Contacta con el autor

Tu nombre:

Tu E-mail :

Mensaje:

 

sábado 17 de noviembre de 2007

Menos mal que era un sueño


Como todos los días, desperté en mi cama sin saber dónde estaba. Tuvieron que transcurrir cinco minutos hasta que me despabilé un poco y me centré. Había tenido sueños recurrentes y rutinarios, la noche había sido de pesadilla, como todo en mi vida. Así que me hice un café, encendí un cigarrillo y tomé una determinación. Me dirigí a la ventana y sin pensarlo dos veces salté. Mientras iba cayendo observé las escenas cotidianas protagonizadas por mis vecinos; eran agradables. En mi corazón renacía la esperanza, ya no quería morir, pero ya no había remedio.
Afortunadamente volvía a equivocarme, como todos los días, desperté en mi cama sin saber dónde estaba.