además de tener un apellido la mar de torero, es un tío que me cae estupendamente y tenía ganas de leerlo.

Solo faltaban unos minutos para que empezara la presentación cuando tomé acomodo en la primera fila, en la silla en la que había dejado mi chupa. Estaba cacharreando con el móvil cuando escuché un “hola, Paco” característico. Antes de levantar la cabeza supe que ante mí tenía el rostro de Carlos Salem. Le saludé y le di la enhorabuena, a lo que me contestó que por qué.

-Pues por el Premio París Noir, Carlos, que no te había visto desde antes –repliqué.

-Ah, sí, gracias –dijo con ese aire suyo despistado tan característico-, pero que sepas que no tiene dotación económica.

-Pero tiene mucho prestigio.

-Eso sí, mira.

Me confesó que, a pesar de habérselo pasado estupendamente, estaba cansado. Y que lo que más le gustaría es estar en casa sentado sin viajar al menos durante seis meses, escribiendo y descansando. Asentí mientras pensaba que Carlos es un personaje inquieto viajando y sin viajar. No en vano ese mismo día me había avisado por Facebook de que pone en marcha un ciclo de recitales de poemas y microrrelatros en “Los diablos azules”.

El acto dio comienzo un poco más tarde de lo previsto. La sala estaba a rebosar, con gente (a esas alturas también hombres) que observaba de pie desde los sitios más inverosímiles. Como ya mencioné antes, la cosa empezó con la anécdota del abrigo, pero Marchamalo no se vino abajo. Llevaba unos folios con apuntes de los que tomaba las preguntas que realizaría durante toda la entrevista al escritor, que le miraba con ese brillo característico en sus ojos a través de volutas de humo. Y entre el humo de su puro empezó a vomitar palabras que flotaron entre los asistentes como si fueran compases extraídos de la guitarra de Tomatito. Porque “Pistola y cuchillo” habla de Camarón de la Isla sin ser biografía. Es nada más y nada menos una novela en la que Montero ha convertido a la leyenda de la isla de San Fernando en personaje protagonista de un libro que se gestó en su lugar de nacimiento, concretamente en la Venta Vargas. Nos explicó el escritor que tuvo la suerte de seguir al cantaor por los escenarios durante buena parte de su carrera y que, si bien no tuvo excesiva relación personal con él, tiene grabado en su memoria los breves encuentros que mantuvo con el que todos los gitanos consideran un rey, en especial, un “buenas noches” que aún retumba en su alma por la forma que tuvo de dárselas Camarón. Se refirió Montero a las andanzas del cantaor por la Venta Vargas, anécdotas que el propio escritor ha ido recogiendo a través de relatos orales en la propia venta, haciendo referencia a aquel famoso encuentro de Camarón de la isla con Manolo Caracol en el que todos se dieron cuenta de que se había producido el relevo.

Marchamalo leyó unas frases del libro especialmente lúcidas que calificó de poéticas. Pero Montero Glez se encargó de dejar bien claro de que él no es poeta. Me encantó escuchar verbalizado en boca del escritor lo que yo mismo pienso: que la Poesía es un arte mayor y que los poetas son los verdaderos literatos al ser capaces de plasmar en pocas y bellas palabras una historia, mientras que los novelistas necesitan muchísimas páginas para contar un relato.

Todos sabemos que montero Glez, además de escritor, es un provocador nato. Y nos hizo reír en más de una ocasión con sus comentarios jocosos que él parecía emitir en serio. Por ejemplo, nos contó que vive alquilado y que no tiene coche ni posesiones de valor y que, para la edad que tiene, ya no le merece la pena aspirar a conseguir nada. La sala volvió a llenarse de carcajadas cuando nos explicó que Madrid no le permite lo mismo que le consiente Chiclana: pasear y meterse para el cinto sesudas novelas y ensayos costosos de digerir. Nos contó que le han dado dos avisos en Facebook y que al tercero le echan. Uno por decir tacos y otro por criticar al Papa. Así que ahora es un usuario recatado de la “herramienta neoliberal”, así la definió, pero que sin embargo la considera útil y, por tanto, ya ha aprendido a usarla. Vamos, que a él no le echan.

El escritor nos dijo que la novela no es la más comercial pero que es la mejor que ha escrito y que se le recordará por ella. La edición ha estado a cargo de Mario Muchnik, como todas las de sus libros y la publicación la ha hecho “El Aleph Editores”.

Al término del acto, le dije mi nombre para la dedicatoria. «Hombre, Paco Gómez el de Facebook» -dijo ante este sorprendido admirador.

En las postrimerías del evento me saludó mi buen amigo Miguel Baquero, colega blogger con el que estuve charlando, mientras tomábamos una cerveza, de escritores que no nos gustan. Me presentó a un amigo periodista de cuyo nombre no logro acordarme, gracias a mi crónico despiste, que se unió por unos momentos a la tertulia. También andaba por allí Juan Aparicio Belmonte, que me saludó amablemente, como siempre, y claro, aproveché para que me dedicara “Mala suerte”. Miguel quiso presentarme a Montero, ya que él y el escritor han sido compañeros de estudios de bachillerato, pero la cosa no se dio porque el autor anduvo muy ocupado, como era lógico. Pero yo me conformé con haber charlado brevemente con él, con llevarme un buen puñado de sensaciones y con traerme para casa mi dedicatoria: “Pistola y cuchillo, dedicado a Paco Gómez por Montero Glez, con gratitud y cariño. Vino al Hotel Kafka el primero de Diciembre del 2010 a pesar del frío”.